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Miguel Almeida y Benito Monagas, en la parte del camino que ha hormigado el impulsor de una obra privada. Cober

Siete Puertas: problemas sin salida

Los vecinos lamentan más de diez años de olvido y denuncian que el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria no atienda sus peticiones

Javier Darriba

Las Palmas de Gran Canaria

Domingo, 14 de abril 2024, 02:00

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Pocos reportajes resultan tan complicados de escribir como una denuncia en Siete Puertas. Allí los vecinos claman como la voz en el desierto. Desde que en diciembre de 2023 los vecinos denunciaran sus problemas de saneamiento, de incomunicación y de aislamiento, lo único que ha pasado es el tiempo y una creciente sensación de abandono frente al Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria.

La reiteración no es siempre amiga de la noticia. Pero en este barrio la insistencia es la forma que adquieren la rebeldía y la reclamación. «No ha cambiado nada, salvo una parte de hormigón que le han echado al camino», explica el secretario de la federación de asociaciones de vecinos Las Medianías, Benito Monagas.

Mientras se encamina por la vereda que se despeña sobre el Guiniguada a lomos de una tubería de alcantarillado perforada por el olvido, resume el sentir del barrio: «Inmaculada Medina (concejala de Coordinación Territorial) ni está ni se les espera; la responsable es la alcaldesa, Carolina Darias».

«Esto hay que resolverlo porque las aguas fecales se salen constantemente», prosigue. Se refiere a la tubería que late bajo la vena del barranco, emergiendo aquí y allí en forma de desconchones que dejan escapar su sangre negra. La lozana vegetación que crece a ambos lados de la vereda es el testigo de la fertilización constante. A veces, el machete es la única vía de entrada a esta zona.

El camino se hunde en ocasiones por el mal estado de la tubería. Cober
Imagen principal - El camino se hunde en ocasiones por el mal estado de la tubería.
Imagen secundaria 1 - El camino se hunde en ocasiones por el mal estado de la tubería.
Imagen secundaria 2 - El camino se hunde en ocasiones por el mal estado de la tubería.

Así llevan más de diez años. El tiempo solo les ha traído una novedad, una capa de hormigón en el arranque del camino. Y una puerta de obra que condena el acceso vecinal en cuanto se abre. «Es una obra que está haciendo Rafael Hernández (investigado por la Fiscalía Provincial de Las Palmas tras una denuncia por la presunta utilización de menores migrantes en sus tierras)», indicó Monagas, «cuando abren la puerta, nos cierran el acceso al camino y, además, se ha desplazado el alcantarillado».

«Una vez tuve que pedirle a un trabajador que me permitiera pasar hacia el camino público», añade el representante vecinal. Asegura que el cauce público se ha visto «afectado por la obra, pero aún así el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria mira para otro lado».

Las quejas elevadas ante la Unidad de Mediación y Convivencia de la Policía Local (UMEC) hizo que una patrulla acudiera al lugar. El pasado 13 de marzo los agentes elaboraron un informe que ha sido elevado ya al servicio de Protección del Paisaje del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria.

Pasada la primera lechada de hormigón, el camino vuelve a recobrar la situación que tenía hace unas décadas. Se vertebra sobre una columna de aguas fecales que discurre por una arteria de fibrocemento, allí donde el material resiste, porque donde ha desaparecido la tubería original, se ha sustituido por una especie de plástico duro sobre el que se han estampado pegotes de cemento que sirven para no perder el paso.

Su voz resuena en el barranco, pero no llega al Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria. El presidente de la federación Las Medianías, Miguel Almeida, lamenta que el eco no alcance la planta sexta de las oficinas municipales, donde está el despacho de la alcaldía. «La alcaldesa tiene coartado al movimiento vecinal, no atiende ni a la federación», lamenta este representante de los colectivos sociales de la ciudad, «la concejala del distrito Tamaraceite-San Lorenzo-Tenoya, Esther Lidia Martín, tiene buena voluntad y nos dijo que iba a convocarnos a una reunión con la directora general de Aguas del Ayuntamiento (Isabel María Armas), pero no hemos visto nada».

No es el único problema de saneamiento que tiene el barrio. En los presupuestos participativos de 2019 se seleccionó como viable la colocación del alcantarillado en Andújar, un proyecto que requería de una inversión de 75.000 euros. «Se trataba de hacer dos pozos de recogida de aguas negras y una tubería para verter en la red de saneamiento», indicó el vicepresidente de la federación de asociaciones de vecinos Las Medianías. Se conseguiría así llevar al alcantarillado a este diseminado, «pero ni se ha proyectado, ni se ha ejecutado».

Tampoco ha cambiado mucho la oferta de transporte público. Desde 2018, cuando se planteó la posibilidad de compaginar los servicios de taxi y guaguas, solo se han producido avances en conversaciones. «Solo tenemos dos guaguas, a las ocho de la mañana y a las tres», explica Benito Monagas, quien detalla que la bajada del barranco afectada por las fugas de aguas residuales es el camino que utilizan muchos vecinos para coger la guagua en La Calzada.

La falta de limpieza es otra constante universal en Siete Puertas. No solo se sigue esperando por el desbroce de las hierbas, prometido para agosto de 2023, sino que el Cabildo de Gran Canaria ha acometido la prometida limpieza del barranco de Las Galgas, entre Siete Puertas y el Dragonal, donde también existe «un río de aguas negras».

La presencia de amianto, en forma de planchas de uralita, en algunas zonas de Siete Puertas es otra de las preocupaciones de los vecinos de este barrio.

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