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Un año de obras para acabar con las humedades de la basílica de Teror

La basílica de Teror está en obras, la humedad estaba acabando con ella. El proyecto se mejora de cúpula y cubiertas se alargará casi un año

PATRICIA VIDANES teror.

A mediados de septiembre se inició la ansiada rehabilitación de la basílica de Teror, afectada por las humedades. Los trabajos para rehabilitar y sanear las cubiertas y zonas interiores de la Basílica del Pino en Teror, tras la aprobación por la Comisión Insular de Patrimonio Histórico del Cabildo de Gran Canaria del proyecto de la Diócesis de Canarias, incluyen la impermeabilización de cúpula, tejados y torre del campanario y la reposición o reparación de determinados elementos decorativos, artesonados, vidrieras y piezas de pavimento.

La actuación en este templo de tres naves declarado monumento histórico-artístico de carácter nacional y Bien de Interés Cultural prevé el desmontaje de todas las tejas, la impermeabilización mediante membrana líquida armada y el retejado de los casi 1.200 metros de superficie techada. Ya unos enormes andamios recubren la enorme cúpula y prácticamente todo el exterior del templo está cubierto por una malla verde y más andamios.

Además, los trabajos abordarán la reparación y reposición de las cruces de cúpula y torre, la rehabilitación de una vidriera, la reparación de urnas y floreros, la instalación de un pararrayos sobre mástil de 6 metros de altura y el tratamiento de canales y gárgolas, así como la sustitución de las barandillas de la linterna de la cúpula.

El proyecto incluye la impermeabilización de cúpula, tejados y torre del campanario y la reposición de elementos

El proyecto, valorado en 300.000 euros y con un plazo de ejecución de 10 meses, contempla reparaciones en el último módulo, el chapitel y los encuentros con el tejado de la torre del campanario que incluyen la limpieza y eliminación de vegetación.

En cuanto a los interiores de la basílica, las actuaciones se centrarán en tareas de protección contra el óxido en cerchas o armazones metálicos, la sustitución y barnizado de artesonados, la limpieza y protección de cantería dañada, la restitución de cordones dorados en la cúpula y la sustitución de unidades de pavimento.

El proyecto y su propuesta integral de tratamiento de las fisuras y repintado completo de interiores y exteriores y la protección hidrófuga de 409 metros cuadrados de fachada se sustenta en la necesidad de «resaltar los valores arquitectónicos, artísticos y culturales que integran la gran riqueza interior del templo», además de permitir que la visita a esta joya de la arquitectura religiosa de Canarias se realice con las más amplias garantías de seguridad.

Motivo de alegría

José Miguel Rodríguez, director técnico de la obra, ha afirmado que las reparaciones que se están llevando a cabo en la basílica de Teror, básicamente reparaciones de cubiertas, «porque durante los últimos años estaba abandonado este aspecto del edificio», notándose ya el paso del tiempo en un lugar donde la humedad es evidente. «Ahora lo más importante es la torre, las tejas y la nave, y la cúpula, que tiene problemas», cuyos principales síntomas de deterioro han dado lugar a la caída de elementos decorativos, humedades en el artesanado y en parte de la torre. El estado exterior, el daño en cubiertas de teja y de la cúpula, ha «creado un deterioro interior que hay que reparar».

Por su parte, el alcalde de Teror, Gonzalo Rosario, ha asegurado que para el Ayuntamiento y para el pueblo es una gran satisfacción que las obras de la iglesia se está llevando a cabo por fin. La subsanación de los desperfectos que presenta «el icono más importante de Gran Canaria» y con ello que «se siga manteniendo, gracias a la implicación del Cabildo y a la empresa Preconte, que lleva a cabo las obras» es motivo de alegría, palabras que comparte Jorge Martín, párroco de Teror. Al fin y al cabo, es «un patrimonio para disfrute de todos que va a ser rehabilitado», devolviendo al templo su esplendor.