El compromiso de Luis Jiménez Barroso

23/06/2020

Tres meses después de la aparición del coronavirus en nuestras vidas, de la declaración del estado de alarma y de que el confinamiento dejara a las galerías y museos huérfanos de público, el arte regresa a Gran Canaria con una nueva propuesta escultórica, de la mano de Luis Jiménez Barroso, y como parte del programa cultural de la Fundación de La Caja de Canarias, en el Cicca de la capital grancanaria.

«La cultura tiene que salir adelante», señaló el director general de la Fundación La Caja de Canarias, Fernando Fernández Morales, que reiteró el compromiso de la institución que representa, antes de explicar que la muestra de Luis Jiménez responde tanto a una apuesta personal, «por el buen hacer de un artista», como por recuperar una normalidad necesaria en el mundo del arte.

El Cicca fue el primer espacio en abrir sus puertas en Gran Canaria durante la actual alerta sanitaria. Los aficionados al arte pudieron contemplar desde el 18 de mayo y con aforo limitado dos exposiciones que se inauguraron poco antes de la declaración del estado del alarma: Nuevas Mitologías Hespéridas, de Juan Luis Alzola, y La Piel Tejida, de Esther Vega. Ahora, con todas las medidas de seguridad sanitaria, acoge, desde este jueves este nuevo proyecto expositivo.

Luis Jiménez Barroso nació en Medina del Campo (Valladolid), aunque se crió en un pueblo del sur de Ávila llamado Zapata, donde comenzó su formación autodidacta, con una «navaja y un trozo de madera», según recordó. Sin embargo, Luis Jiménez se formó durante seis años en la Escuela Luján Pérez tras afincarse en Gran Canaria. Por este motivo, el autor ha querido compartir espacio en las galerías del Cicca, con otros seis compañeros del Taller de Escultura de la Escuela Luján Pérez. Por este motivo, ocho de las 31 obras que conforman la exposición pertenecen a autores invitados: Sixto Santana, José Miguel Rodríguez, José Ángel González y Domingo Betancor.

Ahora el arte regresa al Cicca y lo hace comprometido con el movimiento, con la naturaleza y el medio ambiente y especialmente con el concepto del nosotros por encima del individualismo imperante.

Luis Jiménez presenta 27 obras que divide en dos segmentos y en el que destaca siempre una doble lectura. En el primero de los segmentos predomina el movimiento y el autor confiesa haberse guiado únicamente por la estética. En el segundo apartado, se impone el ser humano y sus conflictos éticos, con toda la complejidad que representa. Además, destaca el equilibrio y el uso de distintos materiales.

«De esta manera nos encontramos con piezas que gritan al mundo», según reconoció Juan Francisco Santana, historiador, socio honorífico de la Escuela Luján Pérez y autor del prólogo del catálogo que acompaña la exposición. Este definió su obra como el resultado que parte del amor a la naturaleza y el medio ambiente y que indaga en las relaciones humanas a partir del «respeto por el otro». Santana apunta que la obra de Jiménez se aleja del individualismo imperante en la sociedad para «abrazar el nosotros» como concepto.

Luis Jiménez explicó que su obra, elaborada principalmente con madera, metal y corcho, no se circunscribe a ninguna corriente en concreto, sino que responde a la inspiración del momento, bajo la ley del «hago lo que quiero sin ataduras ni influencias, porque lo hago para mí».

De esta manera, el visitante se encontrará hasta finales de julio con obras en las que se trata el racismo del Apartheid y la figura de Nelson Mandela; una partida histórica de ajedrez del siglo XVIII, denuncias sociales hacia el maltrato del planeta y el ser humano, o una obra dedicada a una madre en pleno conflicto bélico en Siria.

La exposición podrá ser visitada con el horario habitual del centro cultural de La Caja de Canarias y la Fundación de La Caja de Canarias ofrece un catálogo digital (https://es.calameo.com/read/00196431313abb65f4e4b ) con las novedades de la institución por la pandemia.