Adiós

Juan Hidalgo, un artista libre, valiente y provocador

28/02/2018

«El arte es el orgasmo continuo de la inteligencia», decía el artista plástico, compositor, fotógrafo, poeta, pintor y performer Juan Hidalgo, fallecido ayer en su casa de Ayacata a los 90 años. El creador, Premio Nacional de Artes Plásticas 2016, recibirá su último adiós en el CAAM.

Juan Hidalgo (Las Palmas de Gran Canaria, 1927) tenía aún muchos proyectos e ideas. De hecho, el próximo martes el creador tenía previsto instalar en la fachada del Instituto Valenciano de Arte Moderno su intervención El mundo en un condón.

Su muerte, aunque esperada en sus círculos más cercanos, ha sido un mazazo para los amigos con los que compartió su vida y su arte, elementos que, para él, siempre fueron inseparables.

El creador, premio Canarias de Bellas Artes e Interpretación 1987 y premio Nacional de Artes Plásticas 2016, no solo fue un testigo excepcional de la revolución creativa de finales de los años 50, sino que importó ese espíritu hasta una España que lo miraba perpleja y le dispensaba incomprensión.

Su primera formación artística fue de carácter musical, pero su espíritu libre lo impulsó a internarse en el mundo de la poesía y la plástica. Los límites de estas disciplinas se borran en sus libros, escritos, composiciones musicales, arte postal, performances, instalaciones o acciones fotográficas.

Con una infancia dura, una juventud complicada, bohemia y llena de estrecheces, y una madurez atemperada por sus conocimientos de la filosofía zen, Hidalgo no buscó el reconocimiento ni los aplausos, a pesar de tener méritos más que suficientes para recibirlos. En 1957, fue el primer compositor español invitado a los míticos festivales de Darmstadt, el primero en hacer una composición electroacústica y el fundador en 1964 del grupo ZAJ, junto a Ramón Barce y Walter Marchetti. El colectivo, que posteriormente incorporó a la performer Esther Ferrer, se convirtió en un referente del arte experimental español hasta su desaparición en 1996, año en el que el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía resumió su producción con una muestra retrospectiva.

Sus etcéteras, pequeños poemas reflexivos que beben de los haikus, son el principal legado de su obra escrita, en la que también destaca su libro Viaje a Argel (1966).

Durante su juventud, Hidalgo vivió en París, Ginebra, Roma y, sobre todo, en Milán, donde pasó 17 años. También viajó por Canadá y Estados Unidos de la mano de su amigo el compositor estadounidense John Cage.

El sexo, el humor, la palabra y el objeto han sido los temas centrales del trabajo de Juan Hidalgo, un provocador nato que arremetía contra los estereotipos y las ideas preconcebidas a través de sus creaciones. Así, en Un canario más (1989), el artista mostraba el rostro de Benito Pérez Galdós de los billetes de mil pesetas, y en la fotografía Un culo más (1998) exhibía su habilidad para convertir un objeto vulgar o un momento cualquiera de su vida en algo extraordinario.

En 1997 el Centro Atlántico de Arte Moderno (CAAM) le dedicó una exposición antológica. Otras exposiciones relevantes en su trayectoria fueron la retrospectiva En medio del volcán, que itineró por México y Perú en 2004 y Desde Ayacata 1997-2009 que se pudo ver en varios museos de España entre 2009 y 2001.

Casado desde 2005, cuando contrajo matrimonio con su compañero Carlos Astigarraga tras 14 años de relación, Hidalgo deja una gran estela de amigos en el mundo del arte que han seguido sus pasos y que, al igual que él, intentan convertir la vida en arte y el arte en vida.