Una guagua fue atacada con piedras y huevos en la celebración de Halloween en 2018. / C7

Siete conductores de Guaguas Municipales han sido agredidos físicamente desde el año 2020

La empresa asegura que ninguno de los ataques ha tenido que ver con la mascarilla pero los chóferes dicen que genera tensiones

Javier Darriba
JAVIER DARRIBA Las Palmas de Gran Canaria

Los insultos que recibió el conductor de la línea 12, el sábado 11 de junio, por parte de un usuario de Guaguas Municipales que se negaba a subir al transporte público con la mascarilla puesta no siempre se quedan ahí.

En ocasiones, los conductores reciben agresiones físicas que acaban en denuncia.

Según los datos aportados por la empresa municipal de transporte, en los tres últimos años, los conductores-perceptores han sido objeto de siete agresiones que han sido consideradas como violencia grave.

Los casos, año a año

Las estadísticas de la compañía registran que en el año 2020 se produjeron dos casos, lo que supone 0,08 agresiones por cada millón de viajeros.

En 2021, el peor del último trienio, se contabilizaron cuatro agresiones, lo que eleva el nivel de conflictividad hasta los 0,13 casos por cada millones de viajeros.

Y, por último, en lo que vamos de año, con las cifras cerradas hasta el pasado 14 de junio, solo se ha anotado una agresión. Esto supone un nivel de 0,06 casos por cada millón de viajeros.

No siempre es la mascarilla

Desde Guaguas Municipales se informa de que «ninguna de estas agresiones físicas fue derivada por un incidente a causa del uso de la mascarilla».

Sin embargo, a fines de abril de 2021 se conocía el caso de una persona que tiró una piedra al conductor de la línea 70, en El Secadero, después de que durante el trayecto, el chófer le recriminara que fuera con la mascarilla bajada.

En este caso, la agresión se produjo después de que el individuo se apeara en su parada. Cuando la guagua llegó al final del recorrido, y momentos antes de salir en dirección al teatro Pérez Galdós, el agresor apareció en una moto y lanzó una piedra que atravesó el cristal e impactó en la cabeza del chófer.

La exigencia genera tensión

Los trabajadores entienden que la obligatoriedad de portar los cubrebocas está aumentando la tensión entre algunos pasajeros, que no quieren seguir la norma que les obliga a llevar la mascarilla.

«Todo viene motivado por el tema de las mascarillas, está generando un montón de problemas», explica un guagüero.

«Antes no había tantas agresiones como ahora», explica otro conductor, «de lunes a jueves está la cosa tranquila pero los fines de semana, de noche, la situación se complica mucho».

Un protocolo específico

Guaguas Municipales cuenta desde el año 2006 con un protocolo de actuación de actuación en caso de agresión o actos vandálicos. El documento se actualizó en el 2015 y se puso al día en febrero del presente año.

«En esta nueva revisión, firmada por empresa y representante de trabajadores, se homogeneiza el proceso para facilitar una respuesta eficaz por parte de los diferentes intervinientes, ante situaciones que puedan derivar en violencia verbal, física o acto vandálico en general, que comporte daños a los vehículos e incluso a los trabajadores», explican fuentes de la empresa municipal de transporte.

Asimismo, «se incorpora casuística asociada con el vandalismo y qué personal de la compañía debe intervenir en caso de activación del protocolo».

Los tres niveles de violencia

El documento categoriza las agresiones en función de la gravedad de la violencia sufrida: el nivel 1 se define como violencia leve y comprende el abuso y el acoso psicológico, así como los comportamientos incívicos; el nivel 2 se entiende como violencia moderada y abarca las agresiones verbales y las actitudes amenazantes, físicas y verbales; y, por último, el nivel 3, que se reserva para los casos graves de violencia, que son aquéllos en los que existe la agresión física.

La empresa tiene la obligación de facilitar apoyo al conductor agredido, ofreciéndole asesoramiento jurídico, atención psicológica (en caso de que fuera necesario) y acompañamiento en los procedimientos judiciales, «reclamando los daños y perjuicios derivados de la agresión».

Las conductas agresivas contra los guagüeros y las guaguas suelen acabar en los juzgados. En 2018, por ejemplo, el Juzgado de Instrucción 3de Las Palmas de Gran Canaria condenó a una mujer al pago de una indemnización como responsable de un delito leve de lesiones por agredir al conductor y a una pasajera de la línea 13. La agresora tuvo que pagar 284 euros al chófer y otros 164 euros a la pasajera agredida.