El consejero y portavoz de Nueva Canarias, Carmelo Ramírez, analizó ayer el conflicto del Sahara Occidental en su despacho. / ARCADIO SUÁREZ

Consejero de Cooperación Institucional y Solidaridad Internacional

«Marruecos no es un vecino fiable y no podemos ceder a sus chantajes»

La tensión diplomática se acrecienta a apenas mil kilómetros de distancia y urge a Madrid a actuar mientras Canarias sigue lidiando con su crisis migratoria particular

Ingrid Ortiz Viera
INGRID ORTIZ VIERA Las Palmas de Gran Canaria

- El ministro de Derechos Humanos de Marruecos, Mustafá Ramid, ha declarado que España sabía que «el precio de subestimar a su país era muy caro». ¿Hasta qué punto era previsible un movimiento así?

- La reacción de Marruecos no sorprende a nadie. Quien conoce su 'modus operandi' sabe que utiliza el chantaje, la amenaza y la coacción para alcanzar sus objetivos. El tema de fondo de este comportamiento hay que buscarlo en la cuestión del Sahara Occidental: Marruecos ocupa de manera ilegal la zona, incumple las resoluciones de la ONU, viola los Derechos Humanos de los territorios ocupados y expolia los recursos que no le pertenecen desde hace 45 años. ¿Qué es lo que pretende? Que la comunidad internacional reconozca la soberanía marroquí, pero se trata de un asunto de descolonización y se tiene que resolver en un referéndum de autodeterminación.

- ¿Ha sido un paso en falso la acogida del líder del Frente Polisario, Brahim Gali ?

- Eso es simplemente un pretexto. El país está simulando un enfado porque dice que España no informó previamente ni ha respetado las relaciones de vecindad, pero si fuera por eso Marruecos también ha adoptado decisiones muy importantes que afectan a nuestro país. Por ejemplo, aprobó dos leyes en el parlamento ampliando el mar territorial, incluyendo las aguas del Sahara Occidental, lo que afecta a Canarias, y España se entera de esas decisiones por la prensa. La apertura de la valla en Ceuta sigue respondiendo a una estrategia de chantaje, aprovechándose de la desesperación y animando a mujeres y menores. No tiene escrúpulos de lanzarlos al mar, donde muchos mueren, porque saben que no serán expulsados.

- ¿Qué opina de las devoluciones en caliente?

- Siempre nos hemos opuesto a esta política de la UE porque es una ilegalidad y no está reconocida ni amparada en ninguna ley. Es verdad que cuando hay una oleada de miles de persona que entran de la noche a la mañana es difícil de gestionar, pero la responsabilidad en este caso es del Gobierno de Marruecos. Habría que exigirle que no facilitara la entrada de esas personas y que garantizara los derechos de los migrantes, víctimas de una política alocada e interesada.

«Es mentira que las políticas en África sean una carrera de fondo cuando el mundo entero se movilizó por la covid»

Unión europea

- ¿Qué podemos esperar en Canarias si el Gobierno no lleva a buen puerto los acuerdos?

- Lo único que cabe es exigir que cumplan con la legalidad internacional. Marruecos no puede seguir ocupando de manera unilateral el Sahara Occidental, porque no le pertenece. Hay que exigir el respeto a los Derechos Humanos, el cese de la expoliación de los recursos naturales y cumplir con las reglas de juego si quiere cooperar. Creo que España y la UE tienen argumentos suficientes. El expansionismo es un peligro no sólo para la inestabilidad del norte de África sino también para los intereses de Canarias. Teniendo la soberanía, solo con la ampliación del mar territorial nos englobaría y hemos visto que no es un vecino fiable.

- ¿Qué papel están jugando la UE y la ONU?

- Falta muchísima contundencia, hay una auténtica dejación y permisividad por parte de los organismos internacionales. Se tiene que exigir el cumplimiento de los acuerdos a los que Marruecos se niega. Es el país más beneficiado de la política europea con África: en inmigración, recibe dinero y luego no controla sus fronteras, es el mayor exportador de hachís del mundo y tampoco garantiza la contención de los grupos terroristas. En fin, no se puede dar un cheque en blanco, a fondo perdido y permitir que este comportamiento sea el habitual.

- Viendo todo el despliegue de medios y la rápida respuesta por parte del Gobierno en Ceuta cabe preguntarse por qué no se ha actuado con la misma contundencia en Canarias.

-La gestión que se ha hecho de esta situación en las islas ha sido desastrosa. Planificándose mal no habría podido salir peor: contradicciones entre ministros, el hacinamiento de personas en Arguineguín y Las Raíces, la ultraderecha usando esa munición para lanzar mensajes de xenofobia... Hay que seguir denunciando la estrategia de Marruecos. Tenemos que respetar derechos de los migrantes y favorecer las derivaciones porque no podemos prolongar 'sine die' que vivan en condiciones indignas ni que el archipiélago soporte toda la carga. Tiene que haber una política de solidaridad y cooperación.

- Hasta ahora, parece que el discurso político se centraba más en la carrera de fondo, que es la cooperación con terceros países, que en el corto plazo.

- La política de la migración forzada de los países empobrecidos no va a parar nunca mientras haya guerras, hambrunas y demás. A corto plazo no hay respuesta y ninguna receta rápida va a acabar con el conflicto, pero también es mentira que las políticas en África deban ser de largo alcance cuando en menos de un año Europa movilizó 740.000 millones para combatir la crisis económica de la covid. Lo que hace falta es voluntad política.