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Imagen de uno de los laterales de la fachada de la Ciudad de la Justicia. Cober
El Supremo ratifica el primer fallo en el que la Audiencia Provincial aplicó la ley del 'solo sí es sí'

El Supremo ratifica el primer fallo en el que la Audiencia Provincial aplicó la ley del 'solo sí es sí'

Tribunales ·

La resolución, que había condenado al acusado a ocho años y tres meses de prisión por un delito de violación, ya fue validada en apelación por el TSJ de Canarias

Francisco José Fajardo

Las Palmas de Gran Canaria

Lunes, 15 de enero 2024, 22:59

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El Tribunal Supremo ha inadmitido recurso de casación formalizado contra la primera sentencia que dictó la Audiencia Provincial de Las Palmas aplicando la Ley de Garantía Integral de Libertad Sexual, conocida como 'solo sí es sí'. Esta resolución fue ratificada en apelación por la Sala de lo Penal del Tribunal Superior de Justicia de Canarias (TSJC).

Entrando en detalles, el Alto Tribunal declaró la firmeza del fallo de la Sección Segunda de la Audiencia Provincial que condenó en diciembre de 2022 a Mauro Solimito a ocho años y tres meses de prisión por un delito de violación, con la agravante de obrar en abuso de confianza. Una resolución que fue adelantada en exclusiva por CANARIAS7 el 1 de diciembre de 2022.

La Sala Segunda, con el magistrado Manuel Marchena Gómez como ponente, no otorgó validez los argumentos esgrimidos por la parte recurrente. La casación se basaba en que la declaración de la denunciante no era suficiente prueba de cargo para fundamentar la condena. Que la relación fue consentida y que la denunciante tardó mucho tiempo en presentar la denuncia y que, por último, ella no reconoció que mantenía con el acusado una relación sentimental, a diferencia de lo que declararon testigos que comparecieron en el acto del juicio oral.

El auto del Supremo describe como la sentencia del Tribunal Superior de Justicia canario asumió la valoración de la Sección Segunda de la Audiencia Provincial. Este órgano consideró que la declaración de la víctima fue «coherente, sin contradicciones y persistente, no apreciando ningún interés espurio».

También dio validez a la testifical de una amiga de la víctima que expuso que ésta la había despertado «y le dijo que el acusado la había violado, se encontraba en estado de 'shock' y no paraba de llorar». Por este hecho «le miró el ano porque le dolía mucho», se lo vio «enrojecido y le aplicó una crema» para luego acompañarla «al médico». La testigo también habló con el acusado «para recriminarle su conducta», un sujeto que reconoció posteriormente que «remitió un WhatsApp a la denunciante pidiéndole disculpas por su comportamiento».

Igualmente, la sentencia del TSJC argumentó en su momento que la víctima acudió a la comisaría a denunciar lo sucedido y también a un hospital donde le realizaron «un examen físico», pero su situación de «bloqueo» le hizo decidir no llevar adelante la denuncia de los mismos, un hecho que «no es extraño dada la situación de impacto emocional que estaba atravesando», razona el auto.

La magistrada ponente en primera instancia, Pilar Parejo.
La magistrada ponente en primera instancia, Pilar Parejo. C7

Añadió el TSJC que «la decisión tiempo después de llevar adelante la denuncia», no pareció que pudiera «sustentarse en la enfermedad contraída» por la víctima, por cuanto ella misma manifestó que «desconocía si fue el acusado quien se la contagió o no». Por tanto, «sí hubo una denuncia efectuada tras ocurrir los hechos, pero la denunciante no siguió adelante con ella en ese momento, sino unos meses después». En todo caso, el Supremo recordó en esta resolución que «la tardanza en denunciar los hechos en delitos de esta naturaleza, no es nada extraordinario, y como simple dato, y por sí mismo, no puede servir para socavar la credibilidad de la víctima y la fiabilidad de su declaración».

Prueba de cargo suficiente

En definitiva, la Sala de apelación hizo constancia de la «existencia de prueba de cargo bastante fundamentada en la declaración de la perjudicada», que estuvo corroborada por la «prueba testifical, documental y pericial adicional, que fue considerada por el Tribunal 'a quo' –que fue recurrido– como subjetivamente creíble, objetivamente verosímil y convincente, y en cuya valoración no se aprecian signos de arbitrariedad», destaca ahora el Tribunal Supremo.

La valoración realizada por el TSJC resultó «acertada», según el Alto Tribunal puesto que había «existido prueba de cargo bastante». Recordó, además, que «en numerosas ocasiones la declaración de la víctima puede constituir prueba de cargo bastante cuando se practica con las debidas garantías procesales».

La Sección Segunda de la Audiencia de Las Palmas dio credibilidad al testimonio de la víctima, corroborado por una testigo y los forenses

De esta forma, reitera el auto que «se constata que el recurrente se limita a reiterar el contenido de la impugnación desarrollada en la apelación», es decir, la sentencia del TSJC. Por ello, la cuestión planteada por la defensa del condenado «carece de relevancia casacional», en la medida en que «no alega ni plantea argumentos distintos de los ya esgrimidos con anterioridad», que le permitan a la Sala Segunda del Tribunal Supremo «a advertir y apreciar cuáles son las razones que podrían dar lugar a un pronunciamiento que se apartara de las conclusiones obtenidas en las dos instancias previas a la casación».

Por ello, decidió inadmitir el recurso interpuesto y dar validez a la sentencia dictada en su día por la Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Las Palmas.

Aprovechó la confianza que tenía con la víctima para violarla

Los hechos probados por la sentencia que tuvo como ponente a la magistrada Pilar Parejo, relatan que sobre la una de la madrugada del 7 de febrero de 2021, el acusado Mauro Solimito –de nacionalidad italiana– se encontraba en el domicilio de una amiga en San Bartolomé de Tirajana. A la casa habían llegado juntos y con otros dos amigos.

En un momento dado, los dos últimos se marcharon debido al toque de queda, lo que aprovechó el procesado para pedirle permiso a la víctima para quedarse en la casa. Ella accedió «dada la confianza que le inspiraba por formar parte de su círculo de amigos».

La mujer se fue a la cama y, ya estando dormida, notó al procesado encima de ella «penetrándola vaginalmente», sostiene la sentencia. Sobresaltada le dijo varias veces que «no» y se giró para zafarse de él y en ese momento, el condenado «la agarró, la tapó la boca con la mano y la penetró analmente», tras lo cual este individuo abandonó la vivienda.

Como consecuencia de estos hechos, la víctima recibió tratamiento psicológico.

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