Hidalgo, Cage y ZAJ

27/02/2018

Junto a Ramón Barce y Walter Marchetti, el creador rompió los límites entre la poesía, la acción y la música a través del grupo ZAJ. El colectivo artístico funcionó entre 1964 y 1996.

La performance de nuestro tiempo surge de la confluencia de un puñado de creadores procedentes de la música –John Cage–, de la danza –Merce Cunningham– y de las artes visuales –Robert Rauschemberg– a comienzos de la década de los cincuenta en el Black Mountain College de Carolina del Norte (Estados Unidos). Cage se había incorporado a este centro como profesor de música en 1948, al que llega Rauschemberg un año más tarde. Junto a ellos debe reseñarse el papel de un músico estrechamente vinculado a Cage: David Tudor. Este será el intérprete del estreno de Music of Changes, el primer trabajo instrumental indeterminado de Cage, en cuyo proceso de composición interviene de manera decisiva el texto clásico chino I Ching.

En 1952, Cage organizaba en el Black Mountain College Acción Concertada. Algo que más tarde se conocería como Event o Pieza de Teatro número 1, la primera acción contemporánea. Acción Concertada presentaba una serie de actividades –sin guion escrito– que se desarrollaban tanto secuencial como paralelamente a lo largo de un estricto programa: Cage leía en voz alta al mismo tiempo que se proyectaban diapositivas y películas, Tudor interpretaba música en un piano, cuatro combine-paintings de Rauschenberg permanecían expuestas, se escuchaba el sonido de una radio y Cunningham ejecutaba diversos movimientos de danza. Todo ello bajo un juego de luces que abarcaba toda la sala, en el centro de la cual se encontraba el público. La libertad de la que hace gala Acción Concertada, la simultaneidad en el tiempo de las propuestas, la diversidad técnica y la interrelación entre intérpretes y público marcará el patrón sobre el que se va a desarrollar la performance en Estados Unidos y Europa en los años cincuenta y sesenta. Y no sólo la performance: el empleo de múltiples soportes y el experimentalismo más radical hará que surjan otros formatos como los combine-paintings de Rauschemberg, los assemblages y los environments.

En 1956 los caminos de Cage y Tudor los conducen a nuevos horizontes: Cage se traslada a Nueva York, en donde comienza a impartir clases en la New School, mientras que David Tudor inicia su andadura como profesor asociado en la pequeña ciudad alemana de Darmstadt. La llegada de Cage a la New School será fundamental para el desarrollo del nuevo formato de trabajo esbozado con Acción Concertada. Entre 1956 y 1961, Cage impartirá clases en esta institución neoyorkina a alumnos como George Brecht, Dick Higgins, o Allan Kaprow, quienes constituirán la primera generación de performers. David Tudor, por su parte mantendrá su condición de profesor asociado hasta 1961, momento en que comienza a abandonar su carrera como intérprete para centrarse en la composición. Y es en este momento cuando los caminos de Tudor, de Cage y de Juan Hidalgo se encuentran.

Nacido en Las Palmas de Gran Canaria en 1927, Hidalgo llegaba a Milán a finales de 1955 tras pasar dos años en París cursando estudios de composición con Nadia Boulanger y otros dos en el Conservatorio de Ginebra, bajo la dirección de François Antoine Maescotti, en donde obtiene el 2º Premio de Instrumentación. En Milán trabajará con el compositor y director de orquesta Bruno Maderna, conociendo en 1956 a Walter Marchetti y a David Tudor. Un año más tarde, Juan participaba con Ukanga, una composición serial-estructural para cinco grupos de cámara, en el 12º Festival Internacional de Nueva Música de Darmstadt. Un festival considerado como la meca de la composición serial que abría sus puertas por primera vez a un compositor español.

Encuentro en Darmstadt. En 1958 el fundador de FLUXUS George Maciunas cursaba a John Cage una propuesta para intervenir como profesor invitado en el 13º Festival Internacional de Nueva Música de Darmstadt, Alemania. El Festival será el escenario sobre el que se escenifique el peso de Cage sobre Fluxus y será allí en donde se produzca el encuentro entre Juan Hidalgo –que acude para presentar Caurga– y John Cage. Hidalgo describe así el histórico encuentro: «Conocí a John Cage –Juan Jaula– en Darmstadt en 1958. Fuimos presentados por David Tudor (El pianista). Poco después convivimos en Milán largo tiempo y se confirmó mi padre, sin necesidad de semen. Fue ruido y silencio nada más (no hay padre sin hijo ni hijo sin padre aunque todos somos PADRHIJOS, padres e hijos de nosotros mismos».

