Los residentes denuncian el deterioro que sufre esta parte del barrio capitalino. / c7

Testigos forzosos de la degradación

Denuncia. Vecinos del entorno de Andamana exigen al Ayuntamiento frenar el deterioro de esta parte de La Isleta, en la que aseguran que hay casas que «están okupadas por narcotraficantes»

REBECA DÍAZ GONZÁLEZ Las Palmas de Gran Canaria

«Que se adecente la zona». Eso es lo que piden vecinos del entorno de la calle Andamana que aseguran se encuentran «atrapados» en medio de la degradación que sufre esta parte del barrio de La Isleta desde hace décadas. Señalan que el paisaje de casas en un evidente estado de degradación hace que esta zona de la ciudad se asemeje más a una zona de guerra que a un núcleo que, a pocas manzanas, vive un auténtico proceso de rehabilitación de inmuebles y construcción de nuevas edificaciones».

«Se supone que el Ayuntamiento tiene un plan para esta zona para crear una bulevar entre las calles Andamana y Roque Nublo, hasta llegar a los cuarteles, y con nuevas construcciones de viviendas a ambos lados», explica un residente que prefiere mantener su anonimato por razones de seguridad.

Añade que esa propuesta municipal implicaba «expropiar» muchas de las casas del entorno, y es ahí donde señala se encuentra el origen de la degradación que ha ido experimentado esta zona. Y es que asegura que « cuando se fueron muriendo los viejitos que vivían en estas casas, sus herederos no quisieron seguir arreglándolas y meter dinero en ellas porque se iban a tirar». Lo cierto, dice, es que esa idea «de la que yo oí hablar hace más de 30 años, cuando viene a vivir aquí», sigue siendo «un proyecto metido en un cajón».

«Por aquí pasa toda la morralla de la ciudad», dicen sobre el espectáculo al que asisten a diario quienes se definen como «personas normales» y «sufridores» porque se ven obligados a renunciar a su tranquilidad

«El plan no es malo, pero no se puede esperar 50 años», explica un vecino que habla en nombre de otros que llevan toda su vida residiendo en una zona que han visto degradarse con el paso del tiempo y que se sienten en medio de un laberinto de casas abandonadas a su suerte, que en el mejor de los casos fueron tapiadas en su día pero en otros muchos han acabado siendo okupadas.

«Han sido okupadas por narcotraficantes, no por familias que por las circunstancias que sean se han visto en la calle», aclara este residente que hace una llamada de atención a los responsables municipales sobre el problema de seguridad que el trapicheo de drogas genera en la zona.

«Por aquí pasa toda la morralla de la ciudad», dice sobre el espectáculo al que asisten impotentes a diario quienes se definen como «personas normales» que han sido testigos directos de «cómo el barrio se ha ido deteriorando cada vez más» y que se reconocen como «sufridores» porque se ven obligados a renunciar a su tranquilidad.

«Entre los narcotraficantes y los yonquis hay pleitos y esto es a cualquier hora porque el mono no espera», dice para describir lo que presencian junto a sus casas.

Añade que esta circunstancia hace que los vecinos tengan «una sensación de inseguridad permanente», pues «no puedes estar nunca relajado» y andan «siempre alerta» porque «ellos te vigilan y están pendientes de todo». Por eso, indica, «mucha gente tiene miedo de dejar el coche en la calle».

Apunta que este problema trae otro añadido, el de la suciedad que generan los okupas de estas viviendas junto a las suyas, que incluso han tomado edificios enteros. «Hay un narco edifico junto a las viviendas», recalca.

Así, señala que estas personas en algunos casos «se han enganchado a la luz pero no tienen agua» y denuncia que no tienen reparo en hacer sus necesidades «en una botella o en garrafas y dejarlas en plena calle e incluso tirarlas desde la ventana». Una situación que preocupa a los vecinos por la situación de insalubridad que genera, porque «tiran muchos de estos restos en una casa en la que no hay techo y que está llena de excrementos».

Asegura que el Ayuntamiento optó por poner unos contenedores en una esquina de la calle Andamana, «porque estaban cansados de recoger cada día la basura que tiraban directamente a la calle, que tiene un aspecto lamentable».

Ante este panorama, los residentes en esta parte de La Isleta le piden al Ayuntamiento que hasta que se logre materializar ese proyecto de regeneración urbanística que existe para la zona, «que la adecenten».

Así, proponen que «al menos obliguen a los propietarios a tapiar las viviendas que están deshabitadas», para evitar que se conviertan en focos de droga, y que en el caso de que no se les pueda localizar, como señalan que en ocasiones se ha argumentado desde el Consistorio, «que los tapie el Ayuntamiento de oficio y luego le pase la receta a los dueños junto con el IBI».

Además piden que «le den una manita de pintura a las casas, aunque sea de la que les ha sobrado de los colegios y que así uno tenga una cosita mas decente, pues eso aliviaría algo y no cuesta nada».

«El Ayuntamiento hará cosas, pero aquí no llegan», dicen sobre las inversiones que el Consistorio realiza en diferentes zonas de la ciudad y plantean «si mejorar la vida de los vecinos no es también una inversión».

A juicio de estos vecinos del barrio portuario, «el Ayuntamiento no hace nada porque no tiene interés». Y es que aseguran que se han mantenido reuniones tanto con el concejal de Urbanismo, Javier Doreste, como con el edil del distrito Isleta-Puerto-Guanarteme, Luis Zamorano, «pero las cosas no caminan».