Se expone en Cuenca la obra inédita de Alberto Corazón

Pueden contemplarse más de 60 piezas de obra plástica, 45 nunca expuestas, de este artista que diseñó logotipos tan conocidos como los de la ONCE, Telefónica, Paradores o Renfe

J.M.L. Cuenca

 

El pintor, escultor, diseñador gráfico y ensayista Alberto Corazón falleció el pasado 10 de febrero a los 79 años y diez meses después la Casa Zavala, de Cuenca, acoge la primera exposición póstuma de su obra plástica con más de 60 piezas, 45 de las cuales nunca se habían mostrado al público. «Alberto Corazón. El cazador furtivo» es el título de esta exposición organizada por el Centro de Arte Moderno y Contemporáneo de Castilla-La Mancha (CORPO) que se inaugura este viernes y que podrá verse hasta el 15 de diciembre.

«Los propósitos de esta muestra son indagar en su proceso creativo y apuntalar la memoria del artista a través de los asuntos más representativos que le ocuparon», explica Rafael Sierra, director artístico de CORPO. Para ello, se ha contado con la colaboración de Ana Arambarri, viuda de Alberto Corazón, conocido sobre todo por su trayectoria como diseñador gráfico pues de su talento nacieron logotipos tan populares como los de Renfe, Telefónica, Tesoro Público, Paradores, Biblioteca Nacional o la ONCE.

 

Obra inédita

«A medida que he ido archivando y catalogando sus piezas me he encontrado con mucha obra inédita, con frecuencia lienzos que Alberto pintó en su anverso y reverso», apunta Arambarri. Obra que ahora se expone en Cuenca ordenada por temáticas que marcaron a su autor como su personalidad anti metódica. Bodegones, pinturas de acantilados, jardines nocturnos y embarcaderos pueden verse en esta muestra que pretende «invertir la tendencia tan española de hacer preciosas necrológicas para, a continuación, dejar caer en el olvido a sus más importantes personalidades», subraya Rafael Sierra, para quien Alberto Corazón «redefinió y modernizó la imagen de España, por lo que hay que reivindicar su trabajo permanentemente».

Alberto Corazón, que ha expuesto su obra dentro y fuera de España, fue el primer creador galardonado con el Premio Nacional de Diseño Gráfico en 1989. Su viuda lo recuerda como un hombre «exento de toda nostalgia que nunca miraba hacia atrás y que era capaz, en una misma noche, de saltar de la escritura a la escultura o pintar un lienzo». Lienzo que, como otros, días más tarde Ana Arambarri guardaba en un almacén y que ahora una exposición saca a la luz en Cuenca.