Andrea Pietra y Ricardo Darín, este miércoles en el Teatro Cuyás. / Alejandro quevedo-Teatro Cuyás

Crítica teatral/ 'Escenas de la vida conyugal'

En el diván con Mariana y Juan

Andrea Pietra no es una mera acompañante del 'astro'. Ambos están espléndidos... otra cosa es el envoltorio escénico.

Victoriano Suárez Álamo
VICTORIANO SUÁREZ ÁLAMO Las Palmas de Gran Canaria

Mariana y Juan se sientan en el diván para radiografiar su matrimonio y sus pasiones. No tienen reparos en mostrar las luces y las sombras de su relación ni la montaña rusa de sentimientos y reflexiones que han marcado su día a día. Tanto por voluntad propia como fruto de las convenciones sociales que hay que asumir. Sí o sí, siempre y cuando se aspire a ser una pareja modelo ante los familiares y amigos. Pero el diván de Juan y Mariana no está en la consulta de un terapeuta, sino sobre un escenario y quien asiste, más o menos impasible a lo que exhiben sin pudor, es el público. Un respetable que, al menos en el estreno de anoche en el Teatro Cuyás de la capital grancanaria, estuvo entregado a la causa de principio a fin. Es lo que tiene asistir a un montaje escénico protagonizado por uno de los actores más carismáticos y talentosos de los últimos años, como es el argentino Ricardo Darín.

Junto con su compatriota Andrea Pietra protagonizan 'Escenas de la vida conyugal', obra escrita por el sueco Ingmar Bergman y que desde su puesta de largo a comienzos de los años 70 ha contado con distintas versiones escénicas, cinematográficas y televisivas. Conviene dejar muy claro cuanto antes que esta actriz, con una consolidada carrera en su país, no es una mera acompañante. Brilla tanto o más que el 'astro' en determinados momentos dentro de esta comedia dramática de casi dos horas.

El montaje propone teatro de texto. Los gestos cuentan y están estudiados y medidos. Pero lo que manda es la palabra. Que brota a borbotones y con sentido. Con tanto sentido que, en mayor o menor medida, 'toca' a casi todos los que asisten al montaje. Aquí no es un tópico eso de que el teatro aspira a ser un reflejo crítico de la realidad. Para llegar a buen puerto se requiere unos intérpretes brillantes y Pietra y Darín cumplen sobradamente con las expectativas. Tanto cuando la escena en cuestión se pone dramática como humorística. En el segundo de los casos, el protagonista de 'El secreto de sus ojos' se lleva la palma. La socarronería que sirve al personaje de Juan le viene como anillo al dedo. No se podía esperar menos de un montaje dirigido por una leyenda de la interpretación como es Norma Aleandro.

Pero como el texto de Bergman deja claro, en la vida hay tantas luces como sombras. Esta 'Escenas de la vida conyugal' no se escapa. Una cosa es apostar por el texto y los actores y otra es que la escenografía, la iluminación, la música y las transiciones sean pobres y 'viejunas'. Deslucen el conjunto, sin duda, pero eso no impide que el montaje se vea con agrado, genere tantas risas como reflexiones y que al menos anoche el público se fuera a casa tras olvidarse por completo de que estamos en pandemia y que Rusia masacra al pueblo ucraniano. ¿Se puede pedir más? Igual sí o igual no. Va por barrios.