Una terraza ocupa una zona de aparcamiento. / ARCADIO SUÁREZ

Las terrazas exprés colonizan 122 plazas de zona azul y verde, un 67% más que en enero

Bares y cafeterías pueden superar las restricciones del nivel 3 gracias a la colocación de mesas y sillas en 37 calles de la capital grancanaria

Javier Darriba
JAVIER DARRIBA Las Palmas de Gran Canaria

Un nuevo análisis de la Sociedad de Aparcamientos de la capital grancanaria ( Sagulpa) detecta un «notable incremento» de ocupación de mesas y sillas sobre plazas de estacionamiento regulado en relación al inventario que se hizo a fines de enero. Si por entonces, el número de estacionamiento cedido a las terrazas exprés era de 73, ahora este número se eleva hasta los 122 (+67%).

La terraza exprés es el nombre que genéricamente se ha dado a la instalación de mesas y sillas sobre el dominio público de forma excepcional y sin esperar la autorización correspondiente por parte del área municipal de Actividades Clasificadas. Es un modo de compensar las limitaciones que impone el Gobierno de Canarias en el nivel tres de alerta sanitaria por el covid-19, donde no está permitido el servicio en el interior de los locales.

El Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria había permitido esta solución en la primera declaración de nivel tres, que duró hasta febrero de este año. Entonces, con el paso al nivel dos, ordenó su retirada.

De los estacionamientos afectados, 89 son de coches; treinta son de motos; y tres, de personas con movilidad reducida

Esto provocó que numerosos empresarios de hostelería reclamaran su mantenimiento, como habían decretado otros municipios. Dos semanas más tarde, el alcalde anunciaba a través de CANARIAS7 que se iba a permitir su vuelta dado que estábamos en fase dos reforzada. Y el retorno a un escenario de mayores restricciones, a mediados de marzo, favoreció esta decisión.

Así las cosas, en estos momentos Sagulpa ha cedido un total de 122 plazas de aparcamiento regulado en favor de las terrazas exprés, en nueve sectores de la ciudad. Se trata de las zonas de Alcaravaneras, donde se pierden trece estacionamientos (cinco más que en enero); Arenales, donde se contabilizan veinticuatro (+6); Canalejas, con veintidós (+5); Ciudad Jardín, con cuatro (+2); Guanarteme, con ocho (+1); Puerto, con veinte (+1); Schamann, con trece (+10); Triana, con seis (+4); y Vegueta, que con doce, se estrena en esta segunda ola expansiva de mesas y sillas.

La ocupación de estacionamientos se equipara más en esta fase que en la anterior, en lo que se refiere a distribución por zonas azul y verde. Si en enero, de las plazas conquistadas por las terrazas, 47 estaban en zona azul y 26 en zona verde; en estos momentos, y de acuerdo con los 383 avisos emitidos por los controladores del estacionamiento regulado, las plazas perdidas en rotación general suben hasta las 67, mientras que las que se sitúan en zonas para vecinos se elevan hasta las 55.

De todos los estacionamientos afectados por las terrazas exprés en la actualidad, 89 son de coches; otros treinta para motos; y tres para personas con movilidad reducida.

En cuanto al número de calles, se ha pasado de 23 en enero a un total de 37 en marzo, lo que supone un incremento del 61%.

Aunque desde Sagulpa no se ha realizado una estimación de lo que supone esta actividad en sus ingresos, el porcentaje de ocupación de plazas de estacionamiento regulado sigue siendo bajo. Hay que tener en cuenta que la capital tiene activas 3.420 plazas en zona azul, con lo que la merma en su oferta es algo inferior al 2%. Y respecto a la zona verde, con 2.373 estacionamientos, este índice es del 2,3%.

Diferentes soluciones

La ocupación del espacio público por parte de los empresarios de las terrazas ha sido muy variada a lo largo de toda la geografía municipal. Así, algunos han delimitado el espacio destinado a mesas y sillas en los aparcamientos regulados con garrafas y cintas; otros han empleado vallas de obra, cajas de bebidas, palés, cenadores, cintas o instalaciones más cuidadas como cortavientos o mamparas de cristal.

En el último pleno, el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria se comprometió, por unanimidad y a propuesta del grupo municipal de Ciudadanos, a desarrollar una normativa urgente para dotar de seguridad jurídica a las terrazas que se han instalado en la vía pública sin la autorización correspondiente pero bajo el paraguas del decreto del alcalde, Augusto Hidalgo.

Imagen de archivo de una terraza en la primera ola y sin relación con esta noticia. / juan carlos alonso

Solo siete denuncias en lo que vamos del presente año

La implantación de las terrazas exprés en las calles de la ciudad no está generando muchos conflictos con vecinos y viandantes, al menos si se toma como referencia el número de propuestas de sanción tramitadas por el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria. De acuerdo con la contestación oficial ofrecida por el concejal de Urbanismo, Javier Doreste, a una pregunta formulada por la portavoz de Ciudadanos, Lidia Cáceres, en lo que va de año solo se ha denunciado a siete establecimientos.

De estos casos, cuatro han sido por carecer del título habilitante, mientras que otros tres por incumplimiento de alguna determinación de la ordenanza de terrazas. No ha habido denuncias por incumplimiento de los horarios fijados a lo largo de 2021.

Si se abre el foco y se incluye también todo el año 2020, el número de sanciones propuestas por carecer de título habilitante se eleva hasta las dieciocho -en quince meses-, a tres por incumplimiento de horario y a otras dieciocho por no seguir los dictados de la ordenanza municipal.

La mayor parte de las infracciones fueron detectadas en junio (seis), octubre (seis) y mayo (cinco) del año pasado. En lo que respecta al presente 2021, marzo ha sido el mes con más propuestas de sanción por parte de las autoridades locales, con un total de tres.

En todo caso, desde la asociación nacional profesional Juristas contra el Ruido se recalcaba este lunes en sus redes sociales que las autorizaciones para instalación y ampliación de terrazas «no deben adoptarse vulnerando los procedimientos y normativa establecidos, in criterios técnicos y de saturación. Los vecinos deben ser oídos».