La situación del Guiniguada, que el próximo curso no tendrá infantil y primaria, ha impulsado la iniciativa. / C7

Los riscos capitalinos aúnan fuerzas para defender la educación pública en la zona

El cambio de uso educativo del Guiniguada ha llevado a San Nicolás, San Roque, San Juan y El Batán a unirse para luchar por sus colegios

Rebeca Díaz
REBECA DÍAZ Las Palmas de Gran Canaria

«Ahora le toca a mi barrio pero quizás el año que viene le tocará a San Juan». Con estas palabras resume Israel Medina, presidente de la asociación vecinal y cultural Cofiris de San Nicolás, el motivo que le ha llevado a impulsar la unión de los representantes vecinales de los riscos de la capital grancanaria para trabajar de la mano con un mismo objetivo: mantener los centros de educación públicos que se encuentran en estos núcleos del municipio.

Y es que el detonante de esta iniciativa de concentrar fuerzas en defensa de un fin común ha sido el cambio de uso educativo que la Consejería de Educación del Gobierno de Canarias ha previsto para el CEIP Guiniguada de cara al próximo curso 2022-2023, en el que dejará de impartir infantil y primaria para convertirse en un aulario de alumnos en tránsito procedentes del centro específico de Educación Especial Román Pérez Déniz.

Una medida que, recuerda Medina, obligará «a los niños y niñas del barrio de San Nicolás a desplazarse a dos kilómetros» ya que el centro que propone al alumnado la Consejería como alternativa es el Nanda Cambres, que se ubica en Arenales.

Manifiesto

«Vamos a elaborar un manifiesto conjunto en defensa de la educación pública en los riscos con propuestas conjuntas de San Roque, San Juan, El Batán y San Nicolás que presentaremos a Educación», señala Medina en referencia a una de las medidas que se acordó en un primer encuentro que mantuvo este jueves con el presidente de la asociación de vecinos Artemi de San Juan, Antonio Marrero; el presidente de la asociación Batán-San Roque, Ramón Montesinos; y en el que también estuvo representada la asociación de San Roque, que preside Pepa Abrante.

Situaciones similares

«En el colegio de San Juan también quedan pocos niños, el de San Roque lo cerraron por obras hace años y nunca volvió a abrir como colegio de primaria y ahora el Guiniguada», expone Medina para refrendar el motivo que propicia esta unión de unos barrios que no quieren perder «unos edificios que son puntos fundamentales para la educación de los niños y niñas».

El portavoz de Cofiris entiende que es preciso «luchar para defender la educación pública» y que deben «unir fuerzas» para conseguir que los menores puedan seguir formándose en sus barrios, además de mantener otras enseñanzas «como las Aulas Enclave».

San Juan

Antonio Marrero, presidente de la asociación de vecinos Artemi de San Juan, también refrenda la necesidad de apostar por una enseñanza pública en estos barrios. «De lo que se trata es de hacer un defensa numantina de la escuela pública», plantea.

Para la consecución de ese fin dice que es determinante el trabajo conjunto de los barrios implicados, pero exige algo más. «Esa defensa se debe hacer aunando esfuerzos por parte de los barrios, pero también implicando a la sociedad». Por eso «haremos un llamamiento a la sociedad para defender lo público».

San Roque

«Que los colegios de los riscos se mantengan. Pero que sean solo para educación, no para oficinas del Ayuntamiento, que ellos ya tienen bastantes edificios», es la solicitud que hace Pepa Abrante, presidenta de la asociación vecinal de San Roque.

Añade que considera «importante que se mantenga el colegio Guiniguada, pero con transporte». Además, destaca que es un centro «muy grande en el que se pueden dar otras enseñanzas», e incluso podría destinarse un espacio «para la gente mayor».

El Batán

Ramón Montesinos, de la organización vecinal Batán-San Roque, muestra un apoyo sin fisuras «a la gente de San Nicolás» en su idea de que el Guiniguada siga como centro de infantil y primaria. «No podemos permitir que el concejal o el gobierno de turno cierre un colegio», indica.

Afirma que comprende la postura del barrio vecino porque el colegio de San Roque se cerró y hoy «se ha convertido en el Imef», y «también intentaron cerrar el Aragón, en El Batán». Pero «alertamos a los padres y madres» y «se consiguió que no se cerrara».