El vuelo libre de David OReilly

23/03/2019

Puede que casi todo tenga un precio, pero el artista David OReilly (Irlanda, 1985) no está dispuesto a sucumbir a la llamada de la industria cinematográfica y de los videojuegos a cambio de perder «su liberdad creativa».

Así queda de manifiesto con las creaciones que llevan su firma y que se podrán ver dentro del ciclo que el festival de la capital grancanaria le dedica bajo el título de Almas en Render, en el Museo Elder de la Ciencia y la Tecnología, en el parque de Santa Catalina.

Hoy, en este mismo espacio, el joven creador irlandés, a las 16.30 horas, presenta la exposición The Mountain and Everything. Una experiencia gráfica, y una hora después impartirá una clase magistral, titulada El arte debe ser destruido. La entrada es libre y no es necesario formalizar una inscripción previa.

A las 18.30 horas se podrá ver también Eye of The Dream, una experiencia inmersiva que ha desarrollado sobre el origen del Universo.

David OReilly dijo ayer sentir «algo de vergüenza» que este ciclo, que se compone de los trabajos que ha realizado durante los últimos 15 años se pueda ver en este festival. Se debe, dijo, a que trabaja de una forma «muy humilde».

«Sigo haciendo las animaciones en mi cuarto. Es un planteamiento sencillo que contrasta con las producciones que se llevan a cabo con grandes equipos. Yo prefiero explorar las distintas herramientas sin una presión comercial», apuntó.

OReilly plasma su creatividad en piezas de animación que acaban siendo cortos cinematográficos, videoclips o videojuegos. «Con los cambios de formato lo que busco es conocer el lenguaje nativo y qué tipo de expresión soy capaz de producir con las herramientas que tengo a mi disposición», explicó.

Reconoce que desde sus comienzos utilizó «las distintas plataformas en línea» que tenía a su alcance en internet, para dar a conocer sus trabajos. «Era lo más natural para diseminar mi trabajo. Pero he visto que no es el lugar ideal para experimentar un arte creativo si no estás dispuesto, como es mi caso, a comprar algo a cambio», por lo que considera «un privilegio» que el público de este festival pueda disfrutar de sus creaciones «en una pantalla grande».

Este joven artista ha trabajado «dentro y fuera» del espectro más «comercial» de la industria de la animación, reconoció.

«Tras navegar entre los dos mundos he descubierto que donde más valor encuentro y donde más puedo ofrecer es cuando menos expectativas comerciales existen. No es tan difícil llevar a cabo una película grande, si entras en ese juego. Ya me lo han ofrecido. Creo que si aceptase mejorarían algunos aspectos de mi vida, pero no la creatividad de mi trabajo», comenta el autor de los videojuegos Mountain (2014) y Everything (2017).

No descarta que en un futuro lleve a cabo un largometraje de animación dentro de la industria, pero no lo tiene como un objetivo prioritario. «Me inspiro en el cine, pero lo que predomina en las salas son franquicias, secuelas y remakes donde poco impacto creativo puedes generar. No es algo que esté buscando, porque implica demasiados sacrificios», aseguró.

El programador Fran Gayo comisaria el ciclo que protagoniza este alma libre de la animación contemporánea. «David OReilly combina dos cosas extrañas. Su trabajo es enigmático y tiene la capacidad de conmover», explicó.

Añadió que sus creaciones tienen dos constantes temáticas muy marcadas. «Trasciende una cierta preocupación existencial, no aburrida, porque sus piezas tienen mucho sentido del humor, y su interés por los aspectos formales y estéticos, que plasma con valentía», dijo Gayo.