Juancho Betancor en uno de sus alojamientos en la playa de Las Canteras. / Cober

Juancho Betancor en uno de sus alojamiento en la playa

El teletrabajo da un respiro al alquiler vacacional

Incremento. La pandemia ha variado el perfil del cliente de alojamientos como los que gestiona Living Las Canteras, que ha pasado de tener un 5% de teletrabajadores a un 90%

Rebeca Díaz
REBECA DÍAZ

La pandemia generada por el coronavirus ha obligado a la población a cambiar sus hábitos de vida y también los laborales, impulsando el teletrabajo a niveles que nunca antes se plantearon ni empresas ni trabajadores. La posibilidad de desarrollar la labor profesional en remoto ha despertado el interés de extranjeros, pero también de peninsulares, por destinos en los que dispongan de las herramientas necesarias para desempeñar su labor y sumar, además, la ventaja de disfrutar de un mejor clima sin renunciar a una oferta cultural, deportiva o de ocio mayor que la de sus lugares de origen, en mucho de los cuales cuentan con mayores restricciones. Y atendiendo a estos parámetros, Canarias y en concreto la capital grancanaria, se posiciona como opción preferente.

Este fenómeno si bien no es nuevo en Las Palmas de Gran Canaria, que presume de ser pionera en la recepción de nómadas digitales, sí que se ha visto incrementado notablemente en el último año en la ciudad, como reconocen desde el área de Turismo del Consistorio capitalino.

Así, señalan que aunque se trata de un movimiento que nació de manera espontánea y que es un sector que no se encuentra monitorizado, el aumento de negocios de 'coworking' y 'coliving' experimentado en la ciudad da muestra del crecimiento de estos viajeros, hasta el punto de que se reconoce que muchos jóvenes empresarios han reorientado sus actividades hacia estos trabajadores en remoto.

Más del 50% de las reservas en viviendas vacacionales son de trabajadores en remoto

El departamento local de Turismo tiene recogidas en su base de datos 21 empresas dedicadas al 'coworking' en la ciudad, pero saben que existen muchas más y que si bien la zona de Las Canteras era uno de los puntos claves para estos espacios, en la actualidad se reparten por toda la urbe.

Asimismo se señala que la capital grancanaria ha hecho de la dificultad una oportunidad ya que la llegada de estos teletrabajadores haya supuesto un salvavidas para el sector de la vivienda vacacional, pues estos viajeros que vienen por un periodo determinado, al ver las condiciones favorables que tienen en la ciudad para desarrollar su actividad profesional, optan por prolongar su estancia.

Este dato lo corroboran desde CoworkingC, una de las empresas que trabaja directamente con nómadas digitales y que asegura que desde septiembre pasado se viene experimentando un crecimiento del 10% mensual en la recepción de estos trabajadores en remoto en la isla, datos que son extrapolables a la capital grancanaria, que es el destino mayoritariamente elegido.

Además, confirman que el incremento de la estancia media de estos teletrabadores ha repercutido de manera decisiva en la continuidad de muchos negocios de vivienda vacacional y apartamentos turísticos, que se encontraban en una situación límite debido a la crisis sanitaria. Y es que aseguran que estos viajeros que suelen venir por uno o dos meses, finalmente llegan a quedarse hasta seis meses, lo que ha llevado a un incremento de la ocupación del 30%.

Desde la Asociación Canaria del Alquiler Vacacional (ASCAV), sector que en la capital grancanaria cuenta con unas 2.000 propiedades, afirman que empiezan «a ver un poco de luz». El gerente de la entidad, Javier Martín, apunta que en la actualidad «más del 50% de nuestras reservas son de teletrabajadores», lo que «está manteniendo» la actividad.

De esta situación sabe mucho Juancho Betancor, no en vano gestiona desde su empresa Living Las Canteras 16 apartamentos turísticos repartidos por la playa capitalina, entre la calle Olof Palme y La Puntilla. Asegura que el coronavirus ha dado un vuelco a negocios como el suyo y que la llegada de teletrabajadores ha supuesto un respiro, porque «este invierno, si no hubiera sido por ellos, otros gallo nos hubiera cantado».

Explica que si bien no es un segmento de viajeros nuevo para él, pues «desde 2012 o 2013 ya alojo a teletrabajadores», sí que ha variado y de forma considerable su proporción. Y es que señala que habitualmente solo suponía «el 5%» de su clientela y en las actuales circunstancias esa cifra ha crecido «hasta el 90%», desde octubre del pasado 2020.

Apunta que el turismo tradicional se ha visto frenado por las restricciones, pero desde el pasado otoño su nivel de ocupación no ha bajado «del 90%» y solo le han quedado «algunos días sueltos entre reserva y reserva».

Betancor reconoce que sus años de experiencia en un sector en el que trabaja desde 2010 y sus viajes a ferias internacionales específicas sobre vivienda vacacional le hicieron adelantarse a lo que se avecinaba. Y desde el inicio de la pandemia ya comenzó a preparase para recibir a un viajero que venía a trabajar y requería de unas condiciones favorables para desarrollar su labor.

«He adaptado mi negocio a ellos», indica. Y es que ha dotado sus alojamiento de mesas y sillas de trabajo y ha mejorado la velocidad del wifi. «He creado espacios de trabajo en los apartamentos», destaca.

Apunta que si el turista tradicional se aloja «una media de 7 a 9 noches», en el caso del teletrabajador esa cifra se sitúa «en seis semanas de estancia media».

Está convencido de que este tipo de viajero «ha llegado para quedarse» y confiesa que «no me veo quitando las mesas y las sillas de los apartamentos».