Ralons despide a 21 trabajadoras antes de ceder las guarderías

La empresa culmina su conflictiva gestión del servicio de las escuelas infantiles municipales con la salida de un grupo importante de empleadas a lo que la representación laboral de las afectadas anuncia medidas legales. Trasa ya opera en un servicio ahora condicionado por el virus.

David Ojeda
DAVID OJEDA

La conflictiva gestión del Ralons de las escuelas infantiles del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria se cierra con un movimiento que desplaza a 21 trabajadoras del servicio. Ese fue el legado final de la empresa, con 21 despidos justo antes de que empezará la nueva etapa con Trasa al frente.

Los contratos extinguidos por la anterior adjudicataria del servicio eran de obra y servicio, y los representantes laborales de las empleadas estiman que detrás de esta situación hay un «ERE encubierto».

Además, se entiende que según la legislación laboral esas vinculaciones laborales, al igual que las otras comprendidas en el pliego, se debían subrogar por la nueva adjudicataria. Por lo que les queda la sospecha de que la nueva empresa solo sea una «tapadera» de Ralons para desprenderse de la polémica que ha acompañado sus últimos meses como empresa gestora por la reiteración de los incumplimientos laborales y salariales que llevaron a una huelga al personal afectado.

Así las cosas, Trasa, una empresa cuya razón social poco tiene que ver con el sector ya empezó a tutelar un servicio obviamente ahora frenado por el estado de alarma. En sus manos está ahora la gestión de un servicio que cuenta con una asignación económica del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria de 4,9 millones de euros al año, atiende a 1.200 niños de la capital y disponía de 204 trabajadores antes de la poda de 21 que fue realizada antes de la salida de Ralons.

Los representantes laborales de las trabajadoras han puesto ya el caso en manos de sus abogados aunque «esta situación con el coronavirus lo hace todo más complicado».

Además, aseveran que la noticia ha sentado mal en la plantilla que confiaba empezar con buen pie y en un escenario distinto tras la pelea que iniciaron hace unos meses con un calendario de huelga y movilizaciones en el que solicitaban al Ayuntamiento, como pagador del servicio, que quitara la gestión a Ralons.

Dudas.

Durante los meses de conflicto laboral de las escuelas infantiles municipales tanto el comité de empresa como los sindicatos han denunciado enérgicamente la opacidad con la que se han gestionado las cosas tanto por el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria. Por ejemplo, no se entiende que desde enero hubiera una huelga activa en la que las empleadas reivindicaban la salida de Ralons y que en ese mes el Ayuntamiento solicitara por escrito a la compañía que aplicara la cláusula del convenio por la que a partir de junio podía prorrogar el servicio por dos años más.

Como tampoco entienden que se comunicara por sorpresa, ya en plena crisis del coronavirus, la aprobación por parte de la junta de gobierno del Ayuntamiento la cesión de Ralons a Trasa por petición de la empresa que llevaba al frente de la gestión desde que Jerónimo Saavedra le otorgó el concurso hace más de una década. Un aspecto que además ha generado muchas dudas es la aparición de un documento en el que se trabaja en la cesión con fecha de octubre del año pasado. Un periodo de tiempo en el que en las reuniones celebradas durante la huelga esto nunca se comunicó a las trabajadoras.

Por lo pronto el despido de 21 compañeras, unido a alguna otra salida que se produjo durante la huelga, deja en una situación complicada a una plantilla que en los últimos meses ha peleado en la calle por el respeto de sus derechos con el apoyo de los padres en todas sus movilizaciones.