De izquierda a derecha, Gonzalo Ubani, Guacimara Medina, Vicky Luengo y Alfredo Sanzol, este viernes en el Cuyás. / ALEJANDRO QUEVEDO-CUYÁS

'El Golem' explora como un «'thriller' de misterio» el poder transformador de las palabras

El Teatro Cuyás acoge este sábado y domingo, siempre a las 19.30 horas, el montaje escrito por Juan Mayorga y dirigido por Alfredo Sanzol

Victoriano Suárez Álamo
VICTORIANO SUÁREZ ÁLAMO Las Palmas de Gran Canaria

La palabra es tan poderosa o más que la fuerza. En estos tiempos de noticias falsas (fake news) y mensajes que buscan un impacto global y rápido, reflexionar sobre el poder transformador de las palabras en una sociedad resulta especialmente pertinente.

El dramaturgo Juan Mayorga llevó a cabo este ejercicio y lo plasmó en 'El Golem', montaje escénico que de la mano del Centro Dramático Nacional (CDN) ha dirigido Alfredo Sanzol y que este sábado y domingo, siempre a las 19.30 horas, se representa en el Teatro Cuyás de la capital grancanaria.

«Durante la pandemia acabó de hacer la última versión, en la que introdujo una crisis sanitaria. Mayorga quería hacer una obra sobre el poder que tienen las palabras a partir del Golem, mito que nace a partir de un cuento judío en el que un rabino da vida a un monstruo de barro para salvar a una comunidad. Con el confinamiento y la crisis sanitaria de 2020, Juan pensó hasta qué punto podía llegar la desesperación de la gente y nos podíamos ver en una situación de desprotección», explica Sanzol sobre el origen de este proyecto que sobre la escena protagonizan Vicky Luengo, Elena González y Elías González.

La historia

En concreto, 'El Golem' parte cuando Felicia (Vicky Luengo) está con su marido Ismael (Elías González) en el hospital y un día se le acerca una mujer llamada Salinas (Elena González), que le propone que si se aprende unas palabras podría conseguir que se mantenga el tratamiento que su marido necesita. « Felicia se queda alucinada pero lo acepta, porque está desesperada. Así se mete en el mundo de Salinas, donde tiene que aprender unas palabras de un manuscrito que perteneció a una persona que Salinas, que es muy opaca, no le quiere contar quién es», avanza Sanzol.

Así, la obra se va transformando en una especie de «laberinto» en el que la «desorientación es muy importante y genera el proceso de transformación de Felicia, que poco a poco se transforma en la persona que escribió esas palabras», subraya el director, Premio Nacional de Literatura Dramática, que no duda en definir la obra como «un 'thriller' de misterio».

Mayorga, apunta Sanzol, sitúa en esta pieza «realidades en las que todos los elementos que se tocan parecen estar vinculados con la realidad», pero el laureado dramaturgo y Académico de la Lengua «los sitúa de tal manera que se genera una situación muy extraña, medio fantástica y de cuento».

Pregunta esencial

En el fondo, dice el ganador de tres premios Max, la pregunta esencial que se planteó Juan Mayorga y s obrevuela durante todo el montaje es: «¿Hasta qué punto las palabras que decimos son mías y no de otros y hasta qué punto no somos más que cuerpos habitados por palabras?».

Más que una alegoría sobre la pandemia que aún padecemos, este 'Golem' reflexiona sobre «el peligro de que alguien pueda hacerse con las palabras que sean capaces de transformar la sociedad», según el director de obras como 'La ternura'.

Una escena de 'El Golem'. / luz Soria

Reconoce que llevar al escenario este texto fue una labor «compleja», pero Sanzol apunta que cuando mejor lo pasa en su trabajo es cuando las dificultades creativas se disparan. Durante los ensayos, añade, «la versión inicial de Mayorga fue variando y fuimos creando distintas atmósferas».

La escenografía que firma Alejandro Andújar es capital en el montaje. Hasta tal punto de convertirse en un personaje más.

«Mayorga y yo trabajamos muchos meses con Alejandro para crear ese hospital oscuro que se convierte en un monstruo vivo y esencial, que genera además unas transiciones que son muy importantes para situar a los espectadores», señala. Para lograrlo se ha creado «una estructura de cargas transparentes que generan composiciones espaciales sorpresivas», avanza.

Prueba de madurez

Gonzalo Ubani, director artístico del Cuyás, reconoce que el 'Golem' no es una obra fácil. «La he leído varias veces. Necesita un empeño duro por parte del espectador que lo único que necesita es sentarse a escuchar. Esta obra es una solicitud seria de confianza desde el teatro hacia los espectadores», añade.

Alfredo Sanzol tiene claro que este 'Golem' será objeto de estudio en un futuro en las escuelas de arte dramático.

Luengo, por segunda vez

La actriz Vicky Luengo regresa al Teatro Cuyás por segunda vez con las dos últimas funciones de la gira nacional de 'El Golem'. Y lo hace celebrando que se trate de una propuesta «que no es fácil», lo que le resulta «valiente».

La actriz reconoce que cuando el texto de Juan Mayorga llegó a sus manos «no sabía por dónde empezar». « Me hipnotizó y a la vez me cagaba de miedo. Tuve claro que era un reto que tenía que hacer, ya que no había ninguna razón para decir que no», rememora la actriz cuya carrera se ha disparado tras su papel protagonista en la serie 'Antidisturbios', de Movistar+.

Juan Mayorga, el trío de protagonistas, y Alfredo Sanzol. / luz soria

Su personaje en este montaje, Felicia, lleva cabo un viaje transformador con importantes exigencias físicas para la actriz. «Tuve que acostumbrar mi cuerpo a este laberinto. Estoy muy feliz después de haber trabajado con Amaya Galeote todas las escenas de movimiento», explica la intérprete que subraya el peso que la escenografía y la música tienen dentro de esta propuesta escénica. «Me ayudan a la pérdida que lleva a cabo el personaje», confiesa.

Ahí radica un elemento que el director Alfredo Sanzol no pasa por alto frente a los medios de comunicación. « El público sigue a Felicia mientras se va transformando por las palabras que tiene que memorizar por sugerencia de Salinas. Y el público también se va perdiendo con ella y eso se convierte en una situación placentera», apunta quien reconoce sentir una gran admiración por Juan Mayorga aunque sus universos como dramaturgos nada tienen que ver.