Neftalí Viera dice que dos pasos lo separan de vivir en su casa, la distancia entre su arqueta y el alcantarillado. / COBER

«Lo que quiero es vivir en mi casa»

La Isleta. Neftalí Viera y su familia no disfrutan de la casa terrera que compraron hace tres años en la calle Tamadaba por la imposibilidad de conectarla a la deteriorada red de alcantarillado

Rebeca Díaz
REBECA DÍAZ

Neftalí Viera explica que como toda persona nacida y criada en La Isleta «mi sueño era tener una casa terrera». Por eso cuando adquirió una en la calle Tamabada, en junio de 2018, pensó que esa ilusión sería una realidad para él y su familia en cuanto la reformaran a su gusto y necesidades. Sin embargo, tres años después sigue esperando poder habitarla junto a su mujer y sus dos hijos. El motivo, asegura, es la imposibilidad de conectar su nueva residencia a la red de alcantarillado público, debido al mal estado que presenta en esta zona del barrio capitalino.

«Estoy a dos pasos de vivir en mi casa», apunta en referencia a los pocos metros que separan la arqueta que se ubica delante de su vivienda y la infraestructura de la que es titular el Ayuntamiento capitalino. Algo que de momento no es posible.

Señala que él ha cumplido con todos los pasos que le correspondía dar para actualizar la casa y por eso eliminó el pozo negro que tenía, como otras muchas antiguas del barrio. Comenta que la persona que le vendió el inmueble le dijo que no tendría problemas para engancharse al alcantarillado, ya que otros vecinos de la zona lo habían hecho con anterioridad, «porque lo que se buscaba era eliminar los pozos negros del barrio».

Reclama al Ayuntamiento una respuesta en forma de enganche provisional que le permita finalmente habitar su vivienda

Así que comenzó una reforma integral que incluyó la fachada, la electricidad y por supuesto «el saneamiento interior». Apunta que «se puso una arqueta a la que está conectada toda la casa» fuera de la vivienda , así como el contador de agua «que puso Emalsa».

Para mayor tranquilidad, dice que optó por pedir presupuesto a Emalsa para realizar la conexión a la red ya que no quería ninguna sorpresa y que un técnico de la compañía se cercioró de que todo estaba correcto antes de valorar el coste del trabajo que iban a realizar.

Apunta que aunque «el presupuesto era elevado» pues superaba los 5.000 euros, estaba dispuesto afrontar ese gasto gracias a las facilidades que le daba su empresa, porque quería tener todas las garantías.

Así las cosas, remitió al técnico de Emalsa la aceptación del prepuesto para ejecutar el trabajo. Pero la temida sorpresa llegó y por el lado que menos esperaba. «El técnico me dijo que habían venido a hacer pruebas con cámaras y que el saneamiento aquí estaba hecho un bizcocho», indica.

Añade que el propio trabajador de Emalsa le informó que había una parte positiva, y es que este tramo de red « entra en el plan de remodelación que tiene actualmente el Ayuntamiento aprobado». Además, le comentó que ese proyecto «recoge que todo esto se va a cambiar y ya estaba presupuestado y que lo único que tenía que hacer era esperar un poco y no iba a tener que pagar un duro, pues como el Ayuntamiento lo iba a cambiar, hacía el enganche directamente».

Señala que ante este anuncio le preguntó al técnico qué debía hacer y éste le remitió a Alcantarillado. Y así es como comenzó su peregrinar por distintos departamento del Ayuntamiento en busca de respuesta a un problema del que no era responsable.

«Llamé a Alcantarillado y me dijeron que no sabían, que llamara a la Unidad Técnica del Agua», que a su vez le remitió a «Urbanismo, pero me dijeron que eso lo llevaba la Unidad Técnica del Agua». Asegura que «entre llamadas y correos y háblate con este y con el otro» ha pasado «un año y medio» sin que llegue la solución.

Añade que por fin hace un mes consiguió cita telefónica con la concejala de Servicios Sociales, Inmaculada Medina, que afirma le comentó que su calle «está incluida en el proyecto» pero que estaba pendiente de sacar adelante el dinero necesario para su ejecución y que los trabajos de renovación de la red de alcantarillado empezarían «este año» en la zona de «Las Coloradas».

Pero comenta que esa respuesta no le vale, «porque eso ya me lo dijeron el año pasado y el año anterior» y «en Las Coloradas no se ha metido ni un tractor».

Por eso pide una solución al Ayuntamiento y que «me haga un enganche provisionalmente» que le permita trasladarse a su casa hasta que se lleve a cabo ese plan de renovación de la infraestructura. «Lo que quiero es vivir en mi casa», demanda.

Este vecino afectado recuerda que además de la importante inversión en dinero y trabajo que ha hecho en la vivienda, de momento se ve sin poder habitarla y pagando los suministros e impuestos correspondientes, además de «la hipoteca y el alquiler» de su actual residencia.

Por todo eso, reconoce que está dispuesto a pagar si es necesario por la conexión, pero el problema es que el deterioro de la red no lo permite. «No puedo hacer el enganche ni pagando, porque el Ayuntamiento te deniega el permiso», se lamenta, sobre todo porque ve frustrada la ilusión de su mujer y de sus hijos de trasladarse a una casa que, confiesa, les habría venido muy bien en pleno confinamiento, pues los niños podrían haber disfrutado de la azotea.