El territorio tal y como lo veía y quería el genio

La exposición ‘César Manrique, palabra y compromiso; Al poder se le incomoda’ hace repaso a cómo fue la implicación del artista en la defensa del medio. «Es un homenaje», según Fernando Gómez Aguilera, «a su lucha»

JOSÉ RAMÓN SÁNCHEZ LÓPEZ | ARRECIFE

La Sala José Saramago (Plazuela, Arrecife) es desde este martes sede de la muestra César Manrique, palabra y compromiso; Al poder se le incomoda, en el contexto del centenario del nacimiento del genio. Con aval de la Fundación César Manrique (FCM), comisariada por su director de Actividades, Fernando Gómez Aguilera, es la exposición perfecto exponente de cómo fue el proceder de Manrique en su afán por defender el territorio, con referencias a cómo ha actuado la FCM tras la pérdida del artista para preservar su legado.

«Es un homenaje a César Manrique, a su lucha, a sus denuncias, a los reveses que sufrió», sintetizó Gómez Aguilera al tiempo de argumentar la muestra, disponible hasta el 17 de junio. Además, supone una reafirmación, «una declaración de intenciones» de cómo se quiere mantener la herencia crítica que el genio legó a la FCM.

Se compone de varios perfiles. Así, hay varias paredes ilustradas con recortes de prensa que evidencian cómo de intensa fue la implicación de Manrique cuando hizo frente a los que especulaban con el territorio; así como vídeos con contenidos similares. También abundan los informes sobre las consecuencias generadas por comportamientos dudosos de la clase política, colocados para que los visitantes interactúen; y no faltan imágenes que dan empaque a cómo quiso César que fuera la utopía lanzaroteña, con referencias incluso de antes de que fueran hechos los Centros de Arte, Cultura y Turismo del Cabildo.

Además, hay documentos originales, del propio artista y de quiénes dieron respaldo a sus ideales, algunos nunca antes expuestos al público. Con este material se completa un conjunto que evidencia, en versión de Gómez Aguilera, que Manrique fue «un soldado de la ética», sin importarle las consecuencias personales a corto y medio plazo. Por ejemplo, se puede adquirir conciencia de cómo no fue posible que el artista fuera considerado en vida como Hijo Predilecto de Lanzarote (hubo que esperar tres años tras su pérdida).

La exposición, asimismo, sirve de justificación para que siga teniendo vigor el manifiesto ¡ Salvemos la isla de Lanzarote!, pronunciado por el genio en 1986. Se han editado copias del texto, para su reparto.