Los niños y niñas comienzan la mañana con alegría cantando y bailando. / COBER

Construyendo una comunidad con valores en Telde

El campamento urbano de Jinámar, organizado por el Instituto Bahá'í, trabaja en pro del crecimiento personal y en sociedad de cada individuo

SAMANTHA SÁNCHEZ M. Telde

Son las nueve de la mañana y ya se pueden escuchar, muy por encima de la música, las risas de los niños y niñas del campamento urbano de Jinámar, que se celebra por tercer año consecutivo en el Parque Jaime O'Shanahan,conocido como el Parque de las Mil Palmeras.

«Este campamento está lleno de paz y de armonía», asegura emocionada Daniela, una niña de nueve años, después de realizar una sopa de letras sobre las diferentes virtudes amables que poseen los seres humanos.

El campamento durará hasta el 29 de julio

El campamento urbano de Jinámar, que comenzó el 27 de junio y se alargará hasta el 29 de julio y que está organizado por el Instituto Bahá'í de Capacitación y Desarrollo Comunitario Islas Canarias, está dedicado a niños y niñas de entre cinco y diez años y prejóvenes de entre once y quince años.

«Aquí no hay diferencias étnicas ni ideológicas. El programa está abierto a la participación de cualquier persona. Es importante que todos y todas nos sintamos integrados porque formamos parte de una misma tierra», afirma Daniel Expósito, director del campamento.

Nace a partir de una necesidad del barrio de Jinámar

Esta iniciativa nace en el año 2020 con la intención de afrontar los desafíos y necesidades que surgieron tras la situación de crisis sanitaria y económica para conseguir, con la colaboración de todos y todas, avanzar hacia una comunidad más unida, capaz y comprometida.

«Llevamos tres años y la demanda es brutal. Este año es particular porque ya no tenemos que llevar mascarillas y se genera otro tipo de ambiente y otro tipo de relaciones», comenta Daniel.

El voluntariado es una parte importante del campamento

Lo más especial del campamento, que es gratuito, es que se sostiene gracias al voluntariado y a la colaboración de entidades e instituciones locales. Es decir, todos y todas aportan su granito de arena para construir una comunidad nueva, transformada y cargada de valores.

Todas las personas animadoras, maestras y encargadas de la logística son madres, padres, abuelos, abuelas, familiares, jóvenes voluntarios y vecinos y vecinas del barrio que se han ido sumando a la causa.

«Llevo participando en esto mucho tiempo. Mi nieta participa también, pero si no lo hiciera, estoy segura de que yo lo seguiría haciendo. Aquí se está construyendo algo muy grande y hay espacio para todos y todas. Todas las personas que entran, después no quieren salir», asevera Ana Medina, abuela de Aylén y vecina de Jinámar que colabora en la actividad.

La colaboración de entidades e instituciones locales es esencial

Las entidades e instituciones locales se vuelcan para colaborar en todo lo posible. Un ejemplo de esto es que, todos los días, una panadería y un supermercado del barrio ceden los panes y los embutidos al campamento para los desayunos. Por su parte, el Ayuntamiento de Telde colabora con espacios y diferentes ayudas para lograr el buen desarrollo del campamento, como facilitar el almuerzo y las excursiones, entre otras muchas cosas.

Colaboran con el campamento el Ayuntamiento de Telde, el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, el Plan Integral Valle de Jinámar, el Servicio Canario de la Salud a través del centro de salud, la asociación educativa Educom, SPAR Gran Canaria Jinámar, Panadería Bazar Hernández, el club deportivo Axinamar, la frutería Soaldea S.L., la cafetería y terraza La Condesa, la asociación de vecinos Los Cedros del Cortijo y Libby's Canarias.

Forma parte de un proyecto educativo mucho más grande

El campamento urbano forma parte del programa educativo'Construyendo comunidad en familia' que tiene el Instituto Bahá'í en Jinámar, un proyecto mucho más grande que se desarrolla durantetodo el año con niños y niñas y jóvenes del barrio. En este caso, el campamento representa la cúspide y la celebración final de todo ese año de trabajo.

«El proceso de acompañamiento no termina en verano, sino que continúa por el resto del año. Y esto es lo que realmente genera un cambio duradero en ellos y en ellas», relata Daniel.

Promover las virtudes de cada individuo en la sociedad

El programa educativo del campamento, que se fundamenta en el desarrollo de las cualidades del alma como el amor, el respeto y la generosidad, promueve las virtudes de cada individuo y apuesta por su crecimiendo personal y su capacidad de mejorar la sociedad y de acompañar a otros y otras en el camino.

«Vivimos en un mundo que cree que los seres humanos somos malos por naturaleza, pero nosotros creemos que cada persona posee muchas gemas valiosas que puede aportar a la sociedad y que solo pueden ser reveladas a través de la educación. Y eso es lo que hacemos con todos los individuos que participan», afirma Diana Pérez, joven de 20 años que colabora acompañando a los más pequeños y pequeñas.

«Desde que participo siento que tengo un propósito y que desempeño un papel importante. A los jóvenes siempre nos dicen que no podemos hacer nada para mejorar el mundo, pero aquí te das cuenta de que, por poquito que hagas, todo tiene un efecto», añade.

Levantar la capacidad de todas las personas

«El objetivo que se persigue es levantar la capacidad de todas las personas. Porque todos y todas formamos parte de un barrio y tenemos la capacidad de contribuir a su desarrollo y a su mejora», asegura Daniel. Yurena Morán, madre de Elaia, Eydan y Keyna y monitora del campamento, relata que sus hijos «han cambiado como personas. Sobre todo mi hija mayor, de quince años, que tenía muchos problemas y se pasaba el día en la calle. Ahora tiene una visión más positiva del mundo».

«El mejoramiento del mundo puede ser logrado por medio de hechos puros y hermosos, por medio de una conducta loable y correcta» es la frase que puede leerse en todas las camisetas de las personas que participan en el campamento. Y que realmente resume su esencia.