Michael Hall en la sede de la Fundación BBVA, en Bilbao. / Luis Ángel Gómez

Entrevista | Biomedicina

«Con una píldora a la semana lograremos el mismo efecto que con ayuno controlado»

El científico que definió la proteína de la vejez asegura que su estudio también permitirá un mejor control de las enfermedades mentales

Fermín Apezteguia
FERMÍN APEZTEGUIA

El nombre de Michael Hall se ha ligado en los últimos años con la eterna juventud. Hay algo de eso, pero no es exacto. «Hay quien lo cuenta así, pero no se lo crea», advierte. Lo único que ha hecho, que no es poco, es definir junto con su colega David Sabatini el mecanismo por el que nuestro cuerpo regula el crecimiento de las células. Lo llaman la vía mTOR, una diana terapéutica que favoreció el desarrollo de un medicamento, la rapamicina, que se utiliza con gran éxito en la práctica clínica frente a las principales enfermedades ligadas al envejecimiento, incluidos el cáncer y la diabetes.

Ahora, ese hallazgo está permitiendo entender por qué el ayuno controlado ayuda a vivir más tiempo y con mejor salud. Los avances conseguidos sirvieron a ambos científicos para ser reconocidos el año pasado con el premio Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento en la categoría de Biología y Biomedicina. «¿Quién quiere vivir muchos años más?», se pregunta. Tiene clara la respuesta: «Yo, desde luego, no».

– Aclárelo: ¿hallaron ustedes la llave de la eterna juventud?

– La proteína mTOR controla el metabolismo y está activada por los alimentos. Descubrimos que la rapamicina, que es un medicamento que se fija a mTOR, favorece la restricción calórica, que prolonga la vida. De ahí vino la idea de la fuente de la juventud. Pero es falsa, no la tenemos.

– ¡Pues vaya! ¡Qué pena!

– Las pruebas (relativas al envejecimiento) sólo se han hecho en animales. Ahora se ensaya con perros y monos, pero con seres humanos nunca se ha probado. Existen razones éticas para no hacerlo, porque no se sabe si funcionará en las personas. Hay gente que compra rapamicina por internet y la toma. Yo no, yo no me baño en esa fuente.

– ¿Por qué?

– La pregunta es para qué. Es una cuestión filosófica. Lo ideal sería una vida perfectamente sana hasta digamos los 85 o 90 años; y de un día para otro ¡paf!

– ¿Cuándo se convertirán esos hallazgos en terapias que frenen o mitiguen el deterioro por el paso del tiempo?

– El desarrollo de un medicamento requiere ensayos clínicos que precisan el cumplimiento de muchas reglas, pero el envejecimiento no es una enfermedad. Sólo podría estudiarse con voluntarios, fuera de toda regla (ética). ¿Usted sería voluntario para un ensayo de este tipo?

– Sinceramente, creo que no.

– Se trataría de tomar un medicamento que, ¡quién sabe!, quizás le provoque efectos secundarios indeseables que desconocemos y durante años... ¡Y si funciona!

– Hurgar en los mecanismos de las células, ¿podría tener efectos irreversibles en el cerebro?

– Claro, por eso se hacen ensayos, para ver si algo funciona y si tiene efectos indeseables.

– ¿Entonces para que nos sirve este conocimiento?

– Para conocer el mecanismos del envejecimiento y muchas de sus enfermedades asociadas. Quizás en el futuro cambien las leyes y podamos hacer ensayos clínicos. Hoy no es viable.

El final del cáncer

– ¿Tiene buenas noticias para los pacientes de alzhéimer y su familias?

– La rapamicina se está probando en muchas enfermedades neurológicas, como el alzhéimer y el párkinson. Además, conocemos el mecanismo por el cual actúa en el cerebro. No funciona muy bien, pero retrasa el avance del alzhéimer unos años.

– Frente al alzhéimer, no bastará con entender un único mecanismo de acción.

– Las grandes compañías farmacéuticas han fallado muchas veces. Han gastado muchísimo...

– Y, puestos a pedir, ¿que pasará con la depresión, la psicosis, la epilepsia, las distintas esclerosis...?

– En jóvenes con tumores cerebrales y epilepsia ya se usa la rapamicina; y también como antidepresivo. Ahora hay ensayos clínicos en los que se ha visto que no controla mTOR exactamente, pero sí proteínas que utilizan esa vía. Esto va a llegar pronto, y la depresión es una de las patologías que se va a beneficiar de ello.

– Si evitamos el envejecimiento celular, ¿se acabará el cáncer?

– Así lo creen los científicos que estudian el envejecimiento.

– ¿De qué manera actúa la vía mTOR con lo que se ha definido como ayuno controlado?

– La inhibición de la rapamicina tiene el mismo efecto que la restricción calórica. Es decir, inhibir la proteína mTOR tiene el mismo efecto que no comer. Engaña al cuerpo haciéndole creer que no ha tomado alimentos. Sería la manera de hacer la restricción calórica mucho mas fácil. Bastaría con tomar una píldora por semana o cada equis tiempo.

– Usted no es partidario...

– Aún falta evidencia científica.

– ¿El ayuno controlado es una buena idea?

– ¿Para vivir más? Le aseguro que personalmente me gusta comer. No quisiera prolongar mi vida para sufrir más, aunque gozo de buena salud. Soy muy sano. Hago ejercicio y un poco de ayuno, pero nunca desayuno.

Un milagro de la ciencia

– El control de mTOR ¿significará el final de la diabetes, el sobrepeso, la obesidad...?

– Lo que plantea no es teoría, ya lo sabemos; pero no es lo mismo poder manipular la proteína mTOR que controlar esas enfermedades. Todavía no estamos ahí. Casi todas las grandes compañías farmacéuticas sí están intentando desarrollar medicamentos que controlen la vía mTOR.

– Si se logra ¿nos evitarían del ejercicio físico?

– Podría ser, depende del objetivo. Si se trata de no ganar peso, es posible que sí.

– ¿Se recuperará el tiempo perdido en investigación por la pandemia?

– No lo creo. Volveremos a comenzar donde lo dejamos.

– ¿Qué mensaje le gustaría transmitir a la gente de la calle?

– Que la ciencia es muy importante. Sin ella, ni siquiera tendríamos la grabadora que utiliza usted para esta entrevista. La pandemia ha puesto en evidencia que sin vacunas habríamos asistido a un desastre mayor. Diez años antes habría habido muchísimos muertos más. Gracias a la ciencia, el mundo entero ha asistido a un milagro.