q La tienda abre de lunes a viernes de 8.15 a 13.30 y de 17.00 a 20.00 horas. Sábados y domingos solo de mañana.

Una tienda de las que ya no quedan

Tradición familiar. La frutería Rodríguez es uno de los míticos establecimientos de aceite y vinagre que subsisten en el municipio en la era de las grandes superficies

Juan Pérez Benítez
JUAN PÉREZ BENÍTEZ Telde

Años hace que se abrió el mítico establecimiento de aceite y vinagre, como se conoce popularmente, que ahora mantienen Carmen y su marido Jose tras pasar por manos de su abuelo y su padre.

En el municipio empiezan a escasear cada vez mas las míticas tiendas de aceite y vinagre, como se les conoce popularmente, después del auge y asentamiento de las grandes marcas que han ido engullendo estos pequeños y modestos establecimientos, que aún guardan su encanto, a cada paso que daban en forma de aperturas de supermercados.

Una de las que todavía sobrevive es la Frutería Rodríguez, que se sitúa en la calle Gago Coutinho número 28, en el casco histórico de San Gregorio. Seguramente, uno de las claves por las que sigue perdurando, sea por su buena ubicación. Una zona centralizada, en un barrio de grandes extensiones, donde se acumulan muchas viviendas a su alrededor, por lo que la cantidad de vecinos es ingente. Pero lo que mantiene la fidelidad de sus clientes asiduos seguro que tiene más que ver con la cercanía y el trato de Carmen Rodríguez y su marido Jose Monguí.

Después de ocho décadas, la dueña del establecimiento continúa a día de hoy con la tradición de su abuelo y de su padre, abasteciendo a los vecinos del histórico barrio teldense con frutas frescas, algunas verduras del huerto recién cogidas y otros productos de todo tipo.

En sus inicios el local fue abierto para vender algunas de las frutas y hortalizas de las cosechas que recogía el abuelo de Carmen. «Por aquella época había poco que llevarse a la boca. Vendía de lo poco que había. Luego mi padre adaptó el sitio para hacerlo un taller de carpintería. Pero al poco tiempo de yo nacer, en los años 70, se consolidó como un víveres y se quedó con el nombre de frutería Rodríguez, haciendo honor a la familia de mi padre», explica la comerciante.

A diferencia de las grandes superficies, ellos cuidan mucho los productos locales, aquellos que producen los pequeños agricultores. Aunque como cuenta Jose «a veces se nos hace más complicado conseguir alimentos frescos locales puesto que el agua escasea en ciertas épocas. Además la gente joven ya no quiere trabajar en el campo, por lo que hay menos de donde elegir».

En este entrañable lugar del centro de Telde se venden papas, limones, papayas, plátanos, naranjas, lechugas, cebollas, tunos, higos, aguacates, pimientos... «¡De todo!» Exclaman con una sonrisa los vendedores, que en ningún momento se han planteado que la tienda pueda llegar a cerrar algún día.

«Mi sueño sería que la tienda siga existiendo, por lo menos, hasta que alcance los 100 años de antigüedad», desea Carmen, que suspira porque alguno de sus descendientes se haga cargo del comercio en un futuro, cuando ella y su cónyuge se jubilen. Aunque comenta entre risas que tampoco «les va a obligar, porque lo único que quiere es que sus hijos sean felices».