En la imagen, Romina Celeste. / C7

Fiscal y acusación particular piden 20 años de cárcel a Raúl Díaz por el crimen de su esposa Romina Celeste

Entienden que el procesado cometió los delitos de homicidio, maltrato habitual, lesiones, profanación de cadáver y simulación de delito por los trágicos hechos ocurridos en la madrugada de Año Nuevo de 2019

Francisco José Fajardo
FRANCISCO JOSÉ FAJARDO Las Palmas de Gran Canaria

La Fiscalía Provincial de Las Palmas y la acusación particular ejercida por la letrada Emilia Zaballos, piden una condena de 22 años y dos meses de cárcel para Raúl Díaz Cachón, el presunto autor de la muerte violenta de la que era su esposa, la paraguaya Romina Celeste, la Nochevieja de 2019 en Lanzarote. Estas partes imputan al procesado los cargos de homicidio, maltrato habitual, lesiones, profanación de cadáver y simulación de delito por haber acabado con la vida de la víctima, quemar el cadáver, descuartizarlo y tirarlo al mar para, días después, acudir a la Guardia Civil para denunciar su desaparición.

Además, la fiscal María Luisa Ordóñez de Barraicua interesa el pago a sus herederos de 300.000 euros en concepto de responsabilidad civil, por los 900.000 que pide la acusación particular.

Por su parte, la acusación presentada por el Instituto Canario de Igualdad, personado en calidad de acción popular, determina que la muerte de Romina Celeste fue un asesinato y no un homicidio, por lo que eleva su petición de condena a los 30 años y dos meses de prisión y el abono de 350.000 euros de indemnización a los dos hijos de la víctima.

El Gobierno de Canarias entiende que los hechos fueron constitutivos de un delito de asesinato y aumenta la petición de pena hasta los 30 años y dos meses

Según la Fiscalía, Raúl Díaz y Romina Celeste se conocieron en Madrid a finales de 2017 y, a partir de entonces, mantuvieron varios encuentros hasta que Raúl regresó Lanzarote. Pese a ello, ambos mantuvieron el contacto y a principios de 2018, la joven paraguaya se trasladó a la isla donde comenzaron una relación sentimental. Se mudaron a la casa del acusado en Teguise y contrajeron matrimonio el 10 de agosto de 2018.

Para las acusaciones, durante la relación, Raúl agredió a Romina «en distintas ocasiones, además de tratarla con menosprecio», lo que generó en ella un «estado de angustia y miedo insoportable».

En concreto, detallan, el 8 de agosto de 2018, sobre la una de la madrugada, estando ambos hospedados en el Gran Hotel de Arrecife, Raúl «golpeó en repetidas ocasiones a Romina en distintas partes del cuerpo». Luego se marchó y dejó a su esposa con dolores «en ambos brazos y región torácica, erosiones superficiales lineales en hombro derecho y una lesión superficial en el labio inferior».

Romina Celeste y el acusado Raúl Díaz cuando se casaron. / C7

Así mismo, insiste la fiscal, entre los días 27 y 29 de diciembre de 2018, Raúl propinó «distintos golpes por todo el cuerpo a Romina» en la casa de Teguise que le causaron importantes heridas y hematomas. Por ese motivo acudió a las 6.33 horas del 29 de diciembre a Urgencias del Hospital Insular de Lanzarote, «pero no fue finalmente atendida por el médico al presentarse Raúl en el centro de salud». Los dos se marcharon juntos del lugar.

La golpeó hasta la muerte

El 1 de enero de 2019, de madrugada, cuando Raúl y Romina se hallaban en la planta de arriba de su casa, el acusado la golpeó «en distintas partes del cuerpo y le dio muerte», sin que las acusaciones hayan podido determinar «los mecanismos de causación».

Raúl Díaz, según los escritos, « actuó con intención de causar la muerte a Romina» o, en cualquier caso, «representándose que, con su manera de proceder, era altamente probable la causación de la muerte».

El acusado cometió estos actos al «considerarla un ser inferior con el que podía desatar su rabia, y ello por el hecho de ser una mujer joven, extranjera y sin recursos que ejercía la prostitución para mantenerse económicamente», expone la fiscal.

Posteriormente, el encausado se deshizo del cuerpo. Para ello, el 1 de enero de 2019 por la mañana puso su cadáver «sobre una barbacoa de gas», colocando la cabeza y tronco del cuerpo de Romina «encima de la parrilla». Al no tener espacio para las piernas, «estas quedaron colgando en el exterior». De este modo, encendió el gas y prendió fuego al cuerpo.

La barbacoa estuvo encendida durante horas y el olor que desprendía alertó a los vecinos. Algunos vieron sobre las 18.30 horas «una llama de considerable altura», por lo que tocaron en su casa. Raúl atendió al vecino y lo «tranquilizó comunicándole que se trataba de un asadero». Pese a ello, «no apagó la barbacoa y continúo quemando el cuerpo de Romina hasta la noche». Al ocaso metió «la máquina» en el cuarto de la lavadora.

Usó varios utensilios

En esa estancia de la casa y durante los días 2 y 3 de enero, «desmembró el cuerpo de Romina cocinado», utilizando para ello «sus propias manos y la barbacoa», así como otro instrumento que los investigadores no pudieron determinar.

Raúl estuvo «introduciendo en bolsas de basura el cuerpo de Romina con sus manos». Fue embolsando las vísceras, los huesos pequeños y aquellos que pudo desmembrar con más facilidad» y para los huesos más grandes, se valió de la propia barbacoa para diseccionarlos.

El 3 de enero, el procesado alquiló un coche y, por la noche, se dirigió a una tienda para comprar unas tijeras y bridas. Esa noche «introdujo las bolsas en el maletero» y se trasladó hasta la zona de los Ancones de Costa Teguise. Allí «arrojó parte del cuerpo de Romina al mar».

La letrada de la acusación particular Emilia Zaballos pide 900.000 euros de indemnización, la fiscal 300.000 y el Instituto Canario de Igualdad, 350.000

El 4 regresó a su casa donde aún «permanecía parte del cuerpo de Romina que no se había quemado», en concreto, la zona de la cadera hasta los pies. Al llegar, empleó las bridas para «agarrar las piernas y la cadera a la parrilla de la barbacoa». La víspera de Reyes las introdujo en el portabultos y fue hasta los Hervideros, estacionó el vehículo y arrojó al mar el resto del cuerpo. De esta forma, solo apareció el día 5 de enero un pulmón de la víctima.

Limpió la casa con sosa cáustica y, durante los días siguientes, hizo creer a los amigos y familiares de la víctima «que se había marchado tras una discusión». Finalmente, el 8 de enero presentó una denuncia por su desaparición ante la Guardia Civil.

Raúl Díaz, que fue detenido el 13 de enero de 2019, será juzgado próximamente ante un jurado popular por la Audiencia Provincial de Las Palmas.