Imagen de juicio. /Acfi press

Imagen de juicio. / Acfi press

Reconoce que abusaba de la hija de su pareja y es condenado a siete años de prisión

Cometía los hechos en el domicilio donde vivían en el barrio de Schamann

Francisco José Fajardo
FRANCISCO JOSÉ FAJARDO Las Palmas de Gran Canaria

La Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Las Palmas condenó ayer de conformidad con los hechos planteados por la fiscal, a un individuo que abusó sexualmente y de forma continuada de la hija de su pareja, que era menor de edad.

Luis Carlos Melián Hernández, que es como se llama el condenado, asumió su culpabilidad aunque el magistrado presidente José Luis Goizueta tuvo que hacer un receso ya que el mismo, tras alcanzar un acuerdo con la fiscal Lucía Cascales, negó los hechos cuando fue cuestionado. Tras reunirse con su abogado durante unos minutos, se reanudó la sesión y esta vez sí, confesó haber cometido los abusos sexuales sobre la que era hija de su pareja sentimental.

Estos hechos sucedieron desde el año 2007 hasta 2010, cuando Luis Carlos Melián Hernández vivía en el barrio capitalino de Schamann en compañía de su pareja y la hija de esta que era menor de edad. Durante ese periodo de tiempo, la joven tenía entre siete y diez años.

El acusado, en ese margen temporal y «con total desprecio por la indemnidad y libertad sexual de la niña», entraba en su habitación con mucha frecuencia y de forma gradual le fue realizando tocamientos. Al principio, los mismos los llevaba a cabo por fuera de la ropa; después fue tocando por dentro de la ropa, primero los pechos y luego la vagina, hasta que al final le metía sus dedos en sus genitales y le obligaba incluso a que le realizara felaciones.

La menor describió todos estos hechos e incluso contó como el ya condenado la obligó a tocarle cuando este estaba ingresado en el hospital recuperándose de un ictus que había sufrido.

Como consecuencia de estos hechos, la niña alegó que sufría sintomatología por trastorno de estrés prostraumático cronificado.

Además de la pena privativa de libertad de siete años, el condenado no podrá acercarse a la víctima durante el mismo tiempo y le deberá pagar 120.000 euros.