Horno desaparecido bajo el Camino de La Picota, en La Atalaya de Santa Brígida. / C7

El olvido invade los tres poblados loceros ancestrales de Gran Canaria

Un análisis del estado de hornos y guisaderos da por desaparecidos a 19 de los 31 que existieron en Hoya de Pineda, La Atalaya y Lugarejos

Jesús Quesada
JESÚS QUESADA Las Palmas de Gran Canaria

El abandono y el olvido se han apoderado de los tres grandes centros loceros tradicionales de Gran Canaria, los poblados de La Atalaya de Santa Brígida, Hoya de Pineda en Gáldar y Lugarejos en Artenara, donde apenas quedan en pie un puñado de hornos y guisaderos de las tres decenas con los que contaron.

Así lo confirma un análisis del estado de los bienes inmuebles del patrimonio vinculado con la elaboración de loza tradicional, encargado por la Fundación para la Etnografía y el Desarrollo de la Artesanía Canaria (Fedac) del Cabildo, un acervo histórico que retrotrae sus orígenes al pasado prehispánico.

El análisis incluyó la consulta de libros, trabajos de investigación, cartografía y ortofotos, así como un trabajo de campo basado en conversaciones con los vecinos para establecer un diagnóstico real y actual del estado de conservación de los hornos y guisaderos.

El trabajo de campo, entre abril, mayo y junio de este año, evidenció que de los tres grandes centros loceros, el de Hoya de Pineda es el que parece haber perdido, al menos de forma temporal, la actividad que lo distinguió durante siglos. La última de las loceras en activo fue Rafaela Santiago Suárez, hija de la renombrada Juliana María Suárez Vega.

El análisis concluye que la calidad para la conservación de los hornos inventariados en los tres núcleos es muy alta en uno, alta en diez, moderada en uno e inexistente, porque están desaparecidos, en 19, que representan el 61,3% de los que hubo.

Singularidad y fragilidad

La singularidad de hornos y guisaderos, junto a la fragilidad que manifiestan, es el principal motivo por el que la inmensa mayoría alberga una elevada calidad para la conservación, aunque se trate de construcciones más o menos recientes, como los hornos erigidos al modo tradicional en la segunda mitad del siglo XX en Hoya Pineda, o los que guisan las piezas elaboradas en La Atalaya y Lugarejos, levantados en los años 90 de la misma centuria.

Horno de Marcelina Suárez en Hoya del Guanche (Guía), cerca de Hoya de Pinieda. / C7

De los ocho hornos que albergó La Atalaya de Santa Brígida entre finales del siglo XIX y comienzos del XX se conserva solo uno, el Horno Viejo, restaurado con esmero. Las fotografías antiguas de sus visitantes dejaron constancia de la existencia de estas estructuras, de las que no queda evidencia física alguna. Un segundo horno, junto al Centro Locero de La Atalaya, fue construido en los años 90 del pasado siglo.

Seis de los ocho hornos inventariados en La Atalaya han desaparecido y el estado de los otros dos es muy bueno.

Hoya de Pineda

En Hoya de Pinedase inventariaron ocho hornos. El más antiguo, del que apenas queda rastro, está en la Cueva del Horno de La Loza, entre El Peñón y El Cercadillo, abandonado y deteriorado como el erigido al norte de la Montaña de Guía en 1947.

El estado de conservación los que proliferaron en la segunda mitad del siglo XX es, en casi todos, moderado o bajo a causa de su abandono. Solo el de Rafaela Santiago Suárez, hija de la célebre Juliana Suárez Vega, presenta un estado aceptable.

En el poblado de Gáldar la calidad de siete de los ocho hornos de loza inventariados se considera alta y el del octavo resulta moderada.

Lugarejos de Artenara

El carácter precario de los guisaderos de Lugarejos, conformados por sillares de tosca que no se hallan fijados al terreno sobre el que se asientan, ha determinado que, de los catorce de los que existe constancia oral, tan solo se conserve a duras penas uno, oculto entre las cañas y la maleza. Sin embargo, gracias a la colaboración de los vecinos, han sido localizados los emplazamientos originales de estas estructuras,d e las que no queda rastro.

Guisaderos de loza que existieron en Lugarejos. / C7

Un segundo horno fue construido en los años noventa del pasado siglo en el Centro Locero de esta localidad, siguiendo la factura tradicional y su estado de conservación es bueno. Una docena de los catorce guisaderos de esta localidad de Artenara se dan por desaparecidos y la calidad de los otros dos se considera alta.