La nube de ceniza cubrió nuevamente ayer el Valle de Aridane y empeoró notablemente la calidad del aire. / EFE / MIGUEL CALERO

La ceniza complica el tráfico aéreo y obliga a la población a autoconfinarse

El Pevolca pide que se evite salir en el Valle de Aridane por la mala calidad del aire. La suspensión de vuelos afecta ya a tres islas

CANARIAS7 Las Palmas de Gran Canaria

Los vientos predominantes del sur y sureste previstos para hoy dificultarán la operatividad aérea en la mitad del archipiélago, en concreto, en los aeropuertos de La Palma, El Hierro, La Gomera y de Tenerife, según anunciaron ayer los responsables del Plan de Emergencias Volcánicas de Canarias (Pevolca). De hecho, esta dificultad afectó durante la tarde de ayer al aeropuerto Tenerife Norte, donde las compañías Vueling e Iberia cancelaron su operativa, y ocho vuelos procedentes de la península fueron desviados a Tenerife Sur. También Binter, que mantendrá hoy la suspensión de sus operaciones en La Palma, anuló ayer dos vuelos entre Tenerife y La Gomera.

Además la nube de ceniza está causando problemas con la calidad del aire en los municipios de Tazacorte, El Paso y Punta Gorda, Tijarafe y, sobre todo, en Los Llanos, donde ayer se mantuvo «extremadamente desfavorable» durante buena parte del día. De hecho, el Pevolca recomendó a la población del Valle de Aridane el uso de mascarillas FFP2 y limitar en lo posible la permanencia en la calle dada la elevada concentración de partículas en suspensión menores de 10 micras.

Esta circunstancia, sumada a la alta emisión de dióxido de azufre, obliga a mantener suspendidas las clases presenciales en los colegios situados en los municipios del entorno del volcán, según informó Rubén Fernández, director técnico suplente del Pevolca.

Respecto a los niveles de dióxido de azufre, el lunes se registraron picos de SO2 en Puntagorda durante la noche con superaciones de umbrales que descendieron durante la mañana, indicó la responsable de la red de Vigilancia Volcánica del Instituto Geográfico Nacional (IGN), Carmen López.

Además, según la portavoz del comité científico en el Pevolca, ayer se rompió la tendencia descendente del volumen de dióxido de azufre en la columna eruptiva. Durante siete días consecutivos había descendido el SO2 en el penacho del volcán hasta llegar a 4.990 toneladas el domingo, pero el lunes subió hasta las 21.996 toneladas diarias.

López apuntó que el volcán mantiene todavía una elevada expulsión de lava, la mayor parte de la cual está discurriendo sobre coladas previas.

La número 11, que amenaza con sepultar la carretera LP-211, empleada para acceder a Puerto Naos, está casi detenida a tan solo 150 metros de la calzada. Esta colada se ha movido a razón de un metro por hora durante la madrugada de ayer, según Fernández, quien precisó que, por lo pronto, esta vía no está bloqueada, pero sí tiene un uso restringido y está siendo vigilada de forma continuada. «Es una circunstancia que puede cambiar en cuestión de horas», dijo el portavoz del Pevolca, quien resaltó que la operatividad de esta vía es esencial para el paso de los vehículos de gran tonelaje, ya que se estaba usando en sentido único. «El Cabildo trabaja para habilitar vías alternativas», subrayó el director suplente del Pevolca.

Además, Fernández indicó que la colada 9, que se extiende en el lateral de la lengua de lava que alcanzó la fajana del volcán San Juan en Las Hoyas, está creciendo en grosor más que en extensión.

Sin un avance visible

Los expertos subrayan que también está recibiendo aporte de material lávico la colada primigenia, la que ganó terreno al mar en la zona de Los Guirres, aunque reconocen que no tienen «una visión clara» de por dónde está discurriendo la lava.