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Imagen de archivo del barrio de Las Rehoyas. C7
Luz verde a la reposición de Las Rehoyas 

Luz verde a la reposición de Las Rehoyas 

El Pleno aprueba el plan parcial que dota seguridad jurídica la renovación urbana del barrio 

Javier Darriba

Las Palmas de Gran Canaria

Viernes, 27 de enero 2023, 10:56

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El Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria acaba de aprobar el plan parcial de rehabilitación que permitirá desarrollar el proyecto de renovación urbana de este barrio, en el que viven un total de 2.558 familias, en su mayor parte en viviendas pequeñas y con un mal estado de conservación. 

El documento fue aprobado con los votos a favor del grupo de gobierno y el rechazo del resto de los partidos. Hasta la aprobación de este plan, la construcción de los nuevos bloques solo había podido hacerse fuera del ámbito del planeamiento: en el espacio que se recortó al parque del barrio y en la calle Doctor Chiscano, cerca del hospital Doctor Negrín. 

De las 2.558 familias beneficiarias, 1.707 se quedarán en el nuevo barrio, mientras que el resto se irá fuera, a los edificios citados antes y a otros proyectados en Tamaraceite o Lomo Apolinario. 

Imagen del sorteo de viviendas en Las Rehoyas en 2019. C7

El plan que se aprueba reubica también el colegio actual en el centro del barrio. Además, se trasladará la gasolinera que está en el interior del barrio a la rotonda de Miller; se habilitarán pequeñas tiendas en los bajos de los bloques; y se eliminarán algunas calles interiores para ampliar el parque hacia el interior del barrio.

La propuesta municipal también cambia las alturas: se alcanzarán cinco en el lado que da a Schamann; siete hacia Cruz de Piedra; entre siete y nueve en la parte que da a la Carretera General del Norte; diez en la plaza del Escorial; y tres piezas de cinco, ocho y nueve alturas donde está el colegio ahora.  

Una inversión de 200 millones de euros

La reposición requerirá una inversión cercana a los 200 millones de euros. Y su duración se prolongará, teóricamente, entre diez y doce años, si bien los antecedentes no hacen ser demasiado optimistas. Hay que recordar que El Polvorín requirió de quince años para completar la renovación de 810 viviendas y Tamaraceite, con 354, lleva ya casi trece años y no ha terminado. 

El concejal de Urbanismo, Javier Doreste, recordó que no hay un plan de reposición tan amplio. Y apuntó que las 1.900 consultas recibidas indican el nivel de implicación vecinal en el proyecto. «El Ayuntamiento ha liderado este cambio, acompañado de los vecinos», dijo, «es un éxito de los vecinos». Aclaró que solo hubo cuatro alegaciones y que solo se aceptó la del cambio de la gasolinera.

El documento que se aprueba hoy permitirá al Ayuntamiento negociar con el resto de las administraciones la financiación de la actuación. 

La oposición se mostró crítica

El viceportavoz del PP, Ángel Sabroso, reconoció que el plan es de los más ambiciosos de Canarias, pero criticó que se haya tardado diez años y medio en tener confeccionado el plan porque se dejó caducar el expediente en 2019 y hubo que reiniciar el procedimiento. 

Recordó que los dos edificios que se están construyendo fuera de Las Rehoyas ya están judicializados, y criticó que todavía no se sepa dónde irán unas quinientas familias.  «Lo que deberían hacer es pedir disculpas por una nefasta tramitación», señaló, «es imposible apoyar este documento ni por los tiempos, ni por los plazos ni por incluir a vecinos que no querían estar aquí dentro». 

«De las 2.558 viviendas, muchas podían haber quedado fuera de la reposición y se podía haber pactado con sus propietarios para hacer una reposición, pero han tomado el peor camino», añadió, «este es el resultado de ocho años de gobierno». 

Desde CC, David Suárez, indicó que se ha dejado fuera a los vecinos de Virgen de Fátima. «Con este plan se está enfrentando a unos vecinos con otros», expuso, «no se puede incluir a aquéllos que no quieren ser parte del plan porque su situación no tiene que ver con la del resto del barrio». Este concejal recordó que los residentes de los edificios que dan a la Carretera General del Norte solo piden una rehabilitación de los bloques y la instalación de ascensores. «Lo que está haciendo hoy es un atraco», le espetó a Doreste, «les van a quitar su propiedad para darle una vivienda protegida». 

Además, advirtió de que el plan se va a paralizar porque «va a acabar en los juzgados». Suárez pidió que se escuchara a los vecinos. «La mayor parte de los edificios están en un estado lamentable, pero las viviendas de Virgen de Fátima no se caen a cachos», señaló, «no incluya a estos vecinos porque va a conseguir que se paralice toda la reposición por culpa de su empecinamiento». 

Para Carmen Guerra, el plan «ha sido un calvario» para los vecinos, que se han tenido que manifestar en contra. Insistió en criticar al gobierno municipal de no querer sentarse con los vecinos que se han manifestado en contra de la reposición.

«El Ayuntamiento no va a quitarle la vivienda a nadie»

Doreste respondió a las críticas asegurando que «el consenso nunca es absoluto». Reconoció que se ha tardado «porque se ha hecho el esfuerzo de hablar con los vecinos» y que el proceso ha sido «muy participado». Pidió que no se asustara a la población porque «el Ayuntamiento no va a quitarle la vivienda a nadie». Y dijo que estaba abierto a sentarse con todos los afectados. «Les pido que levanten la cabeza y miren al futuro», reclamó el edil de Urbanismo. 

El representante de Rehoyas Avanza, que rechaza la reposición, Marcos José Hurtado, explicó que los vecinos de esta parte del barrio no quieren mudarse, ni casas nuevas, sino un arreglo. «Hemos creado lazos de unión y una estructura social entre los bloques», señaló.  

«Consideramos necesario la rehabilitación del barrio, pero no a cambio de destruir las nuestas», argumentó, «solo pedimos respeto por nosotros y nuestras viviendas, no nos dejan acceder a la rehabilitación, nos han llegado a negar una lata de pintura». 

«Nos han acusado de clasistas», lamentó Hurtado. «Este plan, por obstinamiento, está condenado a ir al juzgado», detalló. Aseguró que con 40.000 euros se podría afrontar los arreglos necesarios. Y dijo que la inclusión de sus viviendas en el plan fue una petición de un solo vecino. «Ante todo esto se nos pide que aceptemos y callemos, lo único que podemos decir es que si no quieren escucharnos, lo hará el juzgado», sentenció. 

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