Javier Díez Carmona, durante una de las mesas redondas en las que ha participado en Aridane Criminal. / ANDREW GALLEGO

Si una mujer que vive sola oye ruidos por la noche...

Javier Díez Carmona participa en Aridane Criminal y acaba de publicar 'Solas', una novela negra que aborda la violencia contra la mujer

Victoriano Suárez Álamo
VICTORIANO SUÁREZ ÁLAMO Las Palmas de Gran Canaria

Sentado en lo alto de un monte de Balmaseda, enclave rural bilbaíno en el que vive desde hace un tiempo, el escritor Javier Díez Carmona se hizo una pregunta: ¿Y si una mujer que vive sola en uno de esos caseríos aislados escucha ruidos por la noche? Esta reflexión es el punto de partida de su nueva novela 'Solas' (Grijalbo), que llegó a las librerías la pasada semana y con la que ha llegado bajo el brazo para participar en la tercera edición del Encuentro de novela negra y policiaca Aridane Criminal, que este sábado culmina en la localidad palmera de Los Llanos de Aridane.

En sus manos, el autor de la celebrada 'Justicia' (Grijalbo), este género se convierte en un elemento de reflexión sobre cuestiones que considera capitales para entender los tiempos en los que nos movemos. «Este género te permite tocar cualquier tema que trate sobre la injusticia social y hacerlo de una forma ágil. Es importante captar la atención de los lectores y las lectoras. Puedes escribir un ensayo maravilloso, pero si aburres al lector, no te vale. El género negro atrae a muchos lectores y te permite visibilizar lo que hay debajo de nuestro buen vivir, sin caer en la apología. Permite mostrar la corriente de inmigrantes que trabajan gratis o casi para nosotros, a las mujeres que trabajan gratis en el hogar y con ancianos, la violencia económica y política... El género da para todo», subraya en una terraza del casco de esta localidad palmera.

En 'Solas', la realidad que quiso abordar está muy clara. «Es una novela centrada en la violencia contra la mujer. Comienza con una mujer que ha sido abandonada por su pareja, que también es mujer. Luego empieza a sospechar que quizás no se ha ido por voluntad propia. Enlaza con otras desapariciones que podrían ser voluntarias y que quizás tampoco lo fueron. Me sirve para explorar un poco la injusticia de la mujer sola, de por qué no puede seguir con su vida como le dé la santa gana sin depender de un hombre. Si conoces a una mujer que se ha comprado una casa en un lugar aislado, siempre le vas a preguntar si no le da miedo. Si tu hija vuelve por la noche sola a casa, estás aterrado. Si el que vuelve solo es tu hijo, no. Ese es el eje central de la novela, pero después meto otra trama» apunta el escritor vasco.

Sus posturas son cristalinas, pero ni en 'Justicia' ni ahora en 'Sola', las ha exhibido para convencer al lector. Rechaza los panfletos y las apologías, entre otras cosas porque respeta mucho la inteligencia de quienes se acercan a las páginas de sus libros. Eso no impide que reflexione sobre lo que trasciende de este relato negro. « Los hombres somos depredadores naturales de la mujer. Entiendo que en el siglo XXI la mayoría ya no lo somos, pero hay un porcentaje muy elevado, demasiado elevado, que aún sí lo es. También existe un porcentaje demasiado grande de hombres y mujeres que consideran que la mujer que quiere vivir la vida sola es una víctima propiciatoria, porque está provocando. Si vas sola por la calle, estás provocando. Esa es la injusticia que más me remueve», confiesa.

Para luchar contra esta mentalidad cavernaria, Javier Díez Carmona no se excluye del cambio que considera necesario. « Todos tenemos un 'chip' machista desde que nacemos, que nos lo inculcan con la televisión, la educación... Muchas mujeres se lo han sacudido y otras muchas no. Ningún hombre creo que lo haya conseguido. Sí hemos logrado silenciarlo o modificarlo, pero lo tenemos metido todos los tíos. Por eso creo que todos los hombres tenemos que tener claro que esto sucede porque todos somos como somos y tenemos la obligación de ser normales, no bestias. La mujer no es ni nuestra víctima ni esa persona a la que tenemos que proteger. Es una igual. Y punto», defiende sin ambages.

Para esta ficción, Díez Carmona siguió sus propios pasos vitales a la hora de ubicar su nueva novela. «Es un cambio tan natural como el que he hecho yo. Vivía en Bilbao y ahora vivo en la zona en la que se desarrolla la novela. Al igual que ocurrió con Bilbao, el propio paisaje me inspiró. Es una zona agreste, con caseríos muy dispersos, con mucha niebla y oscuridad, bosques de pinos que lo rodean todo. Cuando subes al monte ves que da para una novela de suspense importante, quizás no tan negra como 'Justicia'. Además, mantengo al mismo personaje central, el cubano Osmany, porque desde Bilbao hasta Balmaseda se tarda una hora en tren».

Las rencillas propias de los enclaves rurales reconoce que le han dado mucho juego literario en esta trama. Eso sí, ha procurado no crear personajes que se puedan identificar con sus vecinos del pueblo, para así evitar posibles malentendidos.

«Cuando me siento a escribir, no tengo definido nada, ni el principio»

El escritor Javier Díaz Carmona (Bilbao, 1969) se lanza a tumba abierta sobre el papel cuando comienza con la escritura de sus novelas. «No tengo nada cuando escribo. En esta tercera novela he intentado hacerme esquemas previos, porque todo el mundo me lo recomendaba. Pero no sé y me aburre hacerlo. Voy inventando a medida que escribo, se me agigantan unos personajes y otros se me achican. La trama cambia y el primer borrador me parece una mierda y comienza la reconstrucción. Que sigue con sucesivas revisiones. En la decimoquinta o así ya entro en las cuestiones gramaticales. Es algo que me gusta, porque me divierte. Escribir me divierte muchísimo. Ni siquiera tengo el principio y el final de las historias comienzo», confiesa.

Así sucedió sin ir más lejos con quien ha acabado como protagonista en sus novelas 'Justicia' y 'Sola', el cubano residente en Bilbao Osmany Arechabala. «Osmany aparece porque se fue agigantando en 'Justicia'. Iba a ser un personaje lateral, el testigo de un crimen, pero me fue invadiendo la novela y me fue reclamando espacio. Es un tío que me cae bien. Sigue viviendo en Bilbao, pero un amigo de Cuba le pidió ayuda y va a mirarlo... Es el protagonista de 'Sola' junto a tres mujeres que le ayudan. Ha crecido tanto que habrá una tercera novela con él de protagonista», avanza sobre un libro que ya está corrigiendo.

'Sola' la escribió durante el confinamiento y reconoce que la escritura le sirvió como vía de escape en aquellos meses tan dramáticos.