Augusto Hidalgo, Anselmo Pestana, Zarife Dahoruch y Javier Doreste, este lunes en la colocación de la primera piedra con la que arranca la reposición de Las Rehoyas. / JUAN CARLOS ALONSO

La reposición de Las Rehoyas avanzará al ritmo de construcción de unas 300 viviendas al año

La colocación de la primera piedra del plan de renovación urbana sirve para que el Ayuntamiento se plantee un horizonte de diez años

Javier Darriba
JAVIER DARRIBA Las Palmas de Gran Canaria

El plan de reposición de Las Rehoyas comenzó este lunes su fase más importante con la colocación de la primera piedra del primero de los veintitrés edificios que servirán para reubicar a las 2.558 familias que pueblan este barrio en unas condiciones de habitabilidad que el alcalde de Las Palmas de Gran Canaria, Augusto Hidalgo, ha definido en diferentes ocasiones como «chabolismo vertical» por las reducidas dimensiones de los actuales viviendas y la mala calidad constructiva.

Con este inmueble se inicia un periodo que, en principio, iba a ser de dieciocho años pero que el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria quiere rebajar a unos diez años mediante la fijación de un objetivo de construcción de unas trescientas viviendas cada año. Así lo planteó el concejal de Urbanismo, Javier Doreste, al explicar que la actuación se divide en nueve fases que se irán solapando entre sí.

Para alcanzar las trescientas de este año, se sumarían las 148 del inmueble proyectado sobre el parque y las 152 que se pretende construir en la calle Doctor Chiscano, cerca del hospital general de Gran Canaria.

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En todo caso, todas estas previsiones dependerán de la implicación interadministrativa. De los 200 millones de euros en que se ha cuantificado la operación urbanística, la ciudad tiene en estos momentos unos treinta millones, si bien existe la posibilidad, como ocurrió en Tamaraceite, de que el Ayuntamiento vaya trabajando en las fases y luego, a posteriori, arranque el compromiso de financiación de otras instituciones públicas.

El horizonte de los diez años puede resultar ambicioso si se tiene en cuenta las dos experiencias previas de reposición vividas en la capital: El Polvorín requirió de diecisiete años para sustituir 842 viviendas; y Tamaraceite, que está a punto de finalizar, lleva trece años para renovar un total de 370 pisos.

El dato

  • 92 céntimos. Son las monedas que reposarán en los cimientos del nuevo edificio. En la caja que los contiene hay también dos mascarillas y dos ejemplares de los periódicos capitalinos, cuyas portadas quedaron marcadas por la victoria de Rafa Nadal.

El primer edificio que se va a construir en Las Rehoyas, tras una inversión de 10,8 millones de euros, será el que se levantará sobre el parque, que se ha visto obligado a trasladar uno de sus campos de fútbol. En fases posteriores, y una vez que se avance en la demolición de los edificios, el parque se expandirá hasta crear una gran zona verde central de 68.503 metros cuadrados.

La operación se completará con la construcción de un nuevo colegio, un aparcamiento y una dotación comercial en los bajos de los edificios.

El alcalde aseguró que el proyecto de Las Rehoyas será el mayor plan de reposición de la historia de Canarias «y uno de los mayores del Estado». Y que su inicio coincide con la culminación del que se acomete en Tamaraceite, cuyas obras arrancan en el convenio firmado en 2007.

Traslados

De las 2.558 familias que se incluyen en el plan de reposición de Las Rehoyas, alrededor de 1.915 permanecerán en el barrio, mientras que otras 643 solicitaron salir a otros puntos de la ciudad que fueron ofrecidos por el Ayuntamiento capitalino.

El edil Doreste aclaró que aparte del edificio de Doctor Chiscano, en estos momentos se ha ofrecido a los otros 491 vecinos que quieren salir de Las Rehoyas diversas alternativas, como Tamaraceite Sur, Lomo Apolinario, el entorno del Pepe Gonçalvez (Escaleritas), Las Torres o la calle León y Castillo.

La representante de los vecinos, Zarife Darouch, resaltó la importancia que tiene esta operación para mejorar la calidad de vida de lo residentes. «Estamos con la esperanza de tener unas viviendas dignas y de poder vivir en condiciones en este barrio, con calidad de vida».

Por su parte, el delegado del Gobierno, Anselmo Pestana, destacó el esfuerzo de transformación de las condiciones de vida y de la imagen de la propia ciudad que conllevan estos planes.

Recreación del primer edificio de la reposición de Las Rehoyas. / C7

Un edificio con una gran pórtico y una terraza vecinal al parque

El edificio de las 148 viviendas con que se inicia el área de renovación urbana de Las Rehoyas se ha proyectado con una gran entrada, definida por el arquitecto Carlos Lombardo como «un gran hueco» que tiene como objetivos reducir el impacto visual de la construcción del inmueble y, por otro lado, permitir el paso hacia el parque a modo de una gran plaza.

Esta entrada, que será uno de los elementos distintivos del nuevo inmueble, servirá también de conexión a los tres bloques adosados en los que se ha estructurado la construcción. El inmueble tendrá seis plantas de altura en su visión hacia la Carretera General del Norte y siete plantas hacia el parque de Las Rehoyas, ya que se salva el desnivel que existe con una planta inferior. El proyecto se completa con 87 plazas de aparcamiento y 66 trasteros para los residentes.

El «hueco» del nuevo edificio estará a la altura de la pasarela peatonal que cruza hacia Miller y Divina Pastora.

Lombardo destacó la importancia de que en estos grandes edificios se favorezca la convivencia vecinal. Por eso, en la entrada principal se reserva un local para uso comunitario. Y en la última planta, una terraza de unos 150 metros cuadrados que los vecinos podrán utilizar para diversas actividades. «Será como un mirador al parque», expuso.

Las nuevas viviendas presentan superficies que oscilan entre los 54 y los 72 metros cuadrados, frente a una superficie habitacional que en estos momentos es de 47 metros cuadrados. Además, los tres bloques están conectados entre sí y cada uno de ellos tendrá dos ascensores operativos.

En el convenio suscrito en 2017 entre las administraciones se justificaba la reposición debido al avanzado grado de «deterioro» apreciado en los bloques «debido a la deficiente calidad de los materiales con que se construyeron»