La directora Lara Diloy, en una imagen promocional. / JACOBO MEDRANO

Lara Diloy: «Queda poco para que alguien se sorprenda al ver a una directora de orquesta»

La madrileña lleva las riendas, este jueves y viernes, a las 20.00 horas, del Concierto Solidario de Navidad de la Orquesta Filarmónica de Gran Canaria

VICTORIANO S. ÁLAMO Las Palmas de Gran Canaria

La madrileña Lara Diloy se estrena este jueves y viernes, a partir de las 20.00 horas, en la Sala Sinfónica del Auditorio Alfredo Kraus de la capital grancanaria. Lo hace para dirigir el Concierto Solidario de Navidad de la Orquesta Filarmónica de Gran Canaria (OFGC), que se lleva a cabo con el apoyo de la Fundación Disa, y al que ha llegado en sustitución de Gloria Isabel Ramos Triano, que tuvo que cancelar su participación tras dar positivo por la covid-19.

La artista destaca que en los ensayos previos se ha topado con una formación orquestal «de gran calidad», que afronta «con una estupenda predisposición» este concierto solidario, con entradas a 10 euros y para el que se ha puesto en marcha una Fila cero.

«El mundo orquestal es complejo y siempre se agradece poder hacer música entre todos, con mucha ilusión como sucede aquí», subraya la artista.

Las dos sesiones previstas en el recinto del paseo de Las Canteras contará con la presencia de una serie de jóvenes talentos, que fueron seleccionados en distintas audiciones por Karel Mark Chichon, director titular y artístico de la OFGC. «Este concierto les da visibilidad. Algunos ya han tocado antes con una orquesta y otros lo hacen por primera vez. A pesar de lo jóvenes que son, se trata de unos músicos magníficos y creo que todos disfrutaremos mucho sobre el escenario», avanza Lara Diloy sobre la presencia de los clarinetistas Saulo Guerra, Marta Pío, Inés García-Casillas y Alberto Blanco; el tenor Manuel García; el guitarrista Airam de Vera y el tuba Óscar Santiso.

«Son todos maravillosos, pero si tengo que destacar a uno, me decanto por Manuel, que no es tan joven, pero resulta maravilloso ver cómo canta y la ilusión que le pone. Es un claro ejemplo de que la juventud no tiene que ver con la edad, sino con lo que se transmite y la ilusión que se le pone al trabajo», comenta.

El programa de las dos veladas en favor de Asociación Gull Lasègue para el estudio y tratamiento de la anorexia y bulimia en Canarias incluye piezas de Chaikovski, Mozart, Rodrigo, Weber, Widor, Crusell, Broughton y Donizetti. «Se trata de un repertorio muy atrayente. Incluye piezas como las del 'Cascanueces' y el 'Lago de los cisnes' de Chaikovski, que todo el mundo conoce y que siempre son muy agradables de escuchar. Pero el programa también está diseñado para mostrar la diversidad de los solistas y se ha incluido piezas e instrumentos que buena parte del público descubrirá y esa curiosidad siempre es muy agradecida. Creo que el 'Concierto para tuba' de Broughton va a sorprender mucho», avanza.

Aterrizó en la dirección tras lograr la licenciatura superior en tuba. «Llegué a la dirección fruto de un proceso que creo que fue natural. Comencé a estudiar dirección de orquesta para completar mi formación musical. Mi idea inicial era ser una instrumentista en una orquesta, pero una vez que descubrí la dirección, me enganché y se ha convertido en mi forma de vida», rememora.

Reconoce que «la perspectiva musical y la responsabilidades» son muy distintas como directora que como instrumentista, pero en el fondo, se trata de «hacer música en grupo, junto con otra gente», confiesa.

Hasta hace pocos años, la dirección orquestal era un territorio casi vedado para las mujeres. Lo mismo sucedía con algunos instrumentos. «Vengo de ser instrumentista de viento metal y en general, la mayoría de los compañeros eran chicos. Cuando estudié dirección orquestal sucedía lo mismo. Pero a la hora de dar el paso, no sé en el caso de mis compañeras, pero yo no pensaba si entraba o no en un mundo de hombres sino en algo que me apasionaba. No pensaba en que existiera una barrera, sino que se trataba de algo que me apasionaba», apunta.

Cree que se ha avanzado mucho hacia la igualdad y confía en que dejará de ser noticia que una mujer dirija una formación orquestal. «Queda poco para que sorprenda ver a una directora de orquesta. Sucederá en unos años, no sé en cuántos...», dice.

Lara Diloy. / Jacobo medrano

Predispuesta para combinar la dirección sinfónica y la operística

Lara Diloy es la principal directora invitada de la Barbieri Symphony Orchestra. «Es un proyecto que nació con mucha ilusión hace 9 años. En un principio, fue una manera de que unos músicos nos juntáramos en un momento en el que teníamos un muy buen nivel profesional pero no había espacio para tanta gente en otras orquestas. La orquesta actúa como una 'freelance' y ya ha tocado en los auditorios más importantes del país. Cuenta con una estructura que funciona por proyectos y eso genera mucha flexibilidad para todos los músicos que participan», comenta tras un ensayo para los conciertos de esta noche y mañana, en el Auditorio Alfredo Kraus.

Diloy también ejerce como asistente musical de la ópera de Oviedo. Cuando se le cuestiona sobre si se decanta más por la dirección sinfónica o por la operística, la madrileña no se define. «Se pueden combinar ambas. Son dos vertientes que me gustan mucho y disfruto mucho de ambas cuando las puedo ejercer. Lo lírico lo he descubierto más recientemente. El trabajo del día a día en un teatro es muy interesante. Pero lo que me gusta en la música, sea tanto en formato sinfónico como operístico o de cámara», explica.

Responde que «sí y encantada» volvería a Gran Canaria para dirigir a la Filarmónica si se lo proponen para las próximas temporadas. «Es una gran orquesta y un gran grupo humano y profesional. Además está esta tierra y este entorno... con este Auditorio desde el que se ve el mar», confiesa con admiración.