Lucha contra el coronavirus

Domingo Rodríguez: «Estoy aprovechando para soltar la prisa de la que era muchas veces, y soy, esclavo»

05/04/2020

En Colombia, a donde había ido a tocar con su espectáculo A Voz y Timple, a Domingo Rodríguez El Colorao le cogió la pandemia.

«Nos íbamos informando de lo que pasaba por acá con el miedo de no poder regresar. Al final conseguimos volver y aquí estoy».

Como pasó por Madrid, está aislado de la familia en su casa de Puerto Lajas, «aprendiendo de la soledad». Del mundo anterior al coronavirus, echa de menos «el contacto con la gente, las risas, los abrazos, las comidas y el vino compartido. Afortunadamente las nuevas tecnologías, que a veces nos esclavizan, nos están echando una mano para pasar el rato de una forma más amena y entretenida».

El timplista majorero opta por no hacer lista mental de las cosas que hará cuando finalice el estado de alarma. «No pienso en nada. Imagino que esto irá por cuentagotas. En un principio continuaremos guardando las distancias hasta tener el convencimiento absoluto de que le hemos ganado la batalla al bicho y poquito a poco iremos recuperando la normalidad. Una normalidad diferente espero, ya que esta caótica situación nos ha dado una lección para no olvidar».

La banda sonora de su aislamiento es la música del mar, «de los pájaros... del silencio, de la lluvia, de la naturaleza agradecida por el descanso que le estamos dando. De por mí, decretaría obligatorio darle dos meses de tregua al planeta cada año. Así nos la damos nosotros también». Estos más de veinte días de confinamiento no los está aprovechando mucho para ensayar, o por lo menos no lo incluye en su enumeración de tareas diarias: «Estoy aprovechando para hablar con los amigos, para relajarme y soltar la prisa de la que muchas veces era, y soy, esclavo, para ponerle cariño a la cocina, para leer. En definitiva, para hacer cosas que me gustan y que no tenía tiempo de poder hacer».

A las redes sociales se asomó para colgar un vídeo que se ha hecho viral y donde pide «un respetito es muy bonito» después de que la gente le contara que se habían reunido «en una bodega para parrandear. Algunos me decían que si un asadero aquí, una garbanzada allá. Yo no quería ser cómplice de semejante atropello a las normas de aislamiento social y grabé el vídeo».