La actriz Verónica Forqué. / Archivo

Hallan muerta a Verónica Forqué en su casa de Madrid

La actriz, ganadora de cuatro Premios Goya, tenía 66 años y, según fuentes de la investigación, se habría quitado la vida

Oskar Belategui
OSKAR BELATEGUI

Verónica Forqué fue hallada muerta ayer lunes en su domicilio madrileño. Una persona llamó al 112 para alertar de un intento de suicidio en una vivienda del número 7 de la calle Víctor de la Serna, en el distrito madrileño de Chamartín. Los servicios de emergencia del Summa 112 solo pudieron certificar la muerte de la actriz, de 66 años, que, según confirmado a Efe fuentes de la investigación, se quitó la vida.

Ganadora de cuatro Goyas, la hija del productor José María Forqué y de la escritora Carmen Vázquez-Vigo era una de las intérpretes más personales y queridas por el público, dueña de una voz inconfundible que durante muchos años le reservó en el cine papeles de mujer ingenua que nada tenían que ver con su verdadera personalidad. Su primer papel en la gran pantalla fue en 1972, a los 17 años, en la película de Jaime de Armiñán 'Mi querida señorita'.

La mujer más galardonada en la historia de los Premios de la Academia del Cine Español, aunque el último lo ganó hace 27 años, fue una de las protagonistas en los últimos meses del programa de televisión 'MasterChef Celebrity', que abandonó por cansancio. «No tengo buenas noticias. No me encuentro bien, estoy agotada», aseguró ante los miembros del jurado, a los que comentó no poder estar a la altura. «Es que no puedo, el cuerpo no puede, no puedo con mi alma. Volveré cuando esté buena», decía en la novena gala al chef Pepe Rodríguez.

Verónica Forqué había hablado en los últimos tiempos de la depresión que superó tras el divorcio del director Manuel Iborra en 2014, padre de su única hija, María Forqué, de 31 años, y de la muerte de su hermano Álvaro en 2015. «Es horrible darte cuenta de que ya no sientes nada por tu pareja, con la que has pasado 34 años», se sinceraba en este periódico hace un par de años. «Me hundí en una depresión que me duró mucho pero de la que salí muy fortalecida. Me he enganchado al psicoanálisis, se lo recomiendo a la gente. Eso y la meditación», explicaba la actriz, que reconoció en televisión fumar marihuana a diario.

Aquella niña que acompañaba a su padre a los rodajes y, agarradita a su mano, contemplaba perpleja todo con los ojos azules muy abiertos deja una filmografía cercana al centenar de títulos entre películas y series de televisión. En la escuela de Arte Dramático no podía ocultar su apellido, como cuando Adolfo Marsillach le preguntó por su padre y la reclutó con un papelito minúsculo en 'Silencio, estrenamos', una serie sobre una compañía de teatro. Corría el año 1974 y la actriz fue enlazando secundarios en 'Madrid, Costa Fleming', 'Las truchas', 'Curro Jiménez'...

Forqué descubrió en el estreno de 'La guerra de papá' en el Festival de San Sebastián de 1977 que cada vez que abría la boca el público se reía. Y entonces se dio cuenta de que quizá lo suyo era la comedia. Su primer personaje memorable llegó en 1984 de la mano de Pedro Almodóvar, que la había visto como actriz dramática en la serie 'Ramón y Cajal'. Carmen Maura convenció al director de que aquella chica de 25 años era muy graciosa y que iba a bordar a la prostituta Cristal, el apoyo de la desgraciada 'maruja' protagonista en ese vecindario de barrio periférico.

Verónica Forqué en la obra «Todo lo que está a mi lado». / efe

Aquella puta de buen corazón fue una bendición y una maldición. Desde entonces la actriz aceptó muchos papeles de chica pizpireta e ingenua y reservó los personajes más complejos para el teatro. A finales de los 80 ya tenía tres Goyas por 'El año de las luces', 'La vida alegre' y 'Moros y cristianos'. En los 90 llegó la cuarta estatuilla de nuevo de la mano de Almodóvar con 'Kika' y una inmensa popularidad televisiva con 'Pepa y Pepe', una suerte de 'Roseanne' a la española que dirigía su marido, Manuel Iborra, con el que se casó en 1981. Aquella familia desastre, con negocios ruinosos y embrollos intergeneracionales, terminó en la cumbre del éxito por decisión de la actriz tras 34 episodios, con picos de audiencia de más de 6 millones y medio de espectadores.

A partir de 2.000, la carrera de Verónica Forqué entró en un declive que compensó una actividad continua en teatro. Rodó cuatro películas a las órdenes de su marido, apareció en 'La que se avecina' y siguió confiando en la meditación, el yoga y las filosofías orientales. «Yo ya pensaba que el cine se había acabado para mí y no lo vivía con rabia ni con frustración», se sinceraba en 2019. Muchos descubrieron en 'MasterChef' que la Forqué persona, con sus arrebatos de genio, sus gritos y sus ciclotímicos cambios de carácter, no se parecía al personaje. En los próximos meses se estrenarán dos películas de la actriz, encargada en su día de doblar a Shelley Duvall en 'El resplandor': 'A mil kilómetros de la Navidad', de Álvaro Fernández Armero, y 'Espejo, espejo', de Marc Crehuet.