Jordi Savall, violagambista y director musical, en un concierto al frente de su grupo Hesperion XXI.

Jordi Savall, un maestro octogenario y muy activo

Virtuoso instrumentista, investigador y director, ha defendido en su larga y reconocida carrera el rico y olvidado patrimonio musical español

Miguel Lorenci
MIGUEL LORENCI Madrid

Jordi Savall es a la música antigua lo que un conservador a un gran museo. Lleva más de cinco décadas rescatando, mimando y vivificando lo mejor de nuestro excepcional patrimonio musical. Un tesoro dejado de la mano de Dios, según denuncia el guardián de nuestra música antigua. Sólida autoridad en su oficio, virtuoso de la viola de gamba, Savall cumple ochenta años (nació en Igualada, Barcelona, el 1 de agosto de 1941). Tras superar la covid, está en plena actividad y preocupado por su legado que querría salvaguardar en una fundación.

Capaz de colocar la música medieval y barroca en las listas de éxitos, inició sus estudios de violonchelo con 15 años y los de viola de gamba con 24. Figura hoy de prestigio internacional, es el reputado médico de guardia de nuestra maltratada música antigua, que rescata e interpreta en los legendarios grupos que ha formado: Hesperion XXI, -sucesor de Hesperion XX, creado en 1974 junto a su primera mujer, la fallecida soprano Montserrat Figueras-, Capella Reial de Catalunya y Le Concert des Nations.

Su trabajo se apreció antes fuera que en España, lo que no molesta al maestro que, tras siete años como niño de coro en la escuela Pías de Igualada y ocho en el conservatorio, dejó España en 1968 para permanecer fuera veinticinco años. Completó su formación en Suiza, donde se aproximó a la música antigua. En Basilea sustituyó a su maestro, August Wenzinger, al frente de la Schola Cantorum en 1973. El inesperado éxito de la banda sonora de 'Tous les matins du monde' (1991) le dio un Grammy y convirtió a Savall en un icono de la música antigua.

Sus violas de gamba, de valor incalculable, pagan billete en los aviones para viajar en cabina. Explica Savall que el instrumento es fundamental para recuperar el sonido de la época. Que su reto es buscar la sonoridad original. «Trabajo como el restaurador de un fresco que recupera los colores y nos demuestra que no eran sombríos, que la oscuridad era fruto de una mugre de siglos», explicó en su día a este periódico. «Con la música pasa igual. Si queremos el color vivo y fresco hemos de contar con el instrumento original. Es imposible interpretar música del medievo o del barroco sin los instrumentos adecuados. Estos valiosos instrumentos son como seres vivos. El desuso los desbarata y el uso y el mimo les insufla vida. Si estás un semana sin tocarlo, te castiga. Si pasas años sin tocarlo, es como si muriera».

Premioso y concienzudo en su trabajo, se ha atrevido hace poco con la 'Pasión según San Mateo' de Bach o la grabación de las nueve sinfonías de Beethoven. Le esperan Brahms, Bruckner o Mahler, pero en su agenda inmediata figuran varios conciertos con el repertorio de 'Tous les matins du monde', al calor del trigésimo aniversario del filme de Alain Corneau. Ofrecerá también la Novena de Beethoven en Bonn, París, Hamburgo y Barcelona, y tiene otras citas con repertorios que se remontan a las Cantigas de Santa María. En 2023 hará 'La clemenza di Tito', de Mozart, en Salzburgo, y 'L'incoronazione di Poppea', de Monteverdi, en el Liceo, con escenografía de Calixto Bieito.

Festival propio

Estrenará este mes un festival con su nombre en el monasterio catalán de Santes Creus. Es un primer paso para afianzar se legado, por cuyo futuro teme. La creación de la Jove Capella Reial de Catalunya y proyectos solidarios como Orpheus XXI le han conectado con jóvenes músicos e intérpretes a los que inculca su manera de hacer y entender la música junto a su estrecho colaborador Lluís Vilamajó.

En 2014 rechazó el Premio Nacional de Música criticando la política cultural del Gobierno, entonces en manos de PP. Renunció a sus 30.000 euros de 'bolsa' y responsabilizó a Cultura del «dramático desinterés y la grave incompetencia en la defensa y la promoción del arte y de sus creadores» y «del olvido del milenario patrimonio musical hispánico» que considera «parte esencial de la cultura». Denunció su «menosprecio a la inmensa mayoría de músicos que, con grandes sacrificios, dedican sus vidas a mantenerlo vivo, ya que sin ellos las músicas medievales, renacentista y barrocas no existirían».

Con problemas presupuestarios, sus quejas por el escaso apoyo institucional a sus proyectos y las orquestas independientes son recurrentes. La pandemia ha colmado el vaso y ha impulsado la Federación de Conjuntos e Intérpretes Profesionales Independientes de Músicas Históricas de Europa (Feipimhe, por sus siglas en francés), para reclamar más recursos y trabajar en pie de igualdad las orquestas públicas que reciben financiación. Se han sumado a la iniciativa grupos como la Orquesta Barroca de Ámsterdam, la de Sevilla y el Balthasar-Neumann Chor & Ensemble. Sus protestas por el encarcelamiento de los líderes independentistas catalanes le han generado problemas en el resto de España.

Superada la covid, busca el equilibrio entre la vida familiar y profesional. «Pasar una semana con la música sacra de Tomás Luís de Victoria es como fumar un cannabis espiritual», ha declarado a la revista francesa 'Classica' en la entrevista de portada en la que deja claro que no piensa en la retirada «¿Por qué dejar de hacer aquello que te nutre y da sentido a tu vida mientras tengas buena salud?».

Con casi un centenar de grabaciones y un sello discográfico propio, 'Alia Vox' con tres décadas de trayectoria, hoy alterna Savall series de música francesa inglesa, española, italiana y alemana. Distinguido con un sinfín de grandes galardones nacionales e internacionales, es Embajador de la Unión Europea para el diálogo intercultural y de Buena Voluntad de la UNESCO.

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