La menopausia prematura se asocia a un «elevado riesgo» de problemas cardiacos

El seguimiento durante 9 años de 1,4 millones de mujeres revela que se multiplica la posibilidad de insuficiencia cardiaca y de fibrilación auricular

Fermín Apezteguia
FERMÍN APEZTEGUIA

La llegada de la menopausia antes de los 40 años se asocia con «elevados riesgos» de problemas cardiacos, según revela un estudio que se publica hoy en 'European Heart Journal', la publicación oficial de la Sociedad Europea de Cardiología. Estudios anteriores habían detectado que la retirada prematura de la regla -incluso la llamada temprana, en torno a los 45- favorecía la enfermedad cardiovascular. Era más limitada la evidencia sobre la relación entre este fenómeno y la aparición de insuficiencia cardiaca o fibrilación auricular, que es un ritmo cardiaco irregular, por lo general, más rápido. Hasta ahora.

La investigación que ha logrado demostrarlo se ha llevado a cabo por un grupo científico del sistema nacional de salud de Corea que siguió durante nueve años a 1,4 millones de mujeres postmenopaúsicas de 30 años o más. Fueron examinadas desde 2009 hasta 2018. A todas ellas les practicaron pruebas para la detección de insuficiencia cardiaca y fibrilación auricular de nueva aparición, y les tomaron datos sobre cuestiones diversas, como conductas de salud y factores reproductivos.

Hormonas y grasa corporal

«Esta puede ser una buena motivación para mejorar los hábitos de estilo de vida que se sabe que están relacionados con las enfermedades del corazón», afirmó la autora principal del estudio, Ga Eun Nam, de la Facultad de Medicina de la Universidad de Seúl. Dejar de fumar y hacer ejercicio físico «son siempre una opción saludable», subrayó.

La enfermedad cardiovascular hace tiempo que se sabe que es distinta en hombres y en mujeres. Las hormonas sexuales marcan la diferencia. Ataques cardiacos e infartos de corazón y cerebrales suelen aparecer en ellas unos diez años más tarde debido, según se cree, al efecto protector de los estrógenos. Con el cese de la menstruación, la situación cambia de manera radical.

La caída de los niveles de esta hormona que acompaña a la menopausia las vuelve a ellas incluso más vulnerables que los varones frente a la patología vascular. Existe, aun así, un segundo factor que se cree que incide negativamente en la mayor afección cardiovascular de la población femenina. También influyen los cambios en la distribución de la grasa corporal que se producen tras el final de la regla.

El 2% de las participantes en el estudio, un total de 28.111, presentaban menopausia prematura, a una edad media de 36,7 años. Los investigadores analizaron la asociación entre este fenómeno y lo ajustaron por edad, actividad física, tabaquismo, consumo de alcohol y otras patologías como hipertensión, diabetes tipo 2, enfermedad renal y coronaria. Vieron entonces, entre otros datos relevantes, que las mujeres con una retirada de la regla anterior a los 40 años tenían un riesgo 33% mayor de insuficiencia cardiaca y del 9% de fibrilación auricular.

Cambiar los reconocimientos

«La idea errónea de que la enfermedad cardiaca afecta principalmente a los hombres significa que los factores de riesgo específicos del sexo se han venido ignorando en gran medida», criticó la especialista Ga Eun Nam. «Nuestro estudio indica que los médicos deberían tener en cuenta el historial reproductivo de una mujer de forma rutinaria. La menopausia precoz -recalcó la experta- ha de tenerse presente lo mismo que otros factores de riesgo tradicionales, como fumar».

Solo el infarto de corazón es hasta un 8% más frecuente en mujeres. El infarto femenino se anuncia con frecuencia, además, con señales inespecíficas distintas a las convencionales, como un fuerte dolor de espalda, cansancio, una fatiga inusual, dolor o malestar en la boca del estómago. Una simple falta de aire puede incluso confundirse con un episodio de ansiedad y no serlo.