Melenara tendrá un innovador parque sostenible de 4.000 metros cuadrados

El proyecto, valorado en 872.136 euros, dará respuesta a una demanda histórica de la costa. El espacio contará con zonas de agua y ajardinadas, juegos y gradas, así como espacios de luz y sombra

Ronald Ramírez Alemán
RONALD RAMÍREZ ALEMÁN

El gran parque urbano que no solo Melenara, sino toda la costa lleva décadas reclamando está más cerca de ser una realidad. Y la espera habrá merecido la pena porque lo que se proyecta va mucho más allá de un simple espacio de reunión y esparcimiento. «El parque, tras las intervenciones propuestas, se comportará como un ecosistema vivo, equilibrado y adaptado, capaz de albergar nuevas actividades», promete Pedro Romera, el arquitecto del proyecto, de Romera Arquitectos, sobre un plan valorado en 872.136 euros y que ya posee licencia urbanística para su ejecución tras el visto bueno ayer de la Junta de Gobierno Local.

La idea es contar con una infraestructura sostenible, que optimice al máximo los recursos a favor de un mínimo mantenimiento y una reducción del consumo. Por ejemplo, con sus luminarias led autosuficientes con energía fotovoltaica. Romera explica que se le ofrecerá al visitante más posibilidades de tránsitos para mayor disfrute del lugar, y que contará como complemento un gran espacio de sombra incorporado en el transcurso de los itinerarios.

Este híbrido que navegará entre parque y jardín halófilo propio del litoral, ya que la intención es generar un nuevo paisaje con rocalla y vegetación halófila costa, así como pequeños palmerales que den altura a la masa vegetal, se ubicará en el solar propiedad municipal que está en Melenara, entre la avenida marítima y la calle Américo Vespucio. 4.000 metros cuadrados destinados a un punto de encuentro de vecinos y esparcimiento para niños, y que tendrá una gran zona de sombra que dará cobijo a los usuarios y acomodo a posibles ferias o eventos. Contará con un mobiliario, integrado en el perímetro de las zonas de estancia y en los recorridos, que emergerá como formas erosionadas por la acción del viento y del sol, según las condiciones del entorno.

La parcela estará dividida en dos grandes plataformas gracias al movimiento de rocallas que, además, generará espacios de tránsito de forma natural. Una en la parte alta, que estará cubierta en su mayoría por una marquesina de telas tensadas, y un nivel inferior resguardado del viento y rodeado de vegetación.