Dida Nibagwire, este lunes, en la capital grancanaria. / c7

Crítica de cine/ 'Father's Day'

Un fresco social ruandés

La película se exhibe en la Sección Oficial de la 21ª edición del Festival Internacional de Cine de Las Palmas de Gran Canaria

Victoriano Suárez Álamo
VICTORIANO SUÁREZ ÁLAMO

El genocidio tutsi a manos de los hutus, a comienzos de los años noventa en Ruanda, fue una de las últimas barbaries conocidas del pasado siglo XX. Aquella matanza, en gran medida a machetazos, fue noticia en todo el mundo. A nadie se le escapa que las huellas de aquella salvajada perduran en la sociedad de este país africano. 'Father's Day', de Kivu Ruhorahoza, que se exhibe dentro de la Sección Oficial de la 21ª edición del Festival Internacional de Cine de Las Palmas de Gran Canaria, ofrece un fresco sobre la sociedad ruandesa contemporánea mediante tres historias.

Por un lado nos encontramos una pareja que acaba de perder a su hijo. Por otro lado, una hija se prepara para donar parte de su pulmón para salvar a su padre, que está convaleciente en la cama. El fresco se completa con un padre que instruye con dureza a su hijo en la vida adulta obligándole a ser parte de sus trapicheos de mala muerte.

La actriz y productora Dida Nibagwire visitó ayer la capital grancanaria para presentar esta ficción, rodada por completo en su país. Explicó que el objetivo que se trazaron fue mostrar las secuelas de una sociedad que tras las matanzas de 1994 se ha desarrollado con la ausencia paterna muy presente en muchos casos. Muchos fueron asesinados y otros muchos acabaron en la cárcel por las tropelías que protagonizaron.

En 'Father's Day' afloran el machismo, el peso de la religión, las distinciones étnicas, la pobreza y la valentía y el coraje de las mujeres para salir adelante a diario. Pero esta radiografía social sorprende por su enfoque. Cierto es que cuenta con alguna pincelada cruda, pero también lo es que predomina un cierto aire poético en muchas fases y un halo de esperanza a pesar de las cicatrices generalizadas. Quizás, ese tono a veces demasiado edulcorado resta algo de credibilidad y poderío a la historia.

La película, apuntó Dida Nibagwire en el Hotel Cristina by Tigotan, se estrenó en la Berlinale, se proyectó posteriormente en el Museo de Arte Moderno (MoMA) neoyorquino y en junio tiene previsto su desembarco en Austria y la República Checa. Mientras tanto, Ruanda seguirá su camino en busca de luz y progreso. Travesía que la pandemia de la covid-19 ha complicado bastante, como la propia película refleja.