Las cacerías de Onas en Tierra de Fuego

26/08/2018

Se puede promocionar un enclave con una imagen atroz y sangrienta. Así sucedió a comienzos del pasado siglo XX, cuando algunos invitaban a instalarse en un remoto enclave de Tierra de Fuego, en Chile, con las imágenes de unos individuos que tras una jornada de caza exhibían como trofeos los cadáveres de los indios Onas de la región.

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Estas tétricas fotografías de la época destacan como punto de partida del largometraje Blanco en blanco, una producción con acento canario que culminó hace unas semanas la primera parte de su rodaje en Chile y que continuará, a finales de septiembre, en Tenerife.

El español de padres chilenos Théo Court dirige este proyecto en el que el tinerfeño José A. Alayón asume las funciones de productor y director de fotografía. El cineasta también tinerfeño Samuel M. Delgado ha desarrolló el guion junto al propio Court.

«La idea de la película es de Théo [Court], al que conozco desde la época en la que estudiamos en la Escuela de Cine de San Antonio de los Baños, en Cuba. Le vino al ver unas fotografías de principios del pasado siglo en las que aparecían unos tipos posando junto a los cadáveres de unos indios Onas, tras una cacería. A partir de ahí comienza a reflexionar sobre quién realizó esas fotos del terror, que se utilizaron como propaganda para vender que se había limpiado la zona de indios, para que la gente se estableciera allí. Entra en contacto con nosotros y se suma al proyecto Samuel M. Delgado, para darle forma junto a él al guion», explica Jose A. Alayón, por teléfono, ya de regreso en el archipiélago tras dos semanas de rodaje en distintos parajes de Tierra de Fuego.

Blanco en blanco nació hace más de cinco años. «Es un proyecto complejo y caro, que nos ha costado mucho levantar. Contamos con el apoyo del ICAA, del Gobierno de Canarias y tuvimos el apoyo al guion y desarrollo de la Fundación Hubert Bals», explica Alayón sobre esta producción de Volcano Films, Canary Island Connection, Powerlante y una pequeña participación de chilena de la mano de Don Quijote Films.

La acción de este drama épico de época, cuyo presupuesto supera el millón de euros, arranca en 1910. Mr Porter, un poderoso empresario de Tierra de Fuego está a punto de casarse con una niña, Sara. Llega hasta este recóndito y salvaje enclave un fotógrafo para inmortalizar el enlace. Allí comienza a obsesionarse con la niña y su futuro próximo, mientras comienza a tener conocimiento, tanto él como el espectador, del asesinato masivo de los indios Onas.

«Se trata de nuestro salto más claro a la ficción. Pero apostamos por mantener nuestro sello. La misma mirada que siempre nos ha caracterizado, con una visión muy personal y transfronteriza entre ficción y no ficción», explica Jose A. Alayón, que ha estado detrás de filmes como el multipremiado Dead Slow Ahead (2015), de Mauro Herce, Hotel Nueva Isla (2014), de Irene Gutiérrez y Javier Labrador, y Slimane (2013), dirigido por él mismo, entre otros.

Las dos semanas de rodaje en tierras chilenas fueron «muy intensas», reconoce. «La mayor parte del equipo era chileno. Es la primera vez que se rueda en Ruskin, en Tierra de Fuego. Es un lugar alucinante, con unas condiciones climáticas difíciles. El silencio, en plena naturaleza, era brutal y el clima cambiaba constantemente. Pasabas en unas horas de tener un día luminoso a que estallara una tormenta tremenda, con una nevada brutal», recuerda.

Explica su experiencia como director de fotografía: «Teníamos pocas horas de luz, pero ésta era bellísima. Es la luz más bonita con la que he trabajado hasta el momento. Entra muy lateral, es mágica, con un color azulado y extraño. Cuando la descubrimos, decidimos prescindir de la luz artificial para rodar en los interiores», explica.

El frío fue un fiel compañero también. «La máxima que tuvimos fue de cinco grados bajo cero y la mínima, de -15. Estábamos muy obsesionado antes de ir, por lo que fuimos muy preparados. Al final no fue un gran problema. Pasabas frío si parabas, pero como no parábamos mucho...», dice entre risas.