Jon Batiste, con sus cinco grammys / foto: Reuters | vídeo: ep

Jon Batiste y Silk Sonic, vencedores en unos Grammy solidarios con Ucrania

El músico de jazz, que optaba a once galardones, obtuvo cinco, incluido el de álbum del año; mientras que el dúo formado por Bruno Mars y Anderson Paak logra cuatro, entre ellos el de la grabación del año | C. Tangana y Pablo Alborán se fueron de vacío | El presidente de Ucrania dio paso a una de las actuaciones

Iker Cortés
IKER CORTÉS Madrid

La 64 edición de los Grammy jugó la carta de la nostalgia. Solo en esa clave puede leerse la victoria de Jon Batiste y de Silk Sonic durante esta madrugada, un artista y un dúo que rinden un claro homenaje a la música que hunde sus raíces en la cultura negra. El músico de jazz era el favorito ya que acudía a la gala con once nominaciones, de las que logró cinco, entre ellas la más importante, el Grammy al álbum del año. Lo obtuvo por 'We Are', un disco en el que su formación como músico de jazz se une a referencias del pop, el soul, el R&B o el rap, en un vibrante larga duración tan lleno de matices que resulta difícil de clasificar. «Estoy convencido de que no hay mejor músico, mejor artista, mejor bailarín…», dijo al subir al escenario a recoger el último galardón de la noche, que le entregó Lenny Kravitz. «Las artes creativas son subjetivas y llega un punto en la vida de una persona en la que necesita una canción o un álbum que está ya hecho y que tiene casi como un radar para encontrar a la persona que lo necesita. Cada artista nominado en esta categoría me encanta y ha tenido experiencias extracorpóreas con la música. Esto es para artistas reales. ¡Sed auténticos! ¡Os quiero aunque no os conozca!», decía pletórico antes de abandonar el escenario del MGM Grand Garden Arena de Las Vegas. Antes había recibido los gramófonos al mejor vídeo por 'Freedom', por 'Cry' en la categoría de raíces estadounidenses, y otros dos por la música y el vídeo de 'Soul', la película de Pixar que le valió un Oscar el año pasado.

Lo de Silk Sonic, en cambio, sí que fue más sorprendente. La banda de corte setentero formada por Bruno Mars, a la guitarra y la voz, y Anderson Paak, a la batería, se daba a conocer precisamente en los Grammy del pasado año. Esta madrugada abrieron la gala con una contundente actuación que casi fue premonitoria pues la formación se hizo con cuatro galardones, entre ellos los de canción y grabación del año por 'Leave the Door Open', del álbum 'An Evening with Silk Sonic', otro claro homenaje al soul, al R&B y al funk. «Queremos ser humildes, estamos intentándolo, pero es que en la industria a esto lo llamamos barrer», decía con guasa Anderson Paak, mientras Bruno Mars se encendía un pitillo sobre el escenario. La pareja se había llevado antes otros dos premios en la categoría de Rhythm & Blues.

Bruno Mars, de Silk Sonic.

Estos dos, como otros 75 galardones, no se entregaron en las tres horas y media que duro la ceremonia y para la que se reservaron los nueve premios más importantes, sino que se dieron durante una pregala que se extendió entre las 21:30 y la 1:00 de la madrugada. Fue entonces cuando Pablo Alborán y C. Tangana supieron que no se llevaban ningún premio a casa. Alborán era candidato a ganar el premio al mejor álbum de pop latino por 'Vértigo', que finalmente se llevó Álex Cuba por 'Mendo', y C. Tangana optaba a llevarse el galardón al mejor álbum de rock latino por el 'El madrileño'. Se lo quitó Juanes, con 'Origen'.

Repetía como maestro de ceremonias por segunda vez consecutiva un Trevor Noah mucho menos punzante que en la anterior edición y en la que sobrevolaba también lo ocurrido la pasada semana en los Oscar y el bofetón que Will Smith propino al humorista Chris Rock por hacer un chiste a costa de la cabeza afeitada de su esposa, Jada Pinkett Smith. Y aunque se hizo alguna tímida mención -«Vamos a evitar decir algunos nombres esta noche», bromeó Noah al inicio de la entrega-, apenas hubo comedia al respecto. Sí es verdad que Questlove, líder de The Roots y ganador del gramófono al mejor documental, se refirió al incidente al salir a agradecer el galardón. «Por favor que nadie se acerque a mí a menos de 15 metros, mantengan su distancia», dijo provocando las risas del patio de butacas.

Solidaridad con Ucrania

Actuaciones y premios fueron intercalándose a lo largo de una noche en la que, a diferencia de los Oscar, sí se tuvo presente la invasión de Ucrania a manos de Rusia. «Una cosa que hace tan poderosa a la música es su capacidad para responder, incluso en los tiempos oscuros. Puede levantar los espíritus y ofrecer esperanza para un mañana mejor y no hay nada más ahora que pueda ayudar a la gente de Ucrania», explicaba Trevor Noah, arrancando los aplausos del patio de butacas. Acto seguido, daba paso a Volodimir Zelenski, en un vídeo grabado para la ocasión en el que aseguraba que lo más opuesto a la música «es la guerra». «El silencio de las ciudades en ruinas y las personas asesinadas -continuaba-. Nuestros niños, víctimas de los cohetes, 400 niños heridos, más de cien niños muertos a los que nunca volverémos a ver dibujar. Nuestros padres corriendo a los refugios, peleando por su vida. Permaneceremos juntos si la guerra no acaba con nosotros. Nuestros músicos llevan armaduras en lugar de traje. Estamos luchando contra Rusia, que con sus bombas rompe el silencio. Llena el silencio con la música; cuenta la verdad sobre esta guerra en tus redes sociales. Cualquier cosa, pero no silencio», reclamaba Zelenski. Tras su intervención el músico John Legend, la cantante ucraniana Mika Newton y la poeta Lyuba Yakimchuk interpretaban 'Free' mientras las pantallas se llenaban de desoladoras imágenes de la guerra. Tan sencillo como contundente.

No fue el único momento emocionante. Billie Eilish, con siete nominaciones, se fue de vacío pero facturó la que posiblemente fuera la mejor actuación de la noche -la de Batiste también fue de traca-. Con una camiseta negra, en la que llevaba la imagen de Taylor Hawkins, el batería de Foo Fighters que falleció el pasado 25 de marzo, comenzó a interpretar 'Happier Than Ever', la canción que da nombre a su último álbum, en una casa dada literalmente la vuelta y con el agua hasta los tobillos. El arranque delicado, acompañado únicamente de guitarra acústica, dio paso a la ensordecedora distorsión de la eléctrica de su hermano, Finneas, y la batería de Andrew Marshall ya encima de la vivienda que la organización había montado sobre el escenario. De la suavidad y la contención a la furia y la rabia con Billie saltando y divirtiéndose de lo lindo. Fue pura energía.

Finneas y Billie Eilish, durante su actuación. / Afp

El homenaje a Hawkins no acabó ahí. La banda de Dave Grohl tenía previsto actuar en la gala -anoche ganaron tres grammys, incluido el de mejor álbum de rock por 'Medicine at Midnight'-, pero cancelaron la actuación tras la muerte de su batería. La Academia decidió lanzar un vídeo que recopilaba imágenes del músico junto a la canción 'My Hero' de la banda en una pieza previa al 'In Memoriam'.

Artista revelación

Puede que Billie se fuera de vacío, pero la joven Olivia Rodrigo, que también acudía a la entrega con siete candidaturas, no. Precisamente la pugna entre ambas era uno de los aspectos más interesantes de la noche. La balanza se inclinó a favor de Olivia, la exestrella de Disney de 19 años, que interpretó 'drivers license' sobre el escenario del MGM Grand Garden Arena de Las Vegas, coche incluido. La cantante y actriz de California obtuvo tres galardones, entre ellos el de mejor artista revelación y mejor álbum vocal de pop por 'Sour', que le entregó el actor Jared Leto. «Quiero dedicarle el premio a mis padres, les dije que quería ser gimnasta, aunque no sabía dar ni una voltereta, y una semana más tarde, que quería un Grammy. Me han apoyado con todos mis sueños, por muy locos que fueran. Esto es para mis fans», decía levantando la estatuilla.

Olivia Rodrigo, durante su actuación.

Otras actuaciones destacadas fueron la de J. Balvin -por cierto, el nuevo premio de mejor álbum música urbana fue a parar a manos de Bad Bunny por 'El último tour del mundo'-, la de Lady Gaga, que retomaba uno de los temas que ha grabado con Tony Bennett o la de los surcoreanos BTS. Los siete pipiolos se metieron en la piel de agentes secretos a lo Ethan Hunt en 'Misión imposible' y provocaron el delirio de los presentes. 'H.E.R', por su parte, no solo interpretó dos canciones de su álbum y tocó la batería, sino que hacia el final de su actuación se colgó una guitarra para interpretar una versión del 'Are You Gonna Go My Way' de Lenny Kravitz, junto al mismísimo Kravitz. Fue espectacular. y hubiese sido un cierre perfecto para una noche un tanto anodina. Los organizadores, sin embargo, prefirieron cerrar la noche con una actuación de country. Una pena.

BTS, durante su actuación. / Afp