Maika Santana, empleada de la pescadería 'Hermanos Montesdeoca' en el Mercado Central. / juan carlos alonso

El cherne resiste la espiral inflacionista

El Mercado Central de la capital grancanaria se convierte en uno de los lugares más concurridos esta semana por vecinos y visitantes de toda la isla para adquirir los ingredientes del sancocho típico del Viernes Santo, este año sin restricciones

CAROLINA ALEMÁN Las Palmas de Gran Canaria

¿A cuánto está el cherne? Es la pregunta más sonada estos días en las pescaderías de todos los mercados de Canarias, el lugar preferido por la ciudadanía para hacer la compra del pescado salado para esta Semana Santa.

El próximo Viernes Santo, después de dos años de restricciones, la mayoría de las mesas del archipiélago servirán el aclamado sancocho canario, acompañado de las papas y batatas, también sancochadas, el mojo y la azucarada pella de gofio.

El año pasado por estas fechas, la situación sanitaria no permitía las reuniones familiares tal y como se acostumbra, aunque nadie renunció al plato típico, eso sí, con aforo reducido. Este 2022, ya sin restricciones sanitarias, en el Mercado Central de Las Palmas de Gran Canaria, numerosas personas de todas las edades hacen cola para llevarse a casa el típico pescado salado. «El año pasado no pude reunirme con mis hijos el Viernes Santo», revelaba Pilar, vecina de Mesa y López que este año no ha dudado en acercarse a la plaza de abasto que la vio crecer. «Vine a comprar el cherne para hacer el sancocho, que es lo típico y lo que le gusta a mi familia», señala la señora. En su casa, son seis las personas las que se reunirán, el sábado, para darse la cita gastronómica. «¿A cuánto está el cherne, señorita?, preguntaba esta vecina a Maika Santana, empleada de la pescadería Hermanos Montesdeoca.

Pilar, vecina de Mesa López, visitando una de las pescaderías del mercado. / juan carlos alonso

«El cherne salado es el pescado más vendido esta semana, y el precio es de 14,90 euros el kilo», confirmaba Santana a la pregunta más escuchada que según comenta los precios del pescado salado no han variado mucho con respecto al año pasado.

Lorenzo, trabajador de la pescadería Nasamar, vende el cherne negro a 13,95 euros y el blanco a 15,95 euros, y aún le quedan 1.000 kilos de pescado salado en el almacén. «Quién sabe de pescado, sabe que el bueno vale más de siete euros. Nuestro pescado viene de África, y está salado artesanalmente por nosotros», confirma el empleado.

Precio del cherne a 14,90 euros de la pescadería 'Hermanos Montesdeoca' / . juan carlos alonso

Antonia María y Juan Francisco, vecinos del municipio grancanario de Agüimes, asiduos al mercado capitalino una vez en semana para hacer la compra y disfrutar del desayuno temprano en la ciudad, esperaban su turno en la pescadería. «Solemos venir al mercado todos los sábados, por la mañana, porque nos gusta la variedad de surtidos», comenta este matrimonio que esta semana se adelantaba a la cita municipal para estar previstos para este Viernes Santo, donde se reunirán con varios de sus allegados. «Hemos notado que los precios del pescado salado son iguales a otros años, entre 14 y 15 euros, pero el del pescado fresco si ha aumentado desde mediados de febrero. Nosotros solíamos comprar a 18 euros el salmonete y ahora sale por 21 euros. Y lo mismo los calamares, que han subido hasta 4 euros», confirma Juan Francisco. No sabe si es debido a la guerra, o a los costes del combustible, pero confiesa que es notable la subida de precios desde entonces.

Juan Francisco y Antonia María vienen desde Agüimes al Mercado Central a comprar el cherne. / juan carlos alonso

Algunos puestos, por su parte, aprovechan estas fechas para ofrecer ofertas y descuentos. «Nuestra pescadería ofrece la lubina a un precio más económico esta semana. Aunque la gente estos días opta por la sama, el cherne, los tollos y las corvinas, que en estos si hemos mantenido el mismo costo«, comenta Eduardo, trabajador de la pescadería La Unión. Destaca, además, que ha notado mucha más afluencia de gente estos días, y que espera que siga viniendo gente durante el resto de semana.

Mari Carmen, residente de la capital se pasea por las pescaderías y los puestos de frutas y verduras para completar la lista de la compra de la semana. «Tuve la suerte de estar el día que se inauguró el Mercado Central allá por los años cincuenta. Sigo viniendo desde entonces, varias veces a la semana, y hoy vengo a por el cherne y las batatas«.

Mari Carmen, a la derecha, durante la jornada de compras. / juan carlos alonso

Diego Arencibia, propietario de la frutería 'Arencibia', observa que la ciudadanía ha optado este año por olvidar las tradiciones. «La gente estaba deseando irse, ahora que no hay restricciones. Prefieren aprovechar la Semana Santa para salir de escapada. Muy poca gente opta ya por la tradición», vaticina. No obstante, entre los pocos que se han dejado caer en este comienzo de semana, han optado por los tubérculos típicos del plato canario de su tienda. « Las batatas y las papas son los productos que más he vendido en estas fechas. Y hemos mantenido los mismos precios que el resto del año», desvela el empresario. Espera que el próximo mes, con la mejoría del tiempo, comience la temporada alta de venta y consumo de fruta, aunque confiesa que al principio de esta época el precio se ve algo incrementado.

Frutas y verduras de la temporada en uno de los puestos citado lugar. / juan carlos alonso