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Imagen de los vecinos movilizándose en el entorno del Castillo de la Luz. C7
Las Palmas de Gran Canaria

«Esto es una negligencia para la seguridad de La Isleta»

Vecinos del barrio de Las Palmas de Gran Canaria vuelven a interrumpir la circulación para exigir el Ayuntamiento que revoque su decisión sobre la calle José Guerra

David Ojeda

Las Palmas de Gran Canaria

Jueves, 21 de marzo 2024, 12:26

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La acción orquestada para las 12.00 horas consiste en una imagen que congelada podría ser la célebre portada del Abbey Road de los Beatles. Vecinos aprovechando el paso de peatones provisional de las obras de la MetroGuagua, cruzando constantemente en las dos direcciones, e interrumpiendo el tráfico a modo de protesta por el cambio de sentido en la calle Doctor José Guerra: «Esto es una negligencia para La Isleta», exponen a voz en grito.

Es el segundo jueves consecutivo que se concentran y no será el último. Lo tienen claro y aseguran que así será hasta sentirse escuchados por el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria. «Doble vía ya» es el grito unánime con el que abren fuego y el que luce la mayoría de la cartelería, mostrada a modo de munición, durante los minutos que dura su acción de ruido y rabia en el corazón del barrio.

La calle Doctor José Guerra es un espacio de apenas un centenar de metros. Pero allí se concentra, junto al Castillo de La Luz, un importante núcleo de actividad ciudadana. Allí hace esquina uno de los principales supermercados y conviven, pared con pared, el centro de mayores y el centro de salud. Esa calle era de doble sentido, de entrada al barrio y de salida a la autovía. Algo que deja de ser así con la expansión de la obra de la MetroGuagua por la zona.

Araceli Martín es una de las personas más activas en la reivindicación para que la calle no pierda su fisionomía clásica. Ella reparte y recoge los pasquines que muestran el descontento de una parte del barrio. Aunque asegura que es una reivindicación coral por las viejas calles isleteras. «El barrio está levantado contra esto. Hay mucha gente que nos hace llegar que no puede estar en las manifestaciones por distintas razones pero que están de nuestro lado. Es algo impresionante», señala.

«Urbanismo, escucha, La Isleta está en la lucha». Esa consigna guerrera es una de las más recurrentes durante la protesta. Los miembros de la acción colectiva aseguran que en sus contactos con el área de Movilidad del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria les aseguran que no hay problemas por mantener la disposición tradicional pero que es la concejalía dirigida por el socialista Mauricio Roque la que lo impide.

C7

En la segunda semana de convocatoria, pese a los intermitentes cortes de tráfico realizados en la zona, el barrio parece secundar la demanda del colectivo que se posiciona a los pies del castillo. Los guagueros hacen tocar las pitas de sus vehículos cuando pasan junto a ellos en señal de solidaridad, como asumiendo una responsabilidad con el movimiento obrero que puso en marcha la compañía municipal.

Durante el espacio de protesta la gente se aproxima por goteo. Este jueves había algunos ciudadanos más que en la anterior convocatoria. Todo eso mientras los operarios de Lopesan, la contrata que está con la obra de ampliación de aceras, casi que detienen su jornada bajo el sonido crudo de los gritos y el denso tráfico del lugar.

La Isleta lleva años acusando las afecciones del tráfico en el istmo. La ciudad se estrecha en esa esquina y no es la primera ocasión en la que han protestado los vecinos por lo que consideran un encierro. Ese es el término que usa precisamente Araceli Martín para demandar que desde el gobierno de la ciudad se escuchen sus peticiones. «Nos están encerrando. No hay salida. Y lo que no puede hacer Urbanismo es ponernos barreras arquitectónicas en esta negligencia tanto política como técnica, contra nuestra seguridad. Contra la salud y al derecho a acceder al barrio y nuestros servicios», expresa.

Martín pone especial énfasis a la hora de abordar las necesidades que quedan cubiertas en esa calle y que tendrían un acceso limitado cuando se completen las obras que justo estos días impiden cualquier circulación por ellas. «Si hay alguien que tiene una urgencia que necesita acceder con una ambulancia es probable que se vea obligada a dar toda la vuelta para llegar hasta el ambulatorio», añade.

Odisea al volante

Los vecinos que se manifiestan por la recuperación de la doble vía en la zona lo hacen por el perjuicio que manifiestan que esta medida va a representar a sus rutinas. A la vía en cuestión se podía acceder desde la calle de Juan Rejón-La Carretera y desde la GC 1 llegando desde Belén María. Tras un primer cambio que solo dejaba acceder desde la autovía ahora se ha tomado la decisión de que solo se puedan usar los dos carriles desde La Isleta.

Esto obliga a una vuelta mucho más larga en ocasiones para poder llegar a la calle en la que se amontonan servicios esenciales para el barrio y a los pocos aparcamientos allí disponibles.

La decisión de Urbanismo es firme. Tanto como la de los vecinos que no piensan renunciar a su derecho de pelear en las calles por lo que entienden que es una decisión injusta y que les va a complicar, mucho más, el acceso y salida del barrio.

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