Cannes es la pantalla hacia la que mira la industria

01/04/2020

Cannes es el festival de festivales. Allí se visibiliza la tendencia del cine contemporáneo, tanto comercial como de autor. No se trata de un tópico, sino de una realidad defendida por los profesionales de un sector que sigue pendientes de si finalmente se celebra la 73ª edición de este macrocertamen a finales de junio o principios de julio -estaba previsto su arranque para el 12 de mayo- o si se pospone hasta después de verano o ni siquiera se celebra durante este 2020. Esta última posibilidad se antoja difícil, ya que la revista Variety informó hace unas semanas de que el festival galo, con un presupuesto de 32 millones de euros, carece de un seguro de cancelación que le permita posponer esta edición hasta el próximo ejercicio.

«Uno de los principales problemas que genera si se anula un festival tan grande como Cannes es la aglomeración de títulos que se va a producir en los festivales que supuestamente se celebrarán este año. El cuello de botella puede ser tan grande que la entrada de pequeñas producciones se va a complicar muchísimo y aumentará exponencialmente las dificultades que ya tenía entrar en un festival de clase A. Pero Cannes no es solo el escaparate para ver el cine con más repercusión del año, no es solo un festival, es el mercado cinematográfico por excelencia. El espacio donde la producciones pequeñas y medianas tienen una visibilidad y pueden venderse en todos los territorios del mundo. Las grandes producciones tienen una capacidad promocional y de distribución tan grande que pueden exportarse sin necesidad de este mercado, pero para nosotros es fundamental, nos obligará a replantear una nueva estrategia», apunta el tinerfeño José Alayón, cineasta, productor, responsable de la empresa El viaje films y presidente del Clúster Audiovisual de Canarias.

Luis Miranda, director del Festival Internacional de Cine de Las Palmas de Gran Canaria, cuya 20ª edición prevista para el próximo mes de abril se ha aplazado también por la pandemia del coronavirus, subraya la importancia de Cannes, más allá del desfile de famosos por la alfombra roja y las proyecciones en sus distintas secciones. «Cuenta con 35.000 acreditados, lo que supone una buena parte de la industria del cine. Si se para Cannes, se para todo. Lo más importante es lo que sucede en los sótanos del palacio Lumière, donde se mueve toda la industria. Si no se celebra, todos nos quedaremos mirándonos unos a otros... se abriría una realidad desconocida hasta el momento», avanza.

Daniel Bajo, jefe de Adquisiciones de Karma Films, apunta que «un retraso en la celebración del festival al verano no supone un gran problema». «Normalmente las películas que se presentan en Cannes generalmente se estrenarán en España a partir de otoño, coincidiendo con los grandes festivales españoles, los cuales nos sirven a los distribuidores como plataforma de lanzamiento de esas películas en España», dice.

Que se celebre después del verano lo considera más peliagudo. «Un retraso a otoño ya sí que considero que sería un problema mayor. Personalmente ya no tendría demasiado sentido y lo veo poco factible. A principios de septiembre se celebra Venecia, como festival estrella de esas fechas, seguido de Toronto, que más que por el festival es de gran importancia como principal mercado de otoño. Por tanto después de esas fechas el poder de convocatoria y la fuerza que tiene Cannes se diluiría. Ya no tendría demasiado sentido celebrarlo», apunta Daniel Bajo.

El responsable de adquisiciones de Karma Films otorga también un valor capital al mercado del festival de la Costa Azul. «Para los distribuidores independientes en el mundo, el mercado de Cannes es vital de cara a las adquisiciones de películas que estrenaremos en los próximos meses y a lo largo del año. Es sin duda el momento más importante del año y es el mercado donde se realizan el mayor número de operaciones, por lo que no celebrarse supondría en teoría un problema, que se compensaría en parte a lo largo de otros mercados posteriores. Sin embargo, creo que la opción de no celebrar el mercado me parece muy poco probable. Desde hace ya unas semanas que se está organizando un mercado virtual, tanto por parte del Marché Du Film, como por las compañías norteamericanas para que todo ese volumen de negocio no se pierda. En dicho mercado virtual se podrán visionar las películas online y negociar entre productores, agentes de venta y distribuidores, igualmente online. Es algo totalmente nuevo para nosotros. No sabemos cómo resultará, pero sin duda será algo especial y esperamos que entre todos podamos crear un mercado fructífero donde se cierren un número importante de acuerdos y un volumen de negocio suficientemente alto para que la industria cinematográfica siga en marcha y no se paralice», confía.

Jairo López, cineasta y productor que forma parte de la empresa canaria Digital 104 junto a Domingo J. González y Jonay García, apunta que Cannes «marca la pauta» y que ahora todo «está descontrolado», debido a la parálisis total que ha generado la pandemia del Covid-19. «Cannes recoge la cosecha de mayor prestigio a nivel mundial y bendice a los nuevos autores en sus secciones más interesantes: Una cierta mirada, Quincena de realizadores y Semana de la crítica. La sección oficial está concebida realmente para mostrar y vender a los grandes autores consagrados, en esa liga solo juega Almodóvar. Lo que sucedía hasta ahora es que, lo que no era seleccionado en Cannes, pues pasaba a estar disponible para Venecia, Locarno, San Sebastián, etcétera. Pero ahora, ese esquema basado en premieres mundiales, y luego nacionales se está rompiendo, y no sé sabe que va a pasa», explica.

Lo que sí tiene muy claro es que quien lo va a pasar «realmente mal» es el cine de autor e independiente, cuya dependencia del circuito de festivales es determinante para su viabilidad. «No solo por el desorden y la reducción de los espacios de difusión, promoción y venta, sino también porque la mayoría de esos festivales tienen asociados foros de coproducción, o de work in Pogress, o mercados (como el Mecas del Festival Internacional de cine de Las Palmas de Gran Canaria), que es donde los proyectos en desarrollo o en marcha del cine más innovador busca completar su financiación con coproductores, distribuidores y agentes de venta... es el espacio natural donde trabajamos para impulsar los proyectos. De hecho, el Clúster Audiovisual de Canarias lleva varios años organizando misiones empresariales directas para acudir a las áreas industriales de San Sebastián y Málaga. También acuden las empresas de service canarias para captar rodajes. Sin todo eso, caerá la producción local», asegura desde Digital 104, que ha pospuesto el estreno del largometraje La viajante, del cineasta canario Miguel Ángel Mejías, previsto para esta primavera en el festival de Málaga.

Ante este panorama inesperado y nunca transitado, donde la incertidumbre marca el día a día, José María Morales, máximo responsable con su hermano Miguel de la productora y distribuidora Wanda visión, receta para el sector cinematográfico «calma y no quedarse parado».

«Lo que pasa con Cannes es lo mismo que pasa con todas las actividades. Mira lo que sucede con los Juegos Olímpicos de Tokio... algo que era impensable. La pandemia del Covid-19 es global y la cultura está dentro», aclara José María Morales, que ha aplazado el estreno del documental Dehesa, el bosque del lince ibérico, de Joaquín Gutiérrez Acha.

Comparte también la idea de que si Cannes y su mercado no se llevan a cabo, el futuro a corto plazo de la industria cinematográfica cambiará. «El objetivo es salvar el año, aguantar el chaparrón, porque lo importante es tener en cuenta que esto es algo temporal. Tenemos que ser optimistas y creer en el futuro, además de ser solidarios. Veo muy difícil que Cannes se celebre después del verano, porque ahí ya están Venecia, Toronto y el American Film Market. Se produciría un embudo de festivales insostenible», señala.

Enrique González Kuhn, director general de la distribuidora Caramel Films, tiene claro que si no se celebra el festival de Cannes será «un drama» y que se lleve a cabo en julio es un problema menor. «Éxitos de este año como Parásitos o Los Miserables nacieron en Cannes. Ambas acabaron en la carrera de los Óscar porque fueron premiadas allí», subraya sobre la importancia de la cita francesa para marcar tendencia.

«El mercado de producciones que se cierra en Cannes es salvaje. Se compra y se vende todo. El cine independiente que posteriormente se estrena nace allí. Creo que finalmente se celebrará. El mercado seguramente será algo más pequeño, con una menor presencia asiática y de Estados Unidos. Pero si Cannes se celebra, toda Europa estará allí como cada año. Además, que se celebre a principios de julio sería una gran noticia, no solo para la cultura, sino para toda la sociedad. Significaría que todo se ha acabado, sería una fiesta... Tengo 47 años y no viví ni la Guerra Civil ni la postguerra, pero tengo claro que esta pandemia es la guerra de mi generación», lanza González Kuhn, mientras trabaja, pendiente de lo que decida el festival galo, desde su casa, como casi todo el planeta,