La Cubana desembarca en la ciudad para celebrar un funeral escandaloso

03/04/2019

La veterana compañía catalana aterriza mañana en el teatro Cuyás donde estrenará ‘Adiós Arturo’. El director Jordi Milán da algunas claves de la obra que estará en cartel hasta el 21 de abril.

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C.D. aranda / Las Palmas de Gran canaria

Ninguna funeraria se quería hacer cargo de esta celebración, por eso nos la encargaron a La Cubana», explica Jordi Milán, director de la veterana compañía catalana que vuelve a las islas para llevar a cabo la última voluntad de Arturo Cirera, un grancanario que vivió por todo el mundo sembrando la admiración por todas y cada una de las múltiples facetas artísticas que desarrolló.

«Arturo, que creció en la calle Perojo, es un señor nacido en 1918 en Las Palmas de Gran Canaria. Su padre era un médico catalán destinado a Las Palmas y aquí nacieron sus hijos. Arturo estudio en los claretianos, antes de abrirse al mundo y convertirse en un gran y famoso artista. Tenemos que contar la historia de este polifacético señor, escritor, coleccionista y dramaturgo, poco amante de los funerales y que, por afinidad con Las Palmas, quiso que su funeral fuera una fiesta y que se hiciera en su ciudad natal, en un teatro, en el Cuyás, en este caso», explica Milán en una entrevista en la que es incapaz de salir de su papel de actor y director de estos bromistas irredentos.

«Arturo –prosigue– consideraba que las cosas que empiezan bien, han de terminar bien y que vivir tanto 20 como 101 años es un regalo. No es un derecho, sino un privilegio. Quería celebrar la muerte y montar una fiesta en lugar de un funeral con penas, congojas y pésames», abunda en su papel Milán, quien afirma que el montaje es muy surreal, con mucho humor, música y color, en la que han intentado alejar la ceremonia de los recuerdos dolorosos que puedan guardar los espectadores sobre esos momentos siempre difíciles.

Venir a la isla no ha sido fácil. Las propuestas de La Cubana, reconoce Milán, son aparatosas. «Nuestros montajes tienen mucha floritura. En realidad nos encanta ir a Canarias pero es complicado por los barcos. El penúltimo montaje no lo llevamos a las islas. Esta vez queríamos ir sí o sí», apunta el director, cofundador de la compañía y autor del texto de Adiós Arturo. «Para esta obra nos hemos inspirado en todas las cosas que hacemos de teatro en la vida. En una boda, para hacer los parabienes se usan frases hechas. Para esta obra te inspiras en los funerales a los que vas, unas veces porque te sabe mal la muerte de alguien apreciado y otras, porque hay que quedar bien, porque toca expresar dolor con frases hechas y que son del año de Maricastaña», apunta el dramaturgo que ha creado esta obra con mucho tiento.

«Trabajamos siempre con procesos largos. En una compañía profesional, para que salgan los números, la obra tiene que salir en un mes y medio. Nosotros en este hemos invertido cuatro meses. Es verdad que lo hemos hecho en menos tiempo que otros montajes en los que hemos tardado un año u ocho meses», comenta Milán que reconoce que antes los actores montaban la escenografía y cosían su vestuario un proceso más artesanal que requería más tiempo. Así y todo, la obra es muy compleja, porque cada intérprete puede llegar a dar vida a nueve personajes, lo que les obliga a cambiarse continuamente.

En sus 39 años de vida, dice Milán, la compañía catalana no ha cambiado ni su filosofía ni su manera artesanal de abordar el trabajo teatral. «Ahora tenemos más comodidades quizás. Antes viajábamos con cajas de cartón en furgonetas alquiladas. Ahora con baúles y en avión. Pero somos una compañía artesanal y trabajadora que ha tenido la suerte de tener aceptación entre el público y gracias a eso vamos a cumplir 40 años», explica Milán que comenta satifecho que Adiós Arturo ya ha sido disfrutado por 140.000 espectadores en un total de 200 funciones.