Las colonias felinas piden auxilio

Protectoras y animalistas reclaman al Consistorio y a la vecindad, cansados de tantas promesas incumplidas, concienciación y colaboración contra el abandono de los gatos y su posterior cuidado.

Ronald Ramírez Alemán
RONALD RAMÍREZ ALEMÁN

«No falla, cada año anuncian un plan con el que prometen dar respuesta al enorme número de gatos y perros abandonados en la ciudad, pero al final queda en papel mojado», denuncia el teldense Alejandro Molina, informático de profesión y creador de la plataforma Leales.org. Este portal ofrece un buscador especializado en animales perdidos y en adopción, y está presente ya en 19 países. La página web visibiliza gatos y perros callejeros y en situación de abandono para que puedan ser rescatados y, además, incluye la posibilidad de anunciar el extravío de mascotas para ayudar en su localización.

Este animalista se indignó con las quejas de algunos residentes de Taliarte por la continua presencia de numerosos gatos callejeros en el barrio por culpa, según los vecinos, de personas que se dedican a echarles comida. «La aparición de las colonias felinas es fruto del incivismo de los que abandonan a estos animales. Los gatos no surgen por arte de magia, y encima hay gente que de manera desinteresada gasta su propio dinero y tiempo en alimentarlos para que no enfermen y mueran de hambre. Las críticas no deben ir contra ellos, sino todo lo contrario. Es el Ayuntamiento el que debe tomar responsabilidades de una vez por todas», razona Molina.

Molina no se fía del proyecto anunciado por la concejalía de Bienestar y Protección Animal dirigido a la gestión ética de las colonias felinas urbanas a través del cual «se regulará el cuidado de los gatos callejeros y evitará molestias a los vecinos», según explicó el Ayuntamiento. «En 2018 se presentó un plan promovido por el Cabildo que iba a controlar las colonias de gatos callejeros en Telde, y en 2019 el Consistorio dijo que iba a construir un albergue de animales de 40 plazas que se ubicaría en el antiguo vivero y que tendría hasta un parque para perros. Pero al final nada. Llevan ochos años realizando promesas que no han cumplido», subraya Alejandro.

«Todo es ‘vamos a hacer’, ‘nos vamos a reunir’, ‘estamos estudiando’... Pero la ordenanza municipal es del 2002 y señala que está prohibido dar de comer a los gatos. Y punto», resuelve el impulsor de una iniciativa que pretende aliviar las carencias de las instituciones en una problemática que afecta especialmente a Canarias. «El maravilloso clima de nuestras islas favorece en los mamíferos el número de camadas y su repetición. Además, el hecho de estar aislados provoca más encuentros entre los animales al no poder expandirse a otros territorios», detalla Alejandro Molina sobre unas características que se ven acentuadas por la escasa concienciación animal que aún existe en el archipiélago. «Las estadísticas evidencian que somos la comunidad autónoma con más abandonos por habitantes de España, por lo que tenemos una combinación muy peligrosa que agrava esta realidad», añade.

Por todo esto, «y porque el empuje de una sociedad cada vez más civilizada debe ir acompañada de una preocupación por estos seres sintientes», Molina espera que, esta vez sí, el Consistorio cumpla. Al menos, empezando por identificar y controlar a los gatos callejeros, y dando legitimidad a los solidarios que se encargan de su alimentación.