Un momento del rodaje, en la capital grancanaria. / c7

Un 'collage' de cine revive a Antonio Cuyás Gómez

Documental. Entre la ficción y la no ficción cabalga 'The Prado & The Moon', el primer largometraje de Cayetana H. Cuyás, sobre la figura de su tío.

Victoriano Suárez Álamo
VICTORIANO SUÁREZ ÁLAMO Las Palmas de Gran Canaria

Antonio Cuyás Gómez fue todo un personaje. Tanto como diseñador como en el ámbito personal. Fallecido hace treinta años, fue un tipo inteligente, muy inteligente, además de un alma libre y un adelantado a su tiempo. Tenía un gusto cultural refinado e intelectual y un talento para la moda que le llevó a codearse con lo más granado a nivel mundial, sobre todo en Italia, con el que marcó tendencia en su ciudad natal de Las Palmas de Gran Canaria. Ese espíritu transgresor, irónico y sus diseños de primerísimo nivel revivirán en la gran pantalla el próximo año, gracias al estreno del largometraje 'The Prado & The Moon', de la cineasta grancanaria Cayetana H. Cuyás, una de las sobrinas de este diseñador que trabajó junto a leyendas como Valentino.

La directora, que salta al largo con este proyecto tras una fructífera trayectoria como cortometrajista, define esta película, cuyo rodaje culminó hace poco más de un mes, como «un 'collage'» que tiene como objetivo «reivindicar» la figura de Antonio Cuyás Gómez.

«Mi objetivo es sacar la obra de mi tío. Con el tiempo he visto que no solo es diseño, también es dibujo y fotografía. Esta película documental tiene el ir descubriendo a mi tío a través de entrevistas e imágenes», asegura la cineasta en una terraza del paseo de Las Canteras.

«Creo que tenemos una buena locura canaria. Un drama, pero con mucho sentido del humor, que es algo muy nuestro»

Cuando se le pregunta cómo define 'The Prado & The Moon', apunta que se trata de una especie de «'collage', ya que estéticamente es una mezcla de mi cortometraje 'Warhold estuvo aquí' y un melodrama», en el que no solo da voz a personas que trataron en vida a Antonio Cuyás Gómez, sino que filma un tesoro escondido de este diseñador grancanario.

Se trata de un guion inacabado, de cuatro folios, que este diseñador preparaba en 1991 junto al escritor Gabrielle D'annunzio. Se truncó por la muerte, por Sida, de Antonio Cuyás Gómez el 29 de abril de ese año. «Mi madre y yo nos encontramos el guion junto a una carta de mi abuela y lo hemos filmado. Tiene cosas puntuales de su vida, de su carácter, y forma parte del documental», avanza sobre un proyecto cinematográfico que esconde varias sorpresas y guiños que la directora cuida mucho para no desvelarlos.

Reconoce que se trata de una película con «muchas capas» y a la que le restan «seis meses» para que todo cobre una forma definitiva y coherente para el espectador en la sala de montaje.

Desde sus cortometrajes, Cayetana H. Cuyás ha apostado por un estilo muy «de autor», vanguardista, como el que marca el camino de la mayor parte de los jóvenes cineastas isleños en la actualidad. «Últimamente me he abierto también a ver otro tipo de cine, porque aprendes mucho del cine americano. Descubres cómo montan, cómo logran que te tragues la película sin problemas. He pasado de un cine más de Cannes y Berlín a Netflix, pero ya veremos cómo queda el montaje, porque la estoy montando yo misma. Tendrá una duración de entre hora y media y dos horas. No me he puesto un límite con el metraje. El estreno no me preocupa, lo primero será terminarla», señala.

«Como directora me gustaría ir a festivales de categoría A, es lo que quiero para mi tío, pero si consigo que se vea en Netflix y así se le conoce mejor, genial. No sería una bajada de pantalones, porque lo importante es que se conozca su obra. No es mi película, es la obra de mi tío. Si va a festivales, tiene que ser primero en Italia, porque allí desarrolló su obra. Cuando la película se haga eco allí, que venga para acá. Muchas firmas de las que hablo, aquí no se conocen, pero allí, sí. Aquí sólo las controlan los que saben de moda, mientras que allí no sucede así. El 'ataque' en Italia será diferente», vaticina.

Mucha moda

Como es natural, la moda es un pilar dentro de 'The Prado & The Moon'. «Es súper de moda. Los trajes que se ven en la película y que han sido construidos se han hecho en base a los diseños de Antonio», comenta.

«La tienda de Ruth y la de mi tío, Trop, en la calle Montevideo, fueron las del momento. Los que hoy tienen entre 60 y 75 años se volvían locos con su tienda. Antes tenían la ropa personalizada y ahora vamos todos iguales. Empecé trabajando con una diseñadora, Sara Cabrera Ordóñez, una figurinista de aquí. Se embarazó, dio a luz y fue imposible seguir. Retomé entonces a la costurera de toda la vida de la familia, Concha Hernández Artiles, y ella ha rehecho todo lo de Antonio. Clavado. Es una gran perfeccionista. Se ha hecho todo como se hacía antes», resalta.

Pero el espectador también se topará con una película muy familiar, muy de los Cuyás. Así nació, sin ir más lejos el proyecto, confiesa la cineasta y pintora que la firma. «Descubro la obra de mi tío, al igual que la de mi bisabuelo el pintor, en las casas familiares. Estudio Bellas Artes y siguen contándome historias de mi tío y me doy cuenta de que su obra está muy bien. Comencé a pensar por qué sus creaciones las vemos en casa y la gente de fuera no, si no deja de ser de todos. Me pica el gusanillo y me pongo a investigar. En 2015 se hace oficial porque me dieron una beca, en Puerto Rico, para hacer un Laboratorio de Cinematografía Literaria (Islab) que me pasó Octavio Guerra, que había estado el año anterior. Allí arrancó el proyecto. Llego a Puerto Rico con el tema de mi tío y allí me ofusco y lo que quiero es pintar. Pinto un mural en una casa abandonada y un pintor me cede una pared y pinto un detalle de un jersey suyo, que es mi favorito. A partir de ahí empieza la película a unirse con la pintura dentro de mi cabeza», asegura.

Desde aquel instante, ya con el largometraje en mente, Cayetana H. Cuyás comenzó a tirar del hilo en su familia en busca de material sobre su tío. Encontró, reconoce, muchísimo, desde carpetas con sus diseños originales hasta fotografías y grabaciones en vídeos de sus viajes con amigos por todo el mundo, durante los que se lo pasaba en grande y también encontraba inspiración para sus creaciones.

«Muy de mujeres»

«Me ha quedado una película muy de mujeres, porque el rol que han tenido ellas sobre Antonio ha sido muy importante. Mi abuela era muy moderna, con unas hermanas que también lo eran y con las que él tenía mucha relación, porque mi familia es de tener mucha relación con tías, primos y primas. Cuento una historia de hombres con mujeres. Por ejemplo, las mejores amigas de mi tío tenían mucho que ver con mi madre y mi abuela. Creo que siempre buscaba ese rol, aunque fuera en distintas partes del mundo. Se convertían en sus amigas porque todas eran divertidas, rápidas, con chispa, inteligentes, de buen ver....», explica Cayetana H. Cuyás.

La propia cineasta cobra protagonismo en la película. «No es un documental de bustos parlantes ni mucho menos. Las entrevistas las he realizado yo sola, con un equipo muy pequeño, porque he tenido claro que así tenía que ser. Llevo obsesionada con mi tío desde hace mucho tiempo. Como primer largometraje no podía hablar de cualquier cosa. Mi infancia, como a todo el mundo, me influyó muchísimo y los elementos más importantes de mi infancia están en la película. Yo no quería salir, pero al final he visto que no dejo de ser como un hilo conductor y tengo que tener presencia», apunta quien ya tiene en mente a otro personaje familiar para su segundo largometraje.

Del carácter de su tío destaca su ironía, esa socarronería tan característica de las islas. Y 'The Prado & The Moon' no estará ajena. «Él era muy socarrón. Por eso he tenido claro siempre que quería recordarlo desde la alegría. Creo que tenemos una buena locura canaria. Un drama, pero con mucho humor, que es algo muy nuestro. Estuve estudiando cine en Dinamarca y allí descubrí que una de las mejores cosas que tenemos en Canarias es el sentido del humor. Han pasado 30 años y seguimos trabajando para él, para Antonio, así que recordarlo tiene que ser algo bonito y no lacrimógeno. Los que lo conocieron aún lloran al recordarlo y los que no lo trataron y descubren su obra, flipan», advierte como antesala a su película.