Ferna, a la izquierda, con Fadil, Busian, Hassan, Taoufiq y Habib. / COBER

Tijeretazos que acaban con los prejuicios

Formación. Ferna The Barber instruye en su academia de peluquería masculina y barbería a un grupo de jóvenes inmigrantes marroquíes que buscan una salida profesional

Rebeca Díaz
REBECA DÍAZ

Habib, a sus 25 años, ha encontrado en la peluquería masculina y la barbería no solo una actividad que le interesa e ilusiona, sino el inicio del camino hacia una estabilidad vital que lleva persiguiendo desde que dejó su Marruecos natal siendo menor, para subirse a una patera en busca de un futuro que le ha sido esquivo y que le llevó a la Península y más tarde a Francia, para regresar a Gran Canaria ante la falta de oportunidades.

A pesar de los escollos, tuvo la suerte de toparse hace unos siete meses con Ferna The Barber, nombre profesional de Fernando García, y el curso de formación que podría ser la llave de su futuro.

La experiencia le gustó tanto que lo comentó en el centro que lo acoge y tutela y otros compañeros suyos de ese espacio y de otros de la isla se han animado a formarse en una actividad en pleno auge.

Es el caso de Fadil, que con 19 años ya sabe lo que es caminar solo por la vida pues con solo 14 dejó Marruecos para buscar una oportunidad.«Quiero estudiar y trabajar y buscar un futuro», dicequien quiere acabar con la fama que muchas veces salpica a chicos como él, por culpa de compatriotas que no actúan como deben. «Hay todo tipo de gente», señala para desmarcarse de esas personas.

Esa idea de romper estereotipos y prejuicios también es la que ha llevado a Ferna The Barber a impartir estos cursos a jóvenes marroquíes que gracias a fundaciones como Adsis, que «los apoya y alienta mucho», tienen la posibilidad de formarse y adquirir así las herramientas necesarias para entrar en el mercado laboral.

Por eso, lo que comenzó con Habib ha ido creciendo y el de Fadil y sus compañeros Busian, Hassan y Taoufiq -todos entre los 19 y los 25 años, a los que se suma un quinto que es menor de edad- ya es el tercer grupo que forma en su academia.

Un espacio que ha ido creciendo con el tiempo, lo que le obligó a dejar su anterior ubicación en Tomás Morales por un establecimiento más amplio en el 149 de Pedro Infinito, en el barrio capitalino de Schamann. Un local en el que puede compatibilizar su actividad docente con la atención al público.

Este joven profesional de la peluquería masculina y la barbería reconoce que la vida de estos chicos no ha sido fácil y eso «les ha hecho madurar». Pero lo que más le llama la atención son «las ganas y el interés» que ponen por aprender una actividad que quizás sea la salida laboral que andan buscando.

Asegura que este grupo de jóvenes marroquíes se suma a los más de 50 alumnos que tiene distribuidos en las cuatro clases diarias que imparte en su negocio con su mujer Brenda y la ayuda de varios monitores -antiguos alumnos que ya han adquirido los conocimientos suficientes para dirigir a los más novatos e incluso atender a la clientela y entre los que además de Christian, Giovanni y Sara se encuentra el propio Habib-.

Esta mezcla con los alumnos locales permite a estos chicos inmigrantes entablecer relaciones con otros jóvenes con sus mismos intereses y adquirir la confianza que a veces les genera su situación, apunta Ferna.

Asegura que el grupo con el que trabaja en estos momentos ha llegado sin conocimientos previos, por lo que ha empezado con ellos «desde la base» y el curso se prolongará «seis meses». Apunta que ademas de técnicas como el desarrollo de «desrizados, color, cortes o degradados», les enseña también a «desarrollar bien la actividad» y «a abrirse, a no tener miedo a atender a todo tipo de cliente, porque yo voy a estar con ellos».

Ferna señala que a veces no vemos que entre estas personas que dejan su tierra siendo apenas unos críos y los que vivimos en esta tierra no hay más diferencia que el lugar de procedencia y confiesa que conocer a Habib le ha permitido darse cuenta de muchas cosas, incluido la ideas preconcebidas que a veces tenemos de los otros.

Asegura que este chico ha pasado a ser parte de su entorno porque han conectado muy bien y su «mayor trofeo» sería que el día de mañana regente su propio negocio, algo que ve factible por el empeño que le pone y la progresión que ha experimentado en estos meses.

Habib, por su parte, afirma que ha encontrado en Ferna y su esposa Brenda un apoyo incondicional que le hace sentirse «en familia».

Ferna explica que la experiencia de enseñar a estos chicos y de darles una oportunidad a través de la formación es una satisfacción a nivel personal y ya tiene en perspectiva otros dos cursos con chicos de centros de distintos puntos de la isla -Telde, Maspalomas y la zona norte-.

Señala que le gusta echar una mano sobre todo en estos momentos de tanta incertidumbre para muchas personas por el modo en que la pandemia está afectando a muchas economías familiares, pues es consciente de que «mañana puedo ser yo el que necesite ayuda».

Por eso siempre está dispuesto a tomar parte de iniciativas solidarias como la recogida de juguetes que realiza en favor de la Casa de Galicia desde 2016 y que ya está preparando de cara a este año. Además, se involucra en la recogida de alimentos para asociaciones que ayudan a personas en dificultades como Avesar.