Imágenes y poemas ensalitrados

16/03/2020

El poeta Eugenio Padorno y el fotógrafo Tato Gonçalves reflexionan sobre la poderosa influencia que ha ejercido el océano en los canarios, a partir de la publicación de ‘Mar mío... mar nuestro’, editado por la Casa-Museo Tomás Morales

El mar ha sido uno de los más poderosos emblemas que ha estado presente siempre en el ideario de la narrativa de los creadores de Canarias. La Casa-Museo Tomás Morales de Moya acaba de editar el libro Mar mío... mar nuestro a modo de antología marina de la poesía canaria contemporánea escrita entre 1908 y 1935. Los textos de 19 poetas canarios se fusionan con la mirada contemporánea del fotógrafo Tato Gonçalves, para leer con otra mirada el mar y su salitre como encuentro y descanso.

Según el profesor y poeta Eugenio Padorno, el material poético que recoge esta edición transita entre 1908 y 1935 e informa de la relación que ha ejercido el mar entre los autores que se entregaron al modernismo y el vanguardismo. «Para los modernistas el mar refleja su interior, las emociones, como Domingo Rivero, algo que las vanguardias no expresan, ya que conciben el mar como algo ajeno a ellos, con vida propia», avanza Padorno, para quien la obra incorporada de Tato Gonçalves, «se convierte también en otro poema visual que hay que habría que interpretar como si tratara de un texto».

Gonçalves seleccionó más de cien fotografías para acompañar los textos que había leído. «Veía mares embravecidos y fuertes. Le exijo al espectador un esfuerzo para que también busque y encuentre sus imágenes entre tantos ilustres como Saulo Torón, Alonso Quesada, Josefina de la Torre... Cuando ves Agaete, yo veo el mar sonoro, de Tomás Morales», señala.

Para Padorno, el mar forma parte de la historia de Canarias, pero también de sus olvidos, epidemias, hambrunas. «Se trata de un mar hecho de nostalgia, penalidades, angustia. El motivo del mar está presente en toda la poesía canaria desde el siglo XVII. El espacio limitado, encerrado en la isla», sostiene.

«Se trata del mar de orilla, que es el que conoce el canario y del que me parece que ha perdido su umbral. Y para los nacidos en una isla supone la primera imagen que ha tenido del mundo, cerrada o abierta por el horizonte. Porque da la impresión de que el mar ha determinado su manera de ser y entender el mundo», añade.

Nuevas generaciones

Según subraya el profesor, los canarios de las nuevas generaciones parecen que se han olvidado que vivimos rodeados de mar. «La gente joven no se plantea el problema de la identidad, vive en un mundo real, pero sobre todo virtual. Ha perdido la conciencia de lo que es el espacio en el que se desarrolla su vida cotidiana», lamenta Padorno, para quien la poesía es «reflexión acerca de los grandes problemas humanos».

Gonçalves, que admite que «hoy en día hay mucha imagen sin historia y sin contenido», se congratula que en el taller denominado Mar emocionado, que se celebrará próximamente en el museo moyense, los jóvenes puedan trabajar con sus imágenes al mismo tiempo que con los poemas para, mezclando los discursos, explicar sus emociones en un texto literario, un verso o un microrrelato.