Philip Glass, durante la lectura de su discurso. / E. C.

Premios Fronteras del Conocimiento 2022

Philip Glass anuncia en Bilbao que ultima una obra basada en textos de Abraham Lincoln

Aunque se estrenará en octubre, el músico no tiene todavía claro el formato. «¿Sinfonía? ¿Ópera? Seguramente, lo sabremos pronto»

LUIS ALFONSO GÁMEZ

Tras sendas óperas dedicadas a Albert Einstein (1976), Mahatma Gandhi (1978-1979) y Akenatón (1982-1983), Philip Glass (Baltimore, 1937) ultima una composición en torno a Abraham Lincoln, el decimosexto presidente de Estados Unidos. «Actualmente estoy trabajando en una nueva obra vocal y orquestal para barítono solista con acompañamiento sinfónico completo. Es probable que sea una composición de partitura completa de entre 50 y 60 páginas. Probablemente, será mi sinfonía nº 15. El texto en sí está totalmente basado en los escritos y discursos de Abraham Lincoln», ha anunciado el artista al recibir el Premio Fronteras del Conocimiento en Música y Ópera.

Aunque la pieza se estrenará en octubre en el Centro Kennedy de Washington, Glass no tiene claro todavía el formato. «Estaba pensada para ser una obra de concierto, pero también tiene muchas cualidades de ópera. A decir verdad, todavía no estoy seguro de su categoría. ¿Sinfonía? ¿Ópera? Seguramente, lo sabremos pronto». Lo que sí sabe es que «tendrá cerca de una hora de duración».

Lincoln guio a Estados Unidos durante la Guerra de Secesión, abolió la esclavitud, modernizó la economía y fue asesinado cuatro días después de reinvindicar en un discurso el voto para los negros. «Al componer óperas, me interesaban personas como Einstein, Gandhi y Akenatón, que fueron muy radicales en su forma de vida. Todos ellos cambiaron el mundo en el que vivían», ha recordado el músico. Lincoln, uno de los tres presidentes más admirados del panteón estadounidense –junto con Franklin Delano Roosevelt y George Washington–, entra dentro de esa categoría de personajes que cambiaron su mundo.

Premio Fronteras del Conocimiento por un «estilo único y personal», basado en «diferentes tradiciones culturales de todo el mundo», que «atrae a un público de todas las generaciones», Glass asegura que «cuando aprendía a escribir música, algunas de las aptitudes que utilizaba eran las mismas que cuando estudiaba física o matemáticas. Descubrí que casi todo lo que hacía podía expresarse con la música». Ocho décadas después, la música sigue moviendo su vida.

«He creado mis obras para mí, pero, cuando el público las ve, ya no son mías. Les pertenecen. Hay una profunda satisfacción en crear arte y poder visualizar la obra y luego llevarla a un estado en el que se pueda comunicar. La alegría de crear aporta una enorme satisfacción. Es lo que me hace despertarme por las mañanas. Debería haber una especie de compromiso para traer algo de alegría al mundo, y ojalá también para uno mismo», ha deseado el músico en un repleto auditorio donde ya fue ovacionado el miércoles cuando Robert Treviño, director de la Euskadiko Orkestra, le invitó a subir al escenario en el concierto homenaje a los premiados tras la interpretación de su 'Concierto para violín y orquesta nº 1'.