En la imagen, los vecinos y la cuba alquilada para el riego. / C7

Riego voluntario y popular de palmeras en Sardina de Sur

Un grupo de vecinos alquila una cuba y organiza batidas ante «la desidia y el abandono» del Ayuntamiento

Gaumet Florido
GAUMET FLORIDO Santa Lucía de Tirajana

Durante siglos las palmeras fueron una seña de identidad de Sardina del Sur, un barrio histórico y muy pintoresco de Santa Lucía de Tirajana, entonces muy pegado a la tierra y a las tradiciones. Lucían frondosas y altivas, cargadas de palmas, bien mantenidas. Enseñoreaban lindes de fincas y serventías con su sola presencia.

Hoy, sin embargo, aquel pueblo mudó de piel y en su tránsito a la vida urbana se dejó atrás a su símbolo botánico. Las palmeras, la mayoría con más de un siglo, están mustias, tan secas que parecen grises, pero están vivas, porque son fuertes, y un grupo de vecinos comprometidos se ha decidido a tomar la iniciativa y a regarlas por su cuenta y riesgo.

Entre cuatro o cinco juntaron el dinero y alquilaron estos días una cuba de 12.000 litros de agua. Al menos han protagonizado ya dos regadas, pero el plan que se han trazado es de largo recorrido y tendrá nuevas sesiones. «Hemos decidido actuar cansados de la desidia y del abandono del Ayuntamiento, al que se le llena la boca con la sostenibilidad, pero al que le debe pesar mucho echarle agua a las palmeras», se queja un participante.

Riego por goteo vandalizado en Las Palmitas

Señala como especialmente sangrante el estado que presenta la hilera de palmeras que está junto al campo de fútbol Las Palmitas. En su día se les dotó de una infraestructura de riego por goteo, porque allí sigue, pero está desvalijada y vandalizada. «Estos partidos que están en el gobierno decían que venían a cambiar las cosas, pero a la vista está que nada ha cambiado».

A falta de presupuesto y de una tecnología más avanzada, estos entusiastas han recopilado bidones de unos 200 litros que están dejando junto a las palmeras. Les han practicado pequeños orificios para que, una vez llenos, vayan dosificando el agua en la tierra junto al mato, en un intento de crear un sustrato de humedad que se mantenga más o menos estable durante un tiempo.

Crecieron junto a los antiguos riegos de la heredad

Lo que buscan es simular la que durante siglos fue su fuente de vida. Estos ejemplares se plantaron junto a los riegos que distribuían el agua de la Heredad de Acequia Alta de Sardina del Sur y Aldea Blanca por los cultivos.

Aquel paso constante del agua les garantizó la supervivencia, pero cuando la serventía de los riegos fue conquistada por calles asfaltadas comenzó el principio del fin de muchas de estas palmeras.

El último caso, el más sonado, fue la tala de la que estaba en la calle Carmelo Calderín. Los técnicos de Parques y Jardines advirtieron de que el cogollo presentaba riesgo de caída y optaron por eliminarla. «Así harán con todas, las dejarán secar y luego dirán que hay que talarlas porque se pueden caer», se quejan.

En una de estas regadas populares y voluntarias les acompañó Manuel Hernández, vecino pero también concejal y portavoz de AV-SLT en la oposición, que, no en vano, en una sesión plenaria reciente, ya hizo llegar esta preocupación vecinal.

«Existen alternativas, pero no quieren molestarse demasiado»

Ante quejas similares el Ayuntamiento ha explicado que la mayoría están en suelo rústico y que no puede actuar en suelo privado, pero estos vecinos entienden que «existen alternativas, solo que no quieren molestarse demasiado».

En su afán por salvar las palmeras se han salido de los entornos urbanos y este domingo y lunes se han dedicado a limpiar de hojas secas las palmeras del barranco de La Angostura. Después pasarán a regarlas.