En enero de 1959, Hidalgo estrenaba CIU Music Quartet y Offenes Trio en La Rotonda del Pellegrini de Milán con la participación de John Cage, Leopoldo La Rosa y Walter Marchetti, con quien mantendrá una larga y estrecha colaboración que se inicia con una serie de conciertos de música experimental celebrados en el Club 49 de Barcelona entre 1959 y 1960 a los que también se incorpora Tudor.

Hidalgo se convierte en testigo y protagonista de excepción de una revolución sonora y artística que marcará el panorama cultural europeo de los años sesenta y setenta y quiere llevar a su ciudad natal el espíritu de Darmstdt. Organiza –bajo el mismo lema que el del festival alemán– junto a Manolo Millares y a Felo Monzón los Días de Nueva Música del 1 al 17 de julio de 1959. Entre 1958 y 1964, las propuestas de FLUXUS se desarrollan a un ritmo frenético en Alemania, Francia e Inglaterra dibujando una nueva escena en las artes visuales. El arte de acción es el sistema de producción artística que más rápidamente evoluciona en la década de los sesenta dando cabida a poéticas tan dispares y sugerentes como las lanzadas por Yves Klein –antropometrías, 1960–, Piero Manzoni –con sus esculturas vivas, 1961– o Herman Nitsch, con su Orgías, 1962.

Desafiantes. La irrupción de la performance en el escenario artístico de estos años conllevaba una alta carga de desafío al modelo de producción y distribución del mercado del arte. La performance, en tanto que acto efímero, y por tanto no comercializable, ni coleccionable, ni museable, era el producto artístico fuera de mercado por excelencia. Con la performance, el arte salía de las galerías a la calle, a los bares, a los mercados, para regresar a la vida. En la performance el artista se desprendía de la materialidad de su producción –pintura, escultura, etcétera– para convertir su cuerpo en el soporte de su obra. Un arte en lo que lo primordial –al menos en sus primeros años– era el proceso y no los derivados objetuales que, andando el tiempo, retornarían al mercado... Todo ello llenaba a este formato de una importante carga antisistema y será el medio elegido para protestas políticas o denuncias sociales.

Mientras la performance sacude el viejo continente, Hidalgo regresa a París en 1961 para trabajar en el Servicio de Investigación de la Radio Televisión Francesa (ORTF), bajo la dirección de Pierre Schaeffer, y compone Étude de Stage, primer trabajo de música concreta producida por un compositor español.

Ese mismo año, Marchetti e Hidalgo deciden abandonar la investigación musical del tipo tradicional «para dedicarse al hecho musical como búsqueda de un lenguaje no exclusivamente sonoro». Hidalgo titula significativamente su primer texto de acción como A letter for David Tudor, en París el 2 de junio de 1961.

A principios de 1964 Hidalgo y Marchetti regresan a Madrid, estableciéndose junto a la madre de Juan en la calle Batalla del Salado número uno.

Con la incorporación de Ramón Barce surje Zaj, protagonizando los tres el Primer Traslado Zaj por las calles y plazas de Madrid el 19 de noviembre de 1964.

Los tres amigos acudirán dos días después al Colegio Mayor Menéndez y Pelayo de la Ciudad Universitaria de Madrid para presentar su primer Concierto Zaj.

A partir de este momento Zaj se convierte en un referente ineludible en el campo del arte experimental español. La primera experiencia internacional de Zaj se produce con la inauguración de la exposición de Manolo Millares en la Galería Divulgaçao de Lisboa, en marzo de 1965. Dos meses más tarde se presentan los dos primeros etcéteras Zaj en la Galería Edurne de Madrid. El 21 de mayo el propio Millares y el pintor Alejandro Reino llegarán a protagonizar un Concierto Zaj, junto a Juan Hidalgo, Walter Marchetti, Ramón Barce, José Cortés, Manuel Cortés, Ricardo Ferralt y Luís Martínez. En noviembre de 1965 Walter y Juan organizan el primer Festival Zaj, con cinco conciertos en Madrid. Desde entonces acá la extraordinaria poética de Hidalgo ha sido objeto de estudios y exposiciones, como la dedicada a ZAJ en el MNCARS en 1996 o las cuatro monográficas abiertas en el CAAM: De Juan Hidalgo 1964-1997(1997); Juan Hidalgo. Jugando con bolas (2008); Desde Ayacata (1997-2011), en 2011; y Del CAAM a Juan Hidalgo, que se abrió hace apenas ahora un año en el centro de la calle de Los Balcones.