Los fieles aguardan su turno para acceder a la iglesia del Carmen.. / arcadio suárez

«Parece que la Virgen está en la calle»

Fiestas del Carmen. El barrio de La Isleta vivió este viernes otro año sin procesión en el día de la festividad de la Virgen pero la afluencia de fieles a su templo fue constante durante toda la jornada

Rebeca Díaz
REBECA DÍAZ Las Palmas de Gran Canaria

Con dos sillas plegables cargadas al hombro. Así esperaba ayer Paqui Monagas el turno para acceder a la iglesia del Carmen en La Isleta y asistir a la misa de las 11.00 horas en el día grande de las fiestas que organiza el barrio capitalino en honor a la patrona de los marineros.

«Son para mi madre y mi tía, que son mayores y vienen ahora, y también otra tía mía que está en silla de ruedas y que hacía un par de años que no venía», explica esta vecina de Hoya de la Plata pero nacida y criada en La Isleta, que forma parte de la cola que espera para entrar a misa. Mientras, la fila de los que solo acuden a ver a la Virgen del Carmen avanza a buen ritmo, bajo el control de la seguridad privada que comprueba que se respetan los aforos y la aportación de gel que hacen los integrantes de la comisión de fiestas, que se encuentran en la entrada al templo de la calle Benartemi.

«Vengo todos los años. Yo nací aquí y toda mi familia está aquí y hoy pedí el día en el trabajo porque la Virgen del Carmen para los isleteros es sagrada», indica.

Desde las cinco de la mañana se oficiaron misas con intervalos de dos hasta la solemne de las 20.00 horas para que todos los fieles pudieran asistir sin sobrepasar el aforo que exige la actual situación sanitaria

Apunta que no ha perdido su vinculación con el barrio «porque tengo a mi familia aquí y vengo a menudo», pero reconoce que el 16 de julio «es un día señalado».

Comenta que echa mucho de menos «las Auroras, que son tan bonitas, de madrugada levantarse y seguirlas», y que acude con la esperanza «de verla el año que viene en la calle».

Esto mismo es lo que desea Marioli Cedrés tras visitar a la Virgen en la iglesia de la calle Benartemi con su hija Evelyn. Esta vecina de La Isleta explica que acude cada año y este, aunque no hay procesión, no es una excepción.

Asegura que la devoción por el Carmen es algo que se trasmite en el seno de la familia. «Viene desde mi abuela», relata. Dice que siente «pena» por la situación, pero sabe que «el año que viene vendremos con más fuerza» pues sabe de la capacidad para convocar que tiene la Virgen. «Mueve mucha gente, del barrio y de fuera», apostilla Evelyn.

Alex Arce, presidente de la comisión de fiestas del Carmen, también es consciente de este poder de convocatoria. Por eso no deja de repetir que «parece que la Virgen está en la calle» al ver el movimiento que se registra en el entorno del templo de Benartemi de devotos que acuden a visitarla o a escuchar algunas de las muchas misas que se oficiaban desde las cinco de la mañana, en intervalos de dos horas, y que se cerraron las 20.00 con la solemne.

El portavoz del comité organizador de las fiestas también recalca siempre que este poder de atraer a los fieles que tiene la Virgen del Carmen «traspasa las fronteras de nuestro barrio». Algo de lo que queda constancia al hablar con las personas que se acercan al templo el día de ella, como se conoce en La Isleta la festividad de la patrona de los marineros.

Un ejemplo de esta realidad es María Jesús López, que en compañía de su madre acude a ver a la Virgen «desde Tamaraceite». Dice que en su caso la mueve «la devoción» que siente por una imagen a la que, confiesa, «tengo mucho que agradecerle». Por eso, «si puedo, vengo todos los años, y este año aunque no hay procesión vengo igual».

Además, se muestra satisfecha porque a pesar de que deba guardar turno para acceder al templo por las restricciones que impone la pandemia en cuanto a aforos, la espera ha sido corta. «Va rapidito», señala.

Las amigas Tere Delgado y María Esteban esperan en la cola pero para escuchar misa. Aunque viven en Escaleritas acuden el día del Carmen a La Isleta, «menos el año pasado, por lo que había», movidas siempre por «la devoción» que sienten.

Tere comenta que en su caso particular lo hace porque la Virgen «me ha ayudado mucho» y señala que tiene una vinculación especial con ella porque «mi familia era marinera».

Explica que esta es una fecha en la que recuerda a muchas personas que ya no están y en particular «a mi padre, que era marinero». Por eso dice que le pide a la Virgen «salud para todos los marineros».

«Somos creyentes y cuanto mayor nos vamos haciendo, más vamos creyendo y por eso estamos aquí», agrega María.

También «devoción» es la palabra que emplea Cándida Batista para explicar el motivo de su visita a la iglesia del Carmen en el día de la festividad de la Virgen desde el entorno de Las Canteras, donde reside. «Vengo todos los años, desde jovencita», expone. Y señala que sobre todo le gusta acudir «a la procesión marítima, porque la otra es muy larga».

Olga Santana afirma, tras visitar a la Virgen del Carmen en su iglesia, que acude cada año desde la zona de Mesa y López «por mi fe, porque soy católica practicante y voy todos los días» en la parroquia del Pino. Dice que lo que la mueve a ir a La Isleta es «una cosa interior que no se puede explicar con palabras».

Como ella fueron muchas las personas que a lo largo del viernes se acercaron al templo de la Virgen del Carmen, en un flujo contante, para cumplir promesas, agradecer peticiones concedidas o sencillamente escuchar misa y rezar.