Gustavo Dudamel, anoche, en el concierto inaugural en Gran Canaria del 37º Festival de Música de Canarias. / JUAN CARLOS ALONSO

Gustavo Dudamel, anoche, en el concierto inaugural en Gran Canaria del 37º Festival de Música de Canarias. / JUAN CARLOS ALONSO

Gustavo Dudamel y la Orquesta del Encuentro brindan una noche de emociones y esperanza

El venezolano y la formación de jóvenes intérpretes pusieron en pie al público del Alfredo Kraus en el 37º Festival de Música de Canarias

VICTORIANO S. ÁLAMO Las Palmas de Gran Canaria

Fue un silencio emocionante. Quince o veinte segundos de conexión absoluta entre el director Gustavo Dudamel, los jóvenes integrantes de la Orquesta del Encuentro y el público que acudió ayer a la puesta de largo en Gran Canaria de la 37ª edición del Festival de Música de Canarias. El venezolano petrificado, con los ojos cerrados y casi levitando y los músicos y el público, otro tanto, tras finalizar la versión de 'Noche transfigurada', de Arnold Schönberg, con la que arrancó una velada difícil de olvidar para todos.

Hasta tal punto fue diferente y única que el director de Barquesimeto rompió el protocolo y antes de acometer la segunda pieza de la noche se dirigió al público. «La música habla por sí sola, pero hoy la palabra es más necesaria que nunca, en estos tiempos tan complejos, en los que estamos viendo la luz al final del túnel», apuntó el nuevo director artístico de la Ópera de París.

En su breve intervención, el director venezolano dijo que los músicos de doce nacionalidades -Argentina, Chile, Uruguay, Bolivia, Perú, Colombia, Venezuela, Nicaragua, México, Estados Unidos, Portugal y España- han protagonizado un «hermoso reto» que incluye «lo más complejo en estos tiempos, como es viajar» desde lugares tan dispares para «transformarse con la música» y, al igual que la obra de Schönberg, caminar desde la oscuridad que ha marcado en la actualidad del último año y medio la pandemia de la Covid-19 hacia «la luz y el optimismo».

Sus palabras fueron recibidas con una atronadora ovación, al igual que las dos obras interpretadas que, tal y como obliga el protocolo sanitario, fueron desarrolladas sin descanso.

Los tintes emotivos, íntimos y entre la oscuridad y la luminosidad de la primera pieza dio paso a una vertiginosa interpretación de la 'Serenata para cuerdas en Do mayor, op.48', de Tchaikovsky, que esta orquesta de cuerda de jóvenes talentos, incluidos ocho miembros de la Joven Orquesta de Canarias, interpretó a todo tren, guiados por un maquinista que les dirigió de memoria, sin partitura a sus pies, y transmitiendo una emoción y un placer que inundó cada rincón del recinto del paseo de Las Canteras.

Con el público en pie, entregado a la fiesta musical y de emociones presenciada, Gustavo Dudamel se despidió saludando con el puño y con el codo, como obliga el protocolo anticovid, a cada uno de estos jóvenes a los que les espera una carrera profesional muy prometedora en las mejores formaciones musicales.

Tras esta inauguración tan entusiasta, a los fieles de este festival que por la pandemia se estrena este año en verano, les queda otras citas con este director estrella. Llevará las riendas de la Mahler Chamber Orchestra, el día 2 de julio en los jardines del Hotel Santa Catalina, y el sábado en Gran Canaria y el domingo, en los respectivos auditorios capitalinos, donde se interpretará la 'Sinfonía italiana', de Mendelssohn, y la 'Sinfonía nº6', de Beethoven